inventario se compondría tan sólo de las
Ideas para una historia universal en clave cosmopolita
2
(1784), el
Probable inicio de la historia humana
3
(1786) y el
Replanteamiento de la cuestión de si elgénero humano se halla en continuo progreso hacia lo mejor
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(1797). A este corto listado hay queañadir la polémica sostenida con Herder en sus Recensiones a una obra de este antiguo discípulo, las
Ideas para una Filosofía de la Historia de la Humanidad
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(1785).Con todo, nuestra selección hubiera podido ampliarse algo más, de no darse la circunstancia deque los textos en cuestión están ya presentes en esta misma Colección "Clásicos del Pensamiento".Esta es la causa de no haber contado con la tercera sección de
En torno al tópico: "Tal vez eso seacorrecto en teoría, pero no sirve para la práctica
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(1793) o determinados pasajes de
La paz perpe-tua
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(1795) harto relevantes en este sentido. De otro lado, tampoco procedía incluir el emblemático
¿Qué es la ilustración?
(1784), dado que formará parte de una antología de textos en torno a la Ilus-tración alemana. Ahora bien, éstas son las únicas ausencias que reconocemos como tales. Lo deci-mos por si alguien se mostrara insatisfecho y echara en falta, por ejemplo,
El fin de todas las cosas
(1794). Pues bien, debe advertirse que no se trata de un olvido, sino de una omisión intencionada
8
. Anuestro modo de ver, esta sugerente meditación sobre una escatología de sesgo cristiano, pese a lin-dar con nuestra temática, pertenece más bien al ámbito de la filosofía de la religión
9
. Por supuestoque no es nada sencillo establecer este tipo de demarcaciones, siendo como es la filosofía kantianade la historia una encrucijada de su pensamiento moral y político
10
, en la que se dan cita la ética, elderecho y una singular teodicea, por no mentar las claves antropológicas que presupone; claro queresulta enormemente difícil pretender aquilatar en este terreno interdisciplinar el contenido de unescrito determinado con el fin de encasillarlo de modo taxativo dentro de una u otra materia, pero nohay más remedio que intentarlo en un caso como éste. Por otra parte, también hemos descartado elrecoger opúsculos como la
Definición del concepto de una raza humana
(1786) o
Sobre el empleo de principios teleológicos en la filosofía
(1788), al creer que tienen un interés bastante secundario enorden a familiarizarse con el planteamiento de Kant sobre filosofía de la historia. A tal efecto, resul-tan muchísimo más importantes diversos parágrafos de la
Crítica del Juicio
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(1790) y ciertos epí-grafes de la
Antropología en sentido pragmático
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(1798), así como casi toda la primera parte de la
Religión dentro de los límites de la mera razón
(1793). Philonenko llega incluso a recomendar lalectura de la
Geografía física
para mejor entender la reflexión kantiana sobre la historia
13
.
2
El lector habrá de tener en cuenta un par de cosas con respecto a este título. Primero, que el término "idea" está ensingular en el original y, segundo, que hemos traducido por "clave" una palabra
(Absicht)
cuyo significado más literales el de "intención" o "designio". Cabían, pues, otras opciones tales como:
Esbozo de una historia universal (que sedesarrolle) bajo un designio cosmopolita
o
Rudimentos para (elaborar) una historia universal con un propósitocosmopolita.
3
También aquí tuvimos la tentación de recurrir a un expediente algo más perifrástico en la traducción del título, v.g.:
Conjeturas en torno a los orígenes de la historia del hombre.
4
En relación con esta fecha debe tenerse presente lo dicho en la nota 1 de nuestra versión castellana de este texto.
5
Kant recensionó las dos primeras partes de la obra de Herder, además de contestar a una dura réplica de Reinholdcontra su primera reseña (cfr. las notas 1, 35 y 36 de nuestra traducción).
6
Estas páginas guardan una estrecha relación con la segunda parte de
El conflicto de las Facultades,
ya que contie-nen la primera formulación del tema replanteado en el escrito de 1797 (cfr. nuestra presentación de dicho texto en I.Kant,
Teoría y práctica.
Tecnos, Madrid, 1986, pp. xx-xxi).
7
Muy en particular el primer Suplemento, donde se habla sobre la garantía de la paz perpetua (cfr. Ak., VIII, 360 ss.).Como de costumbre, nuestras referencias a la obra de Kant siguen la edición de la Academia (
Kant's gesammelteSchriften,
hrsg. von der Preussischen, bzw. der Deutschen Akademie der Wissenschaften, Berlín, 1902 ss. —29vols.—, que es consignada mediante la sigla Ak., indicándose el volumen en números romanos y la página con gua-rismos).
8
Coincidimos en este criterio con K. Vorländer, quien no recoge este escrito en su selección de opúsculos sobrefilosofía de la historia (cfