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Resumen - Fabián Alejandro Campagne (1996)

Resumen - Fabián Alejandro Campagne (1996)

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Fabián Alejandro Campagne
(1996)HISTORIA SOCIAL E HISTORIA DE LA MEDICINA
Desafío: acercarse a un tema en apariencia estudiado con exhaustividad por viejas disciplinas como la historia de la medicina y lahistoria de la ciencia. Visión diferente y complementaria de la historia de la medicina. Se trata de la obsesión por aprehender alhombre real, y entenderlo en relación con la sociedad de la cual es participe, en la cual ha surgido y a la cual al mismo tiempo hacontribuido a dar forma. El médico y el enfermo, así entendidos, son esencialmente parte de la historia social y cultural del hombre.Tres ejes sobre los que se articulará el estado de la cuestión sobre los estudios relativos a la historia del arte de curar:a.la transformación de la historia profesional o académica; b.la evolución general de la historia de la medicina;c.la historia de la medicina española
 La transformación de los estudios históricos: de la historia historizante a la historia total 
Probablemente sea justo caracterizar la evolución de la ciencia histórica como una sucesión de paradigmas enfrentados. ¿No puedeacaso considerarse al surgimiento de los
 Annales
como una verdadera revolución copernicana? Y la erudita historia positivista al estilode
Ranke
, ¿no fue por su parte una reacción contra la filosofía de la historia como la entendían los iluministas del siglo XVIII oautores románticos como
Hegel
? Además del cambio de perspectiva epistemológico, el surgimiento de los
 Annales
significó unacercamiento notable de la historia hacia otras ciencias sociales. Sus fundadores sentían la urgencia de hacer salir a la especialidad desu aislamiento disciplinario, reivindicación que afirma claramente, una vez más, la unidad de lo social. La última gran consecuenciade la renovación de los estudios históricos fue la inédita ampliación de los campos de estudio, más allá de la historia política, militar ydiplomática. Nada ha contribuido más a la difusión de las investigaciones históricas en el siglo XX que la inventiva para descubrir áreas de la vida social nunca antes consideradas dignas de estudio. La historia de las mentalidades, por ejemplo, constituye uno de susmejores y más prematuros hallazgos, pues fue un área de estudio inducida y practicada ya por la primera generación de la escuela delos
 Annales
. Como todo panorama posmoderno, producto de la crisis de los grandes paradigmas y modelos macrosociales, la
nuevahistoria
fue acusada, a raíz de la proliferación de estas nuevas temáticas, de haber abandonado el viejo desafío de construir unahistoria total o historia global, de haberse convertido en una historia en migajas. En este fluir continuo de nuevas temáticas, ¿qué lugar le ha cabido a la historia de los médicos y de la medicina? En realidad este campo de estudio nunca llegó a constituirse en unadisciplina de las tantas cultivadas por la nueva historia, con un peso similar al que tiene la tradicional historia de la medicina realizada por médicos-historiadores. La renovada historiografía ha emprendido, en cambio, el estudio de ciertas áreas temáticas relacionadas dediversa manera con la historia de la medicina y de la enfermedad. En primer lugar destaca la promocionada historia de la muerte que,iniciada por historiadores franceses, ha penetrado paulatinamente en la historiografía española. Particular importancia ha revestido lahistoria de la peste y las epidemias, que también ha tenido una notoria difusión en el territorio español. Como un desprendimiento deesta temática pueden encontrarse los estudios sobre los intercambios epidemiológicos entre el Viejo Mundo y el resto del planeta,como consecuencia de la expansión oceánica de los siglos XV y XVI. La historia de la locura constituye un tercer campo de estudioconexo a la historia de la medicina. Finalmente, la historia de la pobreza, de la mendicidad y la asistencia social, y en especial elestudio de hospitales y hospicios, puede considerarse una cuarta área temática cercana a la historia de la enfermedad y de la medicina.La historia de la sexualidad, también relacionada con la medicina y las enfermedades constituye una perspectiva que en España aún noha tenido una adecuada difusión. Similar afirmación puede realizarse respecto de la historia del cuerpo. Es posible señalar laexistencia de algunos trabajos realizados por historiadores profesionales o por estudiosos de las letras, referidos a la historia de lamedicina, indicando una tímida intromisión en un territorio dominado hasta el momento por los médicos-historiadores y la historia dela medicina tradicional.
