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Resumen - Eduardo Zimmermann (1998)

Resumen - Eduardo Zimmermann (1998)

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01/16/2013

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Eduardo Zimmermann
(1998)LA CUESTIÓN SOCIAL EN LA ARGENTINA DEL OCHENTA AL CENTENARIO: UN COMENTARIOSOBRE LA PRODUCCIÒN EN HISTORIA SOCIAL DE LA ÚLTIMA DÉCADA
Intentar un balance sobre la producción reciente en historia social en lo referente a la llamada “cuestión social” del cambio de siglo, presenta por lo pronto algunos problemas que surgen de las dificultades para definir precisamente esos términos y de lasambigüedades presentes en esa vinculación. Una primera dificultad es la originada en la necesidad de elección de un enfoque, que puede estar más cercano al tema de la historia de las ideas, o más cercano al de la historia social en si misma. El propósito es repasar  brevemente lo producido en la última década en las áreas más destacadas de esa producción1980,
 La Argentina del Ochenta al Centenario
compilada por 
Gustavo Ferrari
y
Ezequiel Gallo
, los trabajos correspondientes a lahistoria social incluidos dejaban en claro que básicamente inmigración y movimiento obrero constituían los pilares sobre los que seasentaba la presencia de la historia social. Del mismo modo, en agosto de 1988 en las Segundas Jornadas del Comité Internacional deCiencias Históricas – Comité Argentino,
Luis Alberto Romero
, como coordinador del panel de historia social, pese a su apropiadaadvertencia sobre la creciente dificultad para definir con precisión las fronteras temáticas de la historia social, continuaba con estecriterio de selección, en su introducción a los trabajos sobre inmigración, y sectores populares y movimiento obrero. Estas dos primeras instancias pueden ser comparadas con la compilación de estudios de historia social argentina hecha por 
Diego Armus
(1990), y en la que se percibe una ampliación tal en la variedad de los temas tratados, que excedía por mucho la decisión explicitada por el compilador de nuclear en torno a la historia urbana esos nuevos intereses. Esta variedad de temas y enfoques marcaba lo que se percibía como el rasgo más fuertemente caracterizador del proyecto renovador de la historia social: la dispersión temática y el progresivo debilitamiento de toda ambición totalizadora.Presentación de algunos de los aportes recientes más relevantes en algunas de las áreas de la historia social del período, que en ciertomodo cumplen el papel de las distintas piezas que componen el mosaico de la cuestión social, para hacer luego algunasconsideraciones de tipo más general.
1) Movimiento obrero y sectores populares:
Se reconoce en la evolución de los estudios sobre el movimiento obrero un primer corte importante producido entre las historias delmovimiento obrero organizado escritas por los mismos militantes sindicales (
Diego Abad de Santillán
,
Jacinto Oddone
,
SebastianMarotta
y
Ruben Iscaro
) que proyectan su influencia sobre los primeros trabajos producidos por los historiadores profesionales, auna renovación producida por la recepción de la obra de los historiadores marxistas británicos, y de la historia “desde abajo”, queculmina en un rescate de la “experiencia” de los trabajadores mismos, y al mismo tiempo produce una enorme expansión yfragmentación en el estudio de los temas y problemas que constituían dichas experiencias.
Luis Alberto Romero
ha contribuido aexpandir ese campo con l ampliación de los sujetos estudiados, a través de la incorporación del concepto de “sectores popularesurbanos” y de la inclusión de otras caras de la experiencia de vida de los trabajadores, especialmente las expresiones culturales de esossectores.
Juan Suriano
ha cubierto una buena parte de esos nuevos temas y problemas contemplados: la vivienda, las huelgas, eltrabajo de niños, las ideas y prácticas del anarquismo, así como estudios de tipo más general sobre las relaciones entre estado ytrabajadores. Del mismo modo,
Ricardo Falcón
ha contribuido con estudios tanto de tipo general, como trabajos en los que se rescatala dimensión local, y se agregan temas nuevos como las actitudes frente al trabajo, y la vinculación del mundo obrero con lascelebraciones del carnaval, el problema del orden, y la percepción que las elites locales hacían de tales vinculaciones. Los trabajos de
Agustina Prieto
también han ampliado el conocimiento de las condiciones de vida de los trabajadores de Rosario; lo mismo puededecirse de
Enrique Mases
sobre la formación del mercado de trabajo en Neuquén. Los estudios de
Aníbal Viguera
sobre lacelebración del primero de Mayo, y de
Dora Barrancos
sobre los debates en torno a la educación, la sexualidad y la difusión de laciencia entre los trabajadores, también han marcado una importante proyección hacia un tipo de estudio que incorpore el papel de lossimbólico, y las expresiones culturales e ideológicas en un sentido amplio. Además de los trabajos ya citados de Suriano y Barrancossobre el anarquismo, han comenzado a aparecer otros intentos de renovación en el estudio de las líneas ideológicas presentes en elmovimiento obrero durante el período.Se percibe un alejamiento del anteriormente excesivo apego a ver la dominación y los mecanismos de control social como loselementos determinantes en la historia del movimiento obrero. Como ha señalado
Juan Carlos Torre
, esa perspectiva, lejos de hacer lugar a la posibilidad de una conformación autónoma de las expresiones culturales y políticas de los sectores populares formulaba unavisión de la historia del movimiento obrero completamente homogénea y subordinada a los sectores que desde el estado ejercían esosmecanismos de control y dominación.
