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Donner Theo G - Una introducción a la teología de la Reforma

Donner Theo G - Una introducción a la teología de la Reforma

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Donner Theo G_Una introducción a la Teología de la Reforma_SBC_1987_pp.187-207
 
CAPITULO 8
SOLA GRATIA
I. Introducción
 Tanto los evangélicos como los católico-romanos, al hablar de la Reforma, han enfatizado tantoel aspecto de la justificación por la fe y de la autoridad de las Escrituras, que a menudo se haperdido de vista la importancia del concepto de la gracia en la teología de los reformadores.En la teología de la Reforma, la importancia y la prioridad de la gracia de Dios se resalta através de los conceptos de elección y predestinación. Por lo general, cuando se habla de ladoctrina de la elección y de la predestinación, se piensa inmediatamente en la persona deCalvino, como si fuera él quien originó y enfatizó esta doctrina. De hecho esa doctrina, que yaAgustín había enfatizado, formaba parte integral de la teología de Lutero y también de lateología de Zwinglio.El concepto de la predestinación no tiene muchos abogados en la iglesia evangélica hoy. Esuno de los conceptos más debatidos de la teología de la Reforma. Tal vez, por esta razón, sehace necesario un estudio detenido de lo que los reformadores dijeron en cuanto a estadoctrina y cuáles fueron sus razones por enfatizarla.Seguiremos aquí el mismo esquema que en el capítulo anterior, mirando primero a Lutero ydespués a Calvino 
II. Lutero: La Elección y la Cautividad de la Voluntad
Ya sabemos que la lectura de Agustín tenía un impacto grande sobre Lutero. Es allí dondeencontró una crítica de la filosofía humana que le daba los elementos para su propia crítica deluso de Aristóteles en la teología escolástica. Había muchos conceptos teológicos que Lutero
 
adoptó de Agustín, pero el foco más importante de la obra de Agustín había sido el debate conPelagio y los pelagianos, en cuanto al libre albedrío y la gracia. Agustín había afirmado que elhombre en sí es depravado e incapaz de alcanzar la justicia de Dios, a menos que Dios mismo,por su gracia, opere en su corazón. Juntamente con esta doctrina de la iniciativa de la gracia deDios, Agustín había desarrollado el concepto de la elección, por la cual Dios, desde antes de lafundación del mundo, ha escogido a un número determinado de hombres para ser salvos por lafe en Jesucristo. Ese concepto es conocido también como la predestinación, ya que Diospredestinó, predeterminó a los elegidos. Por la misma predestinación, los demás hombresquedan excluidos de la salvación.Hemos visto que Lutero dio expresión a tales conceptos agustinianos en las 97 Tesis debatidasen Wittenberg en septiembre de 1517, menos de dos meses antes del conflicto sobre lasindulgencias. En estas Tesis atacaba la filosofía de Aristóteles y su influencia en la teología.Rechazaba explícitamente la doctrina del libre albedrío y defendió la doctrina agustiniana de ladepravación total del hombre, de la predestinación y de la gracia.Sin duda alguna, los conceptos de la elección y de la gracia de Dios habían jugado un papelimportante en su búsqueda por la paz con Dios. En Agustín podía ver que nuestra salvación nodepende de lo que nosotros hacemos o queremos, sino de lo que Dios quiere y hace; quenuestra seguridad descansa en la gracia de Dios y no en nuestras obras.Podemos ver cómo Lutero desarrolla esta doctrina en sus conferencias sobre la Epístola dePablo a los Romanos. Allí advierte, en primer lugar, la dificultad del tema. Dice que es posiblepara nosotros, al considerar esta doctrina, caer en el abismo de horror y de desespero. Esapenas porque la Escritura trata de este tema que debemos considerarlo. Parte de la dificultadradica en que nosotros no podemos mirar esta realidad desde la perspectiva de Dios. Pero elproblema básico está en nuestra sabiduría carnal, que se pone por encima de Dios y considerala predestinación un enigma insoluble que debe, por lo tanto, ser rechazado. Lo que debemoshacer es someter nuestras preguntas a la voluntad de Dios.En su exposición de la predestinación, Lutero empieza con Ro. 8:28 y nota una conexión vitalentre salvación, llamado y propósito. Nuestra seguridad tiene su fundamento en el hecho deque nuestra salvación no es por suerte ni casualidad. Si dependiera de nuestra voluntad onuestras obras, entonces sí sería por casualidad. Entonces no tendríamos ninguna seguridadde vencer a los enemigos que menciona el final de Rom. 8 (tribulación, angustia, persecución,hambre, etc.). Dios confronta a los elegidos con estos enemigos para mostrar que somossalvos, no por nuestros méritos, sino por su elección y su voluntad inmutable, que también essu amor inmutable. La elección acaba con nuestra autosuficiencia y auto-justicia. Acaba con lasabiduría carnal que resiste la idea de que la salvación viene, no por el obrar de uno mismo,sino desde fuera de uno mismo, desde Dios quien elige.Lutero pretende recoger pruebas de la Escritura para comprobar una predestinación inmutable.Hay seis argumentos fundamentales que presenta:
 
A.Ro. 8:28 que dice, "los que conforme a su propósito son llamados."B.La historia de Isaac e Ismael, y de Jacob y Esaú, en Ro. 9.C.Ro. 9:15 que dice: "Tendré misericordia del que tenga misericordia y me compadecerédel que yo me compadezca." También Ro. 9:17,18 que dice: "Porque la Escritura dice aFaraón: Para eso mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que minombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere tienemisericordia y al que quiere endurece."D.Juan 10:29 que dice: "Mi Padre que me las dio es mayor que todos, nadie las puedearrebatar de la mano de mi Padre."E.Juan 13:18 que dice: "No hablo de todos vosotros, yo sé a quienes he elegido..."También Juan 6:44 que dice: "Ninguno puede venir a mí, si el Padre no le trajere."F.Sal. 115:3 que dice: "Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho."También 2 Tim. 2:19 que dice: "Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo estesello: Conoce el Señor a los que son suyos."Lutero afirma que estos pasajes claramente enseñan la elección.Fuera de estas pruebas fundamentales, vemos la elección también en las acciones de Dios,como su elección de Isaac en lugar de Ismael, de Jacob en lugar de Esaú, el endurecimientode Faraón, el hecho de que Dios sujeta a los santos a muchas pruebas y los libra de ellas, elhecho de que los buenos y sabios son pasados por alto, pero los impíos se convierten. Entodos estos hechos, Dios da a conocer su elección.La sabiduría carnal tiene cuatro objeciones contra esta doctrina.1.En primer lugar, afirma que el hombre tiene libre albedrío para merecer o no merecer cosas. Aunque Lutero no rechaza por completo la libertad de la voluntad, dice que lavoluntad sola no tiene capacidad para alcanzar la justicia, porque es cautiva del pecado.2.En segundo lugar, se citan en objeción los textos que hablan de que Dios quiere lasalvación para todos. Lutero dice que este "todos" se refiere a todos los elegidos, que,en un sentido absoluto, Cristo no murió por todos, sino "por nosotros" y "por muchos".3.La tercera objeción dice que, si el hombre no puede sino pecar, ya no peca por voluntadpropia sino por necesidad. Ya no sea justo condenarlo, porque no tieneresponsabilidad por su pecado. Lutero contesta, haciendo una distinción entrenecesidad y coerción. Si es cierto que los hombres pecan necesariamente, también escierto que lo hacen voluntariamente. Les gusta pecar. Así que no hay incompatibilidadentre la reprobación del pecador, cautivo del pecado, y la responsabilidad.4.En cuarto lugar, se afirma que esta doctrina hace a Dios el autor del pecado, si es queél quiere el pecado y endurece al pecador. Para Lutero ésta es la objeción principal.Solamente se puede contestar afirmando el propósito soberano de Dios. Dios quiere elpecado, para que pueda mostrar tanto su justicia como su misericordia.Es interesante que al final de esta exposición encontramos algunas observacionessorprendentes que muestran cómo Lutero añade unos aspectos dinámicos a una doctrina que

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