 La evolución general de la historia de la medicina
La historia de la medicina es una disciplina que ha tenido un notable desarrollo en Europa y Estados Unidos; también en España harecorrido un largo camino. Se trata, no obstante, de estudios realizados en su mayoría por médicos diplomados, que hacen historia dela medicina como una afición al margen de sus tareas asistenciales; o bien como una especialización más de las tareas docentesuniversitarias. La historia de la medicina tiene una tradición propia, al margen de la historia general o profesional. No obstante, esinteresante descubrir que ha sufrido una evolución que en muchos aspectos puede compararse con los notables cambios que la historia profesional ha debido realizar.
Pedro Laín Entralgo
sostiene que la historia de la medicina muere como disciplina con el auge de laciencia positivista decimonónica. Hasta el siglo XIX los médicos leían a los autores del pasado como contemporáneos y teníanconciencia de que podían aprender de ellos. Con el positivismo el viejo saber médico fue relegado a las fases anteriores de la historiadel espíritu humano: a la etapa mítica o religiosa y a la etapa metafísica. Si bien la disciplina dista de haber desaparecido en el sigloXIX, no será considerada como un estudio de importancia por el resto de los cultivadores de la medicina profesional. El siglo XIX, pese a asignarle mayoritariamente un status menor, institucionalizó el estudio de la historia de la medicina en los principales centrosuniversitarios. Durante las primeras décadas del siglo XX la figura internacional más destacada en la historia de la medicina fue
KarlSudhoff 
. Epítome de la historiografía médica positivista, Pedro Laín ha denominado a la etapa de la historia de la medicina que secierra en la década de 1930 con el nombre de “etapa Sudhoff”. Será un discípulo de Sudhoff quien inicie en los años 30 una notablerenovación internacional de la historia de la medicina, paralela a la que por entonces desarrollaban en la historiografía profesional los
1
 
 Annales
: se trata de
Henry E. Sigerist
. Éste se rebela contra una historia de la medicina que en nada contribuía a la formaciónconcreta del médico. La renovación que propone consta de dos componentes fundamentales: una nueva perspectiva epistemológica, yuna modificación en los objetos y el campo de estudio. En cuanto al primer tema, Sigerist abandona las pretensiones objetivistas del positivismo historiográfico y se encolumna detrás de una historia hermenéutica, es decir, en la más plena tradición historicista segúnlos presupuestos de
Dilthey
. El historicismo no fue la única influencia teórica en Sigerist. Asimiló también plenamente la perspectivade
Burckhardt
, adaptando a la historia de la medicina los conceptos básicos de la historia del arte de su discípulo
Heinrich Wolffin
.Por otra parte incorporó las bases de la sociología del conocimiento, principalmente a través de
Max Scheller
. Estas lecturas explicanla segunda innovación de este historiador de la medicina: una inclinación hacia lo que podría denominarse “historia social” de lamedicina. Defendía la necesidad de realizar una historia del enfermo, e incluso una historia de la sociedad por él representada en susrelaciones con la medicina y el médico. La importancia de disciplinas como la economía a la hora de explicar las diferentescondiciones médico-sanitarias de una sociedad hacía evidente, a su entender, la necesidad de fundar una nueva ciencia que será lasociología médica.
 La historia de la medicina en España
Luis Sánchez Granjel
divide al desarrollo de la historiografía médica española en dos grandes etapas: la primera comienza con los padres fundadores de fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, en especial con
Joaquín Villalba
. La segunda época comienzaluego de la Guerra Civil con la persona de Pedro Laín como mentor principal. No obstante existe, como el propio Granjel sostiene,una extensa “prehistoria” de la historiografía médica española. Los años finales del Siglo de las Luces y el inicio del siglo XIX presencían el surgimiento formal de la historia de la medicina española. Joaquín Villalba (1756-1807) es el primer gran representantede la nueva disciplina, seguido muy de cerca por 
Antonio Hernández Morejón
y
Anastasio Chinchilla
. Villalba, pese a susesfuerzos, no logró reproducir los esquemas de otros historiadores de la medicina a los que consultaba, y naufragó en un océano denoticias sin interés. La obra de Hernández Morejón y Chinchilla no constituyen auténticas exposiciones históricas sino repertorios bibliográficos; por este hecho, pese a sus lagunas y errores, aún constituyen obras de consulta obligada. El propósito que anima aMorejón y Chinchilla es típico de la historiografía romántica general: la exaltación patriótica de los logros nacionales, el exaltamientode la labor científica de los médicos hispanos, Si un nombre merece destacarse en la segunda mitad del siglo XIX es el de
LuisComenge y Ferrer
, el primer historiador médico español que colabora con prestigiosas revistas extranjeras, y que por su rigor documental y su buena información desarrolla una exhaustiva metodología de trabajo que no tuvo continuadores inmediatos; en surecurso constante a las fuentes, introdujo la utilización de textos legales y documentos de archivo. La historiografía médica española posterior a la Primera Guerra Mundial sufre una curiosa evolución. Desde 1921
Eduardo Garcia del Real
ocupa la cátedra deHistoria de la Medicina en la Universidad Central de Madrid. Fue autor de una obra extensa, pero de poco rigor. Las limitaciones deGarcía del Real provocaron sin duda el desarrollo, al margen de la Universidad, de una actividad historiográfica destacable, cuya principal figura fue
Gregorio Marañon
. Junto a él destacaba
Nicasio Mariscal
, secretario de la Academia Nacional de la Medicina.Tal era la situación de la historia de la medicina en España en el año de 1942, cuando Pedro Laín Entralgo se hace cargo de la cátedraen la Universidad Central de Madrid. La renovación llevada adelante por el nuevo catedrático en España será comparable a alrealizada por Sigerist en la historia general de la medicina o por Febvre y Bloch en la historiografía general. El principal desvelo deLaín como historiador de la medicina ha sido acentuar el carácter médico de dicha disciplina. Para él, la historia de la medicina es unestudio hecho por médicos y para los médicos. Cuando Laín hace mención a las relaciones entre la historia de la medicina y lahistoriografía general, no deja de señalar posibles conexiones, pero siempre acentúa el carácter de disciplinas radicalmente distintas yseparadas, pues es así como concibe ambos tipos de estudio. Esta historia de la medicina hecha por médicos y para médicos, ¿quéutilidad puede tener para los profesionales encargados de ejercer la medicina asistencial, según la óptica de Laín?: “rectamenteenseñada, la Historia de la Medicina puede otorgar al médico dignidad ética, porque le muestra quiénes, a lo largo de los siglos, le hanayudado a ser lo que es y a hacer lo que hace, claridad mental, porque le permite entender mejor la génesis y la estructura de lo quecomo médico sabe; libertad intelectual, porque le ayuda a librarse del riesgo de convertir en dogmas las ideas del tiempo en quevive…”. Muchos de los enfoques innovadores llevados adelante por el médico español podrán relacionarse con varias de las propuestas de la escuela de los
 Annales
. Así, un libro de Laín Entralgo como
 La curación por la palabra en la antigüedad clásica
(1958) podría compararse con el estudio que Marc Bloch le dedicara a
 Los Reyes Taumaturgos
(1922); en dicho libro el español profundiza en aspectos muchas veces descuidados por el historiador médico como son la psicoterapia, las patologías psicosomáticas,el aspecto operativo de la medicina y los problemas planteados por el acto médico. Otro enfoque novedoso de Pedro Laín es el estudiode los pequeños médicos de pueblo. Se trata de investigaciones cercanas a lo que luego se llamará microhistoria. Laín utilizó enalguno de sus trabajos el concepto de “mentalidad”: no es necesario recordar que la historia de las mentalidades continúa siendoidentificada aún hoy en día como uno de los aportes más novedosos de la historiografía francesa. Merece recordarse la atención prestada a lo largo de la extensa producción historiográfica de Laín a la persona del médico y a la del enfermo. El enfoque lainianohará del hombre enfermo la preocupación constante de toda su obra. Todos los grandes historiadores de la medicina posteriores a LaínEntralgo son de una u otra manera discípulos de éste. Puede hablarse en la actualidad de la existencia de varias escuelas: la madrileña,heredera directa de Laín; la salmantina, representada por Luis Sánchez Granjel: la valenciana de José María López Piñero; y la barcelonesa de Luis García Ballester. Juan Riera encabeza un grupo de estudiosos importantes en la Universidad de Valladolid.
LuisSánchez Granjel
tiene como característica su dedicación preferencial a la historia de la medicina española, alejándose del repertoriode temas universales analizado por su maestro.
José María López Piñero
ha sido quien más temprana y decididamente se impusocomo tarea el estudio de una historia de la medicina española, atenta a los condicionamientos sociales de la enfermedad y de laactividad sanitaria. Luis García Ballester destaca como el primer investigador en el campo de la medicina medieval peninsular.
JuanRiera
ha cumplido un papel fundamental en la revalorización de las fuentes y documentación de los archivos, abriendo nuevos
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