2) Inmigración.
Más allá de la prolongación del debate en torno a los modelos del pluralismo cultural y del integracionismo, y de las proyecciones dedicho debate sobre los modelos de sociedad que operan en las distintas posiciones, se ha profundizado en los estudios sobre lainmigración un proceso renovador en los enfoques que ha acentuado el alejamiento de los estudios de tipo estructural, “macro”, paravolcarse, particularmente a través del impacto de los estudios de redes sociales, a modelos cercanos a la microhistoria; y a la apariciónde intentos de síntesis de ambos enfoques. La colección de artículos compilada por 
María Bjerg
y
Hernán Otero
(1995) representa
1
 
una buena muestra de este proceso renovador. Del estudio de las variables e indicadores estructurales tradicionales (origen,instrucción, ocupación, edad, sexo) se ha producido un desplazamiento hacia la preferencia por las variables “relacionales”(familiares, vecinales, etc.) como eje de la explicación, poniendo énfasis en la identidad de los actores. La consecuencias de esteenfoque macrohistórico, siguiendo a
Giovanni Levi
, trascienden el campo de los estudios migratorios para presentar una perspectivamás amplia sobre los aportes que algunas versiones de la historia “desde abajo” han producido en cuanto a la renovación del campohistoriográfico en general, si bien fuertemente limitado como programa de investigación por la dificultad de acceder a las fuentescapaces de proporcionar la información requerida para tales reconstrucciones.
Carina Silberstein
ha contribuido al rescate de lo queha llamado la “inmigración invisible”: mujeres, niños y ancianos frecuentemente poco atendidos; y en particular ha llamado laatención respecto a la necesidad de introducir la perspectiva del género en los estudios migratorios. La cuestión de la participación política, y de las expresiones políticas de los inmigrantes también ha recibido la atención de
Ema Cibotti
,
A. Duarte
y
María ElbaArgeri
entre otros.
3) La construcción de la identidad nacional:
La inmigración operó como uno de los factores que impulsaría una fuerte reacción de tono nacionalista, orientada a crear, consolidar ydifundir una concepción de la identidad argentina capaz de superar la diversidad cultural propia del clima cosmopolita del cambio desiglo. Este tema ha sido renovado a la largo de varios trabajos por 
Lilia Ana Bertoni
, quien ha seguido la trayectoria de esa reacciónen sus distintas expresiones: los conflictos en torno a las escuelas de las colectividades extranjeras, los distintos proyectos sobrenacionalización de extranjeros, los intentos de construir una tradición patriótica a través de la celebración de las fiestas aptrias y laconmemoración de los héroes, etc. A su vez,
Adrián Gorelik 
ha ilustrado de que manera provechosa esa misma reacción y esosmismos conflictos pueden ser ubicados en el especio público metropolitano, en una verdadera “batalla de representaciones” en torno alos monumentos urbanos y a la “pedagogía de las estatuas”.
