Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
1Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Francisco Bilbao - Los araucanos (1847)

Francisco Bilbao - Los araucanos (1847)

Ratings: (0)|Views: 60 |Likes:
Published by Horacio Gutiérrez
Francisco Bilbao - Los araucanos (1847). En: José Alberto Bravo (ed.). Francisco Bilbao, el autor y la obra. Santiago: Cuarto Propio, 2007, p. 183-210.
Francisco Bilbao - Los araucanos (1847). En: José Alberto Bravo (ed.). Francisco Bilbao, el autor y la obra. Santiago: Cuarto Propio, 2007, p. 183-210.

More info:

Published by: Horacio Gutiérrez on Aug 19, 2011
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

01/09/2013

pdf

text

original

 
183
Francisco Bilbao / Los Araucanos
Dos razas, dos pueblos, dos religiones, esta-blecidas en un mismo territorio, frente a frente,siempre en guerra por espacio de 800 años, hanverificado el fenómeno de la identificación detodos los elementos de un partido, ante la rea-lización del fin. La monarquía y el catolicismoimpregnados en el alma de los españoles, comoelementos de la nacionalidad terrestre y de la pa-tria celestial, originan la fusión de la religión y lapolítica, y la unidad de la creencia y de la fuerza.La espada católica empuñada por la monarquía,purifica la Tierra tanto tiempo mancillado. Huyeel árabe, y con él se va el representante del Orientey el genio del África que invadían a la Europa.Pero la asociación de dos ideas, la confusión dedos hechos, quedan formalizados en el espíritudel pueblo vencedor. El árabe es el enemigo delCristo, del Papa y de su majestad el rey, es el infiel. Así, en el odio alimentado, en la maldición queacompaña a los infieles, son, en adelante, com-prendidos todos los que no entren en el círculoférreo de la fórmula católico-española.La España, dueña de sí misma en espírituy en cuerpo, la idea de la edad media, aspira aldominio del mundo. Hierven en su seno las aspi-raciones de la fuerza y el poder desbordante de lavictoria. Ahí esta un pueblo, una institución, unacreencia constituidas en la armonía del principioque les sirve de base, del amor o del odio comúnque los ha unido y del resultado que los justifica.Un campo, un enemigo, un ejercicio a la vida quedevora, he aquí la aspiración, el impulso secretoque hace palpitar el corazón de ese pueblo, dueñode su suelo y orgulloso de su triunfo.¡Tierra! Ha exclamado el navegante genovés.Este grito repetido por las aclamaciones de la Euro-pa, hace a la España prestar un oído a los ruidos delocéano. Un nuevo mundo se presenta, allá, en loslugares donde el sol se esconde. Pues bien, el sol no
se entrará 
en los dominios del monarca católico.Oro, empresas asombrosas, aventuras caba-llerescas; atracción de lo desconocido; poblacionesnuevas que repitan el salmo de la Iglesia y quedoblen la cerviz al castellano; vaga poesía de lanovedad de un mundo; llanos y montañas queostenten la huella primera de la España; ríos, golfosy mares que reciban sus bajeles; término final de latierra, continente definitivo que enarbole el pendón
1
Texto dejado como borrador por el autor, y complementado y reorganizado por Manuel Bilbao al realizar la edición desus obras completas en 1865, de donde se recoge.
LOS ARAUCANOS
1
 
Un peuple comme un individu n’achève de se connaître qu’en connaissant le monde.E. QUINET.
 
184
2
Lastarria, Geografía, artículo
Chile 
de las Castillas, he ahí el móvil que precipita a losguerreros.El Golfo de México los recibe, y en el centrode la nueva tierra el poder conquistador extiendeun brazo al norte, y dice: “esto es mío” ; el otroal mediodía, y la misma maldición se repite. Alnorte se dirigen los Corteses; al sur, los Pizarros y Valdivias.Y esos hombres, cubiertos de acero, montadosa caballo, con la lanza y el arcabuz, caen como fuegodel cielo sobre los imperios misteriosos. Helos ahíque como soldados de Mahoma se desprenden. Eltiempo es corto, el campo es inmenso; ¡adelante,adelante! Y el bosque misterioso, el llano indefini-do, la montaña soberbia, son holladas por el pieinfatigable del conquistador. Se presentan los indiosy desaparecen. Se hunden en un vasto sepulcro, losimperios y las civilizaciones de los trópicos; y elguerrero no se detiene ni a escribir tan sólo el epi-tafio. Pueblos de Moctezuma y de Cundinamarca,teocracia del Perú, sobre vosotros ha pasado la oladel olvido. Inútiles fueron vuestros Dioses, y el soldel Perú no se eclipsó sobre su templo en ruinas.El vencedor cubierto de sangre se reposa sobre unapirámide de oro. Victoria a los cristianos, el sol nose entra en los dominios españoles.Más de nuevo el guerrero se levanta: ha oídouna voz, hay más tierra, hay más oro hacia el sur.Un camino antiguo la señala, una vaga tradiciónpondera la riqueza. A caballo entonces, ¡adelante,adelante! Y el torrente se precipita de nuevo, envol-viendo en su carrera ejércitos de indios conquista-dos. Atraviesan el desierto de Atacama y la presa sepresenta. El enemigo espera, los
semidioses 
carganpara allanar la marcha, más el semidiós rueda enel polvo con su rayo y su caballo. La conquista sedetiene. El español entonces, por primera vez, separa a contemplar a su adversario. Ese adversarioera el araucano.
ILA NATURALEZA
La cordillera de los Andes abraza toda lalongitud occidental de América.Esta inmensa cadena de pirámides, elevadapor la naturaleza como una barrera del mar y delos vientos, es el signo resaltante y característicodel Nuevo Continente. En sus entrañas guardalas riquezas minerales; de sus flancos lanza aloriente y al occidente esos ríos portentosos; ensus quebradas existen todas las temperaturas consu séquito de bosques y animales; con su molequizás equilibra el hemisferio; sus cimas nevadasen el día cierran el horizonte del marino como unacintura de los cielos y, en la noche, sus volcanesreflejándose en el océano, lo acompañan con unailuminación de gigantes.Al bajar el trópico de Capricornio, la cor-dillera se desvía un poco hacia el oriente y entreella y el océano deja un valle que en su parte másancha es de 40 leguas. Este valle prolongado y unido a la cadena de los Andes desde los 24° hastalos 55° latitud austral forma el territorio de la Re-pública de Chile. “Este nombre algunos piensanque viene de
ehili 
, que en el idioma antiguo delos peruanos significa nieve”.
2
Sus límites son: alnorte, la República de Bolivia; al este, la República Argentina; al sur y al oeste, el océano.La fisonomía geométrica del terreno esuniforme. Los Andes al oriente, con su basede 40 leguas, enseguida un valle estrecho quedesciende lentamente al mediodía, después lacadena subalterna de la costa paralela a la anteriory últimamente la región marina.Estas dos cadenas forman la osamenta de laorganización del territorio. Otros ramos subalter-nos de montañas dependientes de las principales
 
