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El Monte Kachikachi

El Monte Kachikachi

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Published by Leandro Lascialanda
Cuento corto de tradicion japonesa
Cuento corto de tradicion japonesa

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Published by: Leandro Lascialanda on Aug 18, 2011
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11/07/2012

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 Hace mucho tiempo vivían en un pequeño pueblo un ancianolabrador y su esposa, a quienes no dejaba de atormentar unmalvado tanuki. Éste bajaba de la montaña cada noche y sededicaba a estropear los campos y pisotear y arrancar todas las plantas que con tanto esmero habían sido sembradas. El pobrehombre se enfurecía mucho cada vez que esto sucedía, pero nohabía forma de atrapar al autor de aquellas diabluras paracastigarle.Cierto día estaba el labrador en plena faena, cuando vio sentadodetrás suyo a un tanuki, que se reía de él viéndolo trabajar contanto ahinco.- ¡Viejo estúpido! - le dijo el animal -, ¿por qué te molestas?Trabajas en vano, porque yo me encargaré luego de que no quedenada de lo que has sembrado. El viejo comprendió que aquel tanuki era el causante de los dañosen sus campos, y agarrando un palo, se lanzó a por él, pero el animal ya había huido. La escena se repitió al día siguiente. El hombre bajó a su sembrado y se puso a labrar como siempre. Al poco rato volvió a aparecer el tanuki, que empezó de nuevo a mofarse de él.- ¡Qué risa me das! ¡Mírate ahí, trabajando para nada! ¡Viejotonto, toda tu cosecha se pudrirá y morirás de hambre! El anciano no pudo aguantar más y se lanzó de nuevo a por el tanuki, que se dispuso a huir. Pero para su sorpresa, esta vez no le fue posible. Previamente el labrador había embadurnado de resinael tocón en el que el tanuki estaba sentado, y se había quedado allí  pegado y no podía moverse. El anciano ató al tanuki con una soga y se lo llevó a casa.
 
- Mira lo que he traído! - le dijo a su mujer -, esta noche cenaremos sopa de tanuki.Y diciendo esto, colgó al animal del techo, volviendo acontinuación al campo. La abuela, entonces, se puso a moler trigo para hacer harina. Al ver esto, el tanuki le preguntó en tono adulador:- Abuelita, ¿qué hace?- Estoy moliendo trigo, porque se nos ha acabado la harina.- ¡Pobre abuelita, qué trabajo tan duro! ¿Me permite que le ayude?Si me desata y le ayudo acabará de moler el trigo mucho antes.- No, de eso nada, si te desato mi marido me regañará.- No se preocupe, cuando acabemos de moler el trigo, puede volver a atarme como ahora. La anciana se dejó convencer. Desató al tanuki y le prestó el mazo para moler trigo. El tanuki se puso a trabajar con mucha destreza, y cuando acabó le pidió a la abuela que comprobara si lo habíahecho bien. Cuando la mujer se inclinó sobre el mortero, el tanukila mató de un mazazo. A continuación se transformó adoptando laapariencia de la abuela. Hizo sopa con ella y esperó a que el labrador volviera del campo. Al labrador le gustó mucho aquella sopa y pidió otro tazón, perocuando el tanuki se levantó para ir a la cocina, su rabo asomó por debajo del kimono, y entonces el hombre se dio cuenta del cruel engaño que había sufrido y se sintió infinitamente desgraciado yempezó a llorar desconsoladamente. El tanuki huyó con rapidez,mofándose de él entre grandes risotadas:- ¡Viejo estúpido! ¡Querías comerme a mi, pero a quien te hascomido es a tu mujer! ¡Ja, ja, ja!
 
 En ese momento, apareció un conejo, que le dijo al labrador que lohabía oido todo y le prometió vengarse del perverso tanuki.Unos días después, el tanuki se encontró en la ladera del monte Fuji con el conejo, que estaba preparando unas gavillas de paja.- ¿Qué haces, conejo?- Construyo una choza con esta paja, para resguardarme del frío. El tanuki, dispuesto a burlarse del conejo, se ofreció a ayudarle. El conejo le pidió que le ayudara a transportar las gavillas, y se lasingenió para que el tanuki, llevado por su codicia, se ofreciera acargar él sobre sus espaldas con toda la paja. El conejo, libre decarga, caminando tras él, empezó a hacer chispear dos piedras."Kachi, kachi" - ¿Qué es ese ruido? - preguntó el tanuki.- Es el pájaro del monte Kachi-Kachi, que está cantando -respondió el conejo.Y antes de que el tanuki pudiera reaccionar, el conejo prendió fuego a la paja con las piedras y salió huyendo a toda velocidad. Al día siguiente, ambos animales volvieron a encontrarse, el tanukilleno de quemaduras y enojadísimo con el conejo. Pero éste fingióno saber nada y le dijo:- ¡No te enfades! Yo no he hecho nada, el que te ha provocado esasquemaduras es un conejo del monte Kachi-kachi. Y los conejos del monte Kachi-kachi son diferentes de los conejos del monte Fuji. El tanuki se convenció, y le pidió algún remedio para susquemaduras. El conejo le dio una mezcla de mostaza con pasta de soja y se la untó en la espalda. Esto le provocó al tanuki gran dolor  y escozor, y no tuvo más remedio que lanzarse al río para quitarseaquel mejunje de encima. Tras limpiarse del todo, juró vengarse del 

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