4) La perspectiva del género y la historia de las mujeres:
Los modos en los que la historia de las mujeres y la problemática del género se han incorporado a la producción historiográfica siguenun esquema lógico, resumido en
Lavrin
: un primer tipo de estudios concierne al problema de la “visibilidad” de las mujeres en lahistoria. La visibilidad lleva al reconocimiento de las mujeres como “presencia”, y una vez establecida esta presencia se pasa a un tipode estudios en los que se busca discutir las formas de encuentro y enfrentamiento entre ambos sexos en lo que hace a una “política degénero”. Los ya citados trabajos de
C. Silberstein
apuntan precisamente al problema de la invisibilidad de las mujeres en los estudiossobre la inmigración europea a Argentina. El trabajo de
María del Carmen Feijoo
sobre las trabajadoras porteñas a comienzos desiglo plantea un camino que comenzando en el reconocimiento de la visibilidad y la presencia de las mujeres en la fuerza de trabajo, pasa por la discusión que desde el socialismo y el anarquismo tiene lugar en torno al trabajo femenino, para concluir en un análisis propio de la “política del género”: ni siquiera desde las posiciones más progresistas del anarquismo o del socialismo se rompería elmolde por el cual la condición femenina quedaba subsumida en la condición de madre. Los trabajos de
Marcela Nari
incorporancomo tema el papel que cumplieron los estudios médicos, y las ideas sobre natalidad, eugenesia, y degeneración racial en ladeterminación de lo que debían ser los comportamientos reproductivos ideales de las mujeres, y las relaciones sociales de género engeneral. Finalmente, el estudio de la prostitución, de sus representaciones y de las reacciones provocadas en la sociedad argentina decomienzos de siglo, ha sido otra manera de acercarse a los problemas de género, principalmente a través del estudio general de
DonnaGuy
, y de
María Luisa
 
Mugica
 para el caso de Rosario.Podría sostenerse que además del papel del capitalismo de mercado en al división de tareas entre hombres y mujeres que el feminismo busca desterrar, fue también el proceso de construcción de la ciudadanía y las tradiciones políticas asociadas a el encumbramiento dela virtud cívica del ciudadano (masculino) lo que contribuyó a imputar los roles e género masculino y femenino, alocando a la mujer alhogar.
5) Medicina, criminología, ciencias sociales y cuestión social:
El biologicismo se constituyó en un lenguaje común que expresaría las obsesiones raciales del cambio de siglo y a este fenómenos noescaparían las disciplinas vinculadas a la salud y la higiene pública. Tanto
Recalde
como la colección de ensayos compilada por 
Mirta Lobato
(1996) reflejan la riqueza que puede encontrarse en las distintas formas de acercamiento a la historia de la salud y a lahistoria social de la medicina: desde estudios sobre médicos e higienistas, sus canales de institucionalización y su papel en eltratamiento de epidemias y en la definición de nuevas áreas de intervención estatal , hasta el estudio de las visiones que sobre lasenfermedades se tenía en el anarquismo y el socialismo. La influencia de la psiquiatría y el alienismo ha sido complementada conestudios sobre la recepción de la psicología y el psicoanálisis a comienzos de siglo por 
Vezzetti
y
Mariano Plotkin
respectivamente.También ha aumentado el interés por el cruce entre las preocupaciones por el control de la reproducción humana y el clima ideológicoteñido de interpretaciones racistas y nacionalistas que operaba como contexto a estas posiciones. Ese mismo contexto marcaría laevolución de la criminología positivista en sus distintas vertientes.
Patricio Geli
ha estudiado la visión que del anarquismo seconstruiría desde el “gabinete antropométrico” de los criminólogos, y
Ricardo Salvatore
ha contribuido con un trabajo sobre lasreformas al sistema carcelario argentino impulsadas por los criminólogos positivistas. La criminalización del anarquismo y eldesplazamiento de la cuestión social hacia una cuestión “policial” y de orden público son estudiados por 
Zimmermann
. Por último,también desde las ciencias sociales se produjeron respuestas importantes ante las transformaciones por las que atravesaba la sociedad
2
 
argentina de comienzos de siglo, que apuntaron hacia el surgimiento de nuevas expresiones en el derecho, la economía, y lasociología. Queda mucho por hacer todavía en lo que hace al estudio de los proceso de profesionalización e institucionalización de lasdistintas disciplinas, donde en general, ha habido pocos avances comparables a lo que se ha hecho para la historia de la historia de lahistoriografía.
6) El impacto de la “modernidad”: tecnología, espacio público y formas de sociabilidad:
El impacto de la “modernidad” se hizo sentir tanto sobre las innovaciones tecnológicas, como sobre la conformación de los espacios públicos, sobre las formas de consumo y sobre las formas de sociabilidad, de esparcimiento y de recreación, para proyectarsefinalmente sobre las producciones artísticas y literarias, como ha ilustrado
Beatriz Sarlo
para los años de la entreguerra.
Liernur
y
Silvestri
ilustran la forma en que se entrecruzaban en los orígenes de la moderna Buenos Aires, la conformación del espacio urbano,el cambio tecnológico y sus consecuencias culturales.
Silvestr
i y
Gorelik 
continúan esa línea a través del análisis de la conformación barrial, mientras que
Diego Armus
se orienta a un estudio de las transformaciones respecto a los espacios verdes en la ciudad.
SandraGayol
ha estudiado distintas expresiones de la sociabilidad porteña del cambio de siglo. Los cafés y despachos de bebidas, losencuentros en la calle, la ropa como elemento determinante de las formas de contactarse, y hasta las frases y gestos que apoyan elencuentro callejero son utilizados como los canales de acercamiento a las distintas maneras que la interacción personal tomaba en laciudad. La tesis doctoral de
Fernando Rocchi
sobre el crecimiento industrial en la Argentina del cambio de siglo incluye un capítulosobre la formación de un mercado de consumo masivo que ofrece un riquísimo panorama sobre los hábitos de consumo y sobre lacreciente expansión en la demanda de bienes y servicios. El estudio de
Adolfo Prieto
sobre el criollismo en la formación de laArgentina Moderna contribuyó a reconstruir la configuración de un “campo de lectura”, a través de las cifras de circulación de diarios,revistas, y ediciones de libros.La discusión sobre los límites entre cultura de elite y cultura popular espera un tratamiento más detallado, al igual que trabajos que puedan unir algunas de las líneas de trabajo ya desarrolladas de manera dispersa. Un tema que todavía espera ser tratado en mayor  profundidad desde la historia social es el tema del lenguaje en su papel de instrumento de sociabilidad, como elemento unificador odiferenciador. Del mismo modo, palabras, acentos y pronunciaciones pueden ser estudiados como elementos diferenciadores dedistintos grupos sociales. Por último, una historia social de los lenguajes y formas de hablar contribuiría al campo de los estudiossobre los orígenes de la opinión pública, y de las expresiones de la esfera pública moderna.
7) Problemas y tendencias generales:
Tres problemas o interrogantes para debatir sobre el estado de la historia social:1) ¿Cuánto queda de la historia social en lo que hoy se llama historia social? El abandono de las explicaciones estructurales plantea un primer interrogante sobre cuánto de esas explicaciones eran, como sugiere
Santos Juliá
, esenciales a todo el proyecto de la historiasocial. Hay en cierto modo una paradoja en el triunfo de la historia social, ya apuntado por Romero: “es difícil encontrar en la producción corriente algunos de los elementos que caracterizaron la “buena historia” de los sesenta”. Para agravar aún más lasituación, desde las posiciones más radicalizadas del posmodernismo se proclama abiertamente el “fin de la historia social”, precisamente a través de la crítica a los fundamentos de la disciplina, que las nuevas corrientes ven como inextricablemente unidos ala modernidad: lo material y lo social convertidos en sinónimos de “lo real”. En una posición extrema, el determinismo de lasestructuras sociales contra el cual la historia social levantó la bandera de la
agency
ha sido ahora desplazado por el determinismo delas estructuras lingüísticas, frente al cual la defensa de la autonomía del individuo y de la acción humana deliberada aparecedesacreditada como el remanente de un positivismo ingenuo, cuyo fracaso acompaña al fracaso del proyecto de la modernidad engeneral. En este contexto queda abierto el interrogante: ¿cómo puede refundarse teóricamente la historia social hoy en día?2) El problema del poder, el control social y la dominación en los estudios sobre la cuestión social: La producción historiográficareciente ha sido recusa por haber acentuado demasiado la integración y la armonía por encima del conflicto. El interrogante surge aquífrente a la posibilidad de encontrar un balance entre lo que se percibe como los dos polos extremos que parecen tironear el cuerpo dela historiografía contemporánea: una historia “profesional”, percibida por algunos como excesivamente conciliadora y vacía de tensión política; y una historia “militante” que frecuentemente abandona los criterios mínimos requeridos por un campo profesional que parece poco dispuesto a otorgar dicha concesión.3) El problema de la fragmentación y la pérdida de los grandes relatos, y la responsabilidad de los historiadores frente a la sociedad.También se ha señalado que la multiplicación y fragmentación de la historia social en temas diversos sin necesaria conexión, ha producido una grave incapacidad para ofrecer una visión coherente de los grandes procesos sociales, dejando así a los historiadores enuna situación completamente distinta a la que alguna vez ocuparon. “Del historiador como elemento configurador de la memoriacolectiva se pasa al especialista incapaz de comunicar (…) una historia en migajas, una historia para profesionales: tal es el tonodominante”. Según Romero, pese al proceso de fragmentación y multiplicación de temas y perspectivas, el campo profesional local seha unificado, no en torno a una única concepción de la historia sino en torno a “un conjunto de criterios profesionales compartidosacerca de la calidad de lo que se hace y de las prácticas adecuadas para hacerlo”. Y este, entonces, parece ser el desafío más fuerte quela historia social argentina enfrenta: la necesidad de redefinir ese “gran relato” sobre la conformación progresiva de la sociedad
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