185
Francisco Bilbao / Los Araucanos
bajan y se cruzan cortando perpendicularmenteel valle intermediario. Este valle es de pequeñaaltura, y los restos marinos que se encuentranhan hecho creer que el mar habitaba entre las dosmontañas. Mister Gay, historiador de Chile, hacomparado esta configuración a la de la penínsulade California. Efectivamente, la cordillera se hallaseparada de la montaña de la costa por el golfode Cortés. En Chile, la elevación del terreno havaciado el mar y manifestado el valle. Siendo los Andes una de las creaciones más modernas, elesfuerzo interno ha debido ser muy poderoso y esto es comprobado por la exuberancia de susmasas, por el trabajo continuo de la tierra quemanifiestan los temblores y por el efecto visiblede la elevación del suelo. Éste es un hecho quepalpamos diariamente en el retiro de las aguasdel océano. La industria invade, las habitacionesavanzan palmo a palmo y el mar continúa enretirada. Nuestro territorio, crece, se levanta y asistimos a la formación o prolongación del vallede la costa. La suposición del gran golfo internoparece ser justificada.En el territorio de Chile, entre los 37° y 40°de latitud se halla comprendido el país ocupa-do por los araucanos. La fisonomía general esla misma que la del resto de la República: lasmismas grandes líneas de montañas, separadaspor el grande valle intermediario. “Una costa,dos cordones de montañas, dos de cordillera y una pampa intermedia, he aquí la configuraciónexterior del territorio indio, reducida a su mássencilla y exigua expresión”.
3
El río Bío-Bío, en cuyas orillas se halla situadala ciudad de Concepción, destruida tres veces porlos indios, y otras tres por los temblores, formabaantiguamente el límite de los araucanos por elnorte.Actualmente las fronteras de la República seprolongan 15 leguas más adentro, pero sólo porel lado de la costa .
4
En la parte oriental las pro-piedades de los araucanos llegan hasta el río. Trespequeños pueblos fortificados, el Nacimiento,Tucapel y Santa Bárbara, sirven de vanguardia y derespeto en el territorio mismo de los indios. El ríode Valdivia que sale del lago de Huanehue y quecorre paralelo al Bío-Bío, forma la línea limítrofedel sur. El espacio comprendido entre los límitesseñalados es como de mil leguas cuadradas.
5
  Al penetrar en ese recinto inviolado, teatrode sangre e independencia, nos acompaña elrecuerdo del poeta Ercilla. Después de 300 añossus descripciones reciben la autoridad directa delobservador en los lugares mismos en que dejabala espada para transmitir a la posteridad las im-presiones de esa naturaleza y de esos hombres.Pero nosotros, los hijos de esos países, que desdela Europa vamos a entrar con el pensamiento enla Patria de los araucanos, quisiéramos detenernosy saludarla desde el punto más alto de sus mon-tes.Al oriente se eleva sobre los Andes una masacónica, blanca en su base, rodeada de una lagunaque produce al río de la Laja. Su cima es negra, sucentro es un cráter vomitando llamas, es el volcánde Antuco.
6
Allí, entre las escorias, se descubrela huella del caballo del
Pehuenche 
que atraviesalas cordilleras para continuar sus correrías en laPatagonia o en las pampas argentinas. Desdeesta altura se domina en el espacio. Hacia el Surse prolongan las montañas y veis desaparecer, enondulaciones sucesivas, los montes, los valles, los
3
Domeyko. Araucanía, impresa en Santiago, 1845.
4
Hoy la frontera del Estado ha avanzado más de 40 leguas.
5
La notable variación que ha recibido últimamente la línea de fronteras hace imperfecta esta parte y debe tenerse comorecuerdo de lo que fue.
6
A 3.330 varas sobre el nivel del mar.

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->