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LABERINTO-TOTALIDAD QOM

LABERINTO-TOTALIDAD QOM

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El laberinto como emblema de la totalidad y herramienta para su conocimiento, por Carlos Valdés Martín
El laberinto como emblema de la totalidad y herramienta para su conocimiento, por Carlos Valdés Martín

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Published by: Carlos Valdés Martin on Aug 22, 2011
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10/30/2012

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UN DESTELLO DENTRO DEL LABERINTO (ALCANZAR LA TOTALIDAD DESDEEL MAPA Y EL MICROCOSMOS)Carlos Valdés MartínEl laberinto
dibuja
un símbolo cautivador para representar al mundo, mientras el conceptode totalidad anuncia la representación definitiva de la filosofía para el mundo. El laberinto
aclara
como símbolo, la totalidad ofrece una idea máxima. Así, el mundo resulta símbolocomo laberinto y concepto como totalidad. Entonces el puente entre el laberinto y latotalidad
aparece
directamente. Claro, el laberinto corresponde en pleno a las figuras detotalidad negativas, como indican el caos original, las peligrosas tierras ignotas, el terribleinframundo, etc. Ciertamente, la totalidad revela el conjunto mayor, porque abarca losconjuntos positivos y negativos, reúne las visiones de cielo e infierno, de lo pensado y loimpensado. Sin embargo, la confusa
imagen
del laberinto resulta reveladora para la
visión
de la totalidad, como habremos de observar adelante. Resulta imprescindible comprender que el laberinto permanece ligado a la condición humana, rendonos a obtener laresolución, el laberinto nos
exige
alcanzar el
 final 
, conquistar la salida. Entre las variadastotalidades, la del laberinto resulta retadora, la que exige una solución, obligando a
pasar
desde la quietud hasta el
combate
. Por eso el laberinto presenta la excelente plataforma para
conquistar
a la totalidad, a cualquier totalidad, incluso (en el exceso) a todas lastotalidades.El laberinto representa la confusión y el peligro.El símbolo del laberinto (al inicio) representa la confusión, en sí
indica
el estado de perdición del ser humano. Como seres humanos estamos
perdidos
, no tenemos el sentido ycomo carecemos del sentido del mundo descubierto, vivimos dentro de un laberinto. A lavida misma la podemos representar como un laberinto y nuestro centro de la existencia loidentificamos como
rodeado
por un laberinto. Al despertar de su letargo, quien seencuentra perdido decide (por fuerza)
encontrar-se
.Al laberinto lo
describieron
claramente las leyendas griegas del minotauro. Debe estimarsecomo un curioso
paso
en la formación de las sociedades, la pretensión de crear un laberintoartificial. El primer laberinto artificial fue creado, según
dicta
la leyenda por un sabiollamado Dédalo, quien así sería el padre de las estratagemas laberínticas. Y si un humanoconstruye laberintos es porque los posee en su interior. Este idear laberintos y crearlos (ocrearlos sin idea) aparece marcado por la formación de las ciudades. Una vez rebasada lavida primitiva,
resuena
una característica de las civilizaciones: levantar ciudades, y ofrecer el nuevo modelo del laberinto. La ciudad establece la arquitectura de una sociedadcompleta, identificando sus digos de relaciones,
describiendo
su modalidad deconvivencia y sus conflictos. A las sociedades complejas y caóticas les correspondenciudades levantadas sobre el mismo diseño complejo. Ciertamente, no siempre las ciudadesse crean como laberintos, muchas fueron planificadas sobre grandes líneas rectas y conavenidas amplias, con edificios claves estableciendo los grandes puntos de referencia.Existen las ciudades-plano
armoniosas
, ordenadas y no laberínticas, pero también abundanlas otras ciudades, atestadas de curvas infinitas y mil recovecos donde esconder prodigios osorpresas y así, entre curvas y recovecos,
acallar 
cualquier sentido. La ciudad caótica erigela estructura arquitectónico-social que reproduce el ambiente
estruendoso
para la confusióny hasta el extravío completo.1
 
Sin embargo, antes diseñó la naturaleza. Pre-existe un modelo natural de los laberintos,dominante en los ambientes geográficos, como los bosques y montañas. En efecto, ya un bosque denso o las montañas saturadas de neblina crean laberintos de la naturaleza.Posteriormente los humanos nos apropiamos de este efecto de confusión y extravíonaturales, la esencia de lo intrincado, para recrearlos de modo artificial. La creación deciudades laberínticas nos indica un interior del alma humana forjado con moldesintrincados. Dentro de nuestra cabeza ya sentimos el laberinto y percibimos la vida deforma caótica, pero también existe una parte opuesta dentro del alma, esa parte importantese opone a los laberintos y quiere alcanzar la claridad de las salidas, quiere tener siempre unsentido perfecto de sus actos y su mundo. Entonces, nuestro interior anhelante y perplejocontiene al nudo intrincado y al opuesto, el “anti-laberinto”. La idea plena y redonda dellaberinto irrumpe unida a la noción de su resolución: de ahí la gran fuerza de esta idea. Laleyenda cretense nos indica que el héroe Teseo resuelve el desafío y encuentra el caminodel regreso mediante una estratagema, incluso sencilla como adelante se verá. Aún asíconviene elogiar una estratagema triunfadora, escapara del peligro vale más que el oro.La función del laberintoEl laberinto solamente irrumpe con plena evidencia cuando se está perdido, pues mientrasno aparece nítidamente definida tal situación de quedar perdido y confundido no estáconfirmada la presencia de un laberinto. En ese aspecto, los espacios tan abiertos deldesierto o el mar terminan convertidos en nudos de perdición y, precisamente, esosterritorios planos se “vuelven” laberintos cuando la desorientación apresa a un viajero. Así,la condición indispensable para hablar del laberinto es esta: el extraviado, el atrapado, unsujeto perdido en ese territorio. Entonces descubrimos una extraordinaria funcnindicadora del laberinto (y bastaría esa única función para estimarlo bastante) que es:revelar al ser humano perdido. Estar perdido es caer en un enredo, desorientarse es habitar en ese territorio hostil. Y el perdido se revela además como, finalmente, un personajesolitario
1
. De forma excepcional, grupos de personas quedan errantes y perdidos, comogrupos de náufragos o aztecas cruzando el desierto rumbo a su futura capital. Pero lasituación de extravío corresponde mejor al ente solitario. De preferencia son los héroessolitarios quienes se internan en los dédalos y los únicos capacitados para escapar.El laberinto revela la perdición como condición humana esencial. Al nacer ya empezamosdesorientados sin conceptos y con percepciones limitadas, algunos estudios psicológicosindican que las dimensiones del espacio-tiempo todavía no están integradas en el infante, por tanto el niño pequeño percibe la confusión. Así, cuando somos bebés comenzamos perdidos pero con el crecimiento adquirimos la orientación. Después, ya con el intelectoformado, también regresan las oportunidades para desorientarse. Los padres protegen a loshijos y generan un espacio hogareño armónico colocado en el extremo opuesto de los nudosconfusos, pero el crecimiento también permite ingresar a éstos. En especial, reconocemoslos periodos de crecimiento acompañados de crisis, los pasajes de la adolescencia y la juventud, desembocando hasta las puertas de un enigma. Estos periodos de crecimientoindican a los laberintos también como pruebas de vida, eventos de trasmutación hacia elcrecimiento, así definen el camino del héroe. El largo viaje de Ulises describe una tipo delaberinto de viaje armado por mil accidentes geográficos y trampas de los dioses. Mientraslos humanos corrientes transitan rutas normales, los héroes surcan los caminos laberínticos,
1
De ahí un mérito del título de la obra de Octavio Paz
 , El laberinto de la soledad 
.
2
 
trepan las rutas escarpadas y solitarias para cumplir sus hazañas, remontando hasta dondenadie había osado llegar.El laberinto separa lo verdaderamente valioso, el territorio trascendente y lo mantiene fueradel alcance de los simples mortales, por lo tanto funciona como un obstáculo de aparienciainsuperable. Este territorio inaccesible llama a los héroes con fatalidad, con astucia o conencanto, y dentro de ese agreste lugar están protegidos y ocultos la fuente de la juventud, laamada, el fuego sagrado, el mundo celeste y cualquier prodigio. Y ese lugar de valores omaravillas es, casi por regla, el centro del laberinto, por eso al avanzar el héroe se adentraen el peligro y la perdición. Este camino presenta peligros crecientes alejándose de nuestromundo prosaicamente real y cotidiano, entonces la senda conduce a los héroes hacia la posibilidad de no regresar jamás, hacia la eventualidad de la muerte y la disolución total.Adentrarse hasta el nudo de dificultadas implica perderse. Y el corazón de tal perdiciónsolamente lo concebimos como una muerte. Al centro de tal nudo asecha la disolucióncompleta de la existencia, en otras palabras, la muerte absoluta.La resolución de laberintosLos laberintos se justifican al terminar resueltos por salvadores, por los héroes típicos entrecuyos modelos encontramos a viajeros y navegantes. Los grandes viajes de descubrimientoo conquista que ocurrieron en la historia antes se adivinaron dentro de la mitología. Lasnarraciones de Ulises emanaron de situaciones reales, pero saturadas de fantasía ydivulgadas mediante narrativas fantásticas, y con esto la novelística demuestra que ellaberinto está en el interior y el exterior del ser humano. Los territorios desconocidosofrecen uno de los mejores modelos de nudos caóticos, porque representan perfectamente lasituación de desorientación y pérdida, rodeada de enormes dificultades. Esos territoriosdesconocidos retratan verdaderos laberintos por sus comarcas lejanas, bosques densos, susmontañas intrincadas, desiertos sin signos distintivos, enormes mares sin señas deorientación, y también son desconcertantes sus peligros representados por poblacioneshostiles, fieros animales, naturaleza agreste, etc. Basta el desconocimiento de una extensageografía para recordar a viajeros sumergidos en la situación de laberinto.La resolución de anudamientos intrincados requiere de elementos básicos, donde sedistingue la misma característica del héroe (la tenacidad, el arrojo, la perseverancia, lafuerza, la predestinación...) y también el auxilio de medios de resolución. Los verdaderosmedios materiales básicos para resolución de laberintos han sido los vehículos y lasherramientas de orientación. Los vehículos que guían son tradicionalmente caballos y barcos, a los cuales se les puede recocer un instinto de resolución de enigmas y venerar como confiables compañeros de viaje. Como las herramientas de orientación esenciales para resolver el misterio natural de la geografía destacan las brújulas, astrolabios, catalejosy similares. Por su lado, los mapas merecen un capítulo aparte, porque el mapa correcto esla resolución definitiva del territorio anudado, y la tecnología GPS representa el conceptoextremo del mapa, una orientación instantánea e infalible. De hecho, el mapa detalladosignifica la muerte del laberinto, pero recordemos que durante los tiempos antiguos losmapas eran solamente aproximados y plagados de errores de cálculo, pues la cartografíaresultaba bastante inexacta, por eso cada mapa todavía necesitaba de la enorme pericia en lainterpretación o la suerte del aventurero.Sin embargo, contando con el recurso de vehículos y herramientas, la solución del territorioconfuso únicamente se cumple cuando se despliega una operación mental. Esta operaciónmental consiste en ya sea la obtención de una diminuta clave (la llave de salida, el hilo rojo3

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