Jud. De 30 de diciembre de 1923, art 61); y cumple esta funciónrevisando el juicio de derecho contenido en las sentencias de losjueces, o sea, el juicio sobre la existencia o inexistencia de unanorma abstracta de ley y sobre si es o no aplicable al casoconcreto. Aparte de ello, vuelve a examinar la actividaddesarrollada en el proceso, desde su constitución hasta lasentencia, en busca de posibles nulidades subsistentes en él. Peroen tanto que esta verificación de la relación procesal la hace conconocimiento aproximadamente tan amplio como el de los juecesinferiores, no conoce en cambio de la relación sustantivadirectamente, sino que analiza y juzga el juicio de derechocontenido en la sentencia”. Es decir, en la Casación se verificanlas actuaciones por parte de los jueces -recordemos que este es unrecurso que combate la mala actuación judicial-, puesto que, éstospodrían incurrir en errores en cuanto a la aplicación de algunanorma, o en ciertos casos, omitir el sentido o la aplicación deotra; ahora bien, la Ley de Casación en su arículo 3 estatuye que:“El recurso de casación sólo podrá fundarse en las siguientescausales (...)” De ahí se señalan cinco causales indicando lafalta de aplicación, errónea interpretación o aplicación indebidapor parte del juzgador, por tanto, podemos dejar en claro que esterecurso es única y exclusivamente para la eficaz operanciajudicial, tanto es así, que su procedencia es extraordinaria ysometida a un sin número de formalidades para aceptar su admisión;a lo antes dicho, en la Gaceta Judicial 5 del 1 de abril de 1996,encontramos un fallo que rechaza un recurso de casación por nodetallar con exactitud el defecto judicial, se lee: “Del estudiodel escrito, que pretende ser recurso de casación, lo que seaprecia es una alegación que dice: 'Existió incorrecta aplicaciónde disposiciones legales cometidas por parte de los juecessuperiores' lo cual es propio del recuerso de tercera instancia,pero ineficaz, inoperante para el propósito que persigue elrecurso de casación que cuando es procedente para eldesquiciamiento de la unidad lógica y jurídica del proceso quelleva a anular la sentencia”; además, Hugo Alsina indica alrespecto que
es de carácter extraordinario, porque se reputa quelos intereses de las partes están suficientemente garantidos enlas instancias inferiores por las leyes
procesales
; porconsiguiente, afianzamos lo mencionado.En cuanto a los fines de dicho recurso, Devis Echandía supodistinguirlos en dos grupos: 1. El fin del particular, de la parterecurrente; 2. El fin de la institución.
Al hablar del fin del recurrente, nos encontramos con la obviedadque presupone: el “resarcimiento” por el perjuicio cometido a suinterés por la ineptitud judicial y, la revisión por parte de unTribunal Superior para que éste reforme y reconoczca el derechoque pretende, además del fiel cumplimiento de la norma; cuandohacemos referencia a los fines de la institución, éstos miran
2
Alsina, Hugo,
Tratado Teórico Práctico de Derecho Procesal Civil y Comercial,
Ediar. Soc. Anon. Editores, BuenosAires, 1958.
3
“
Es indispensable distinguir el fin concreto que persigue la parte recurrente y los fines propios de la instittución”.
(Echandía, Devis Hernando,
Nociones Generales del Derecho Procesal Civil
, pág. 797, Editorial Temis S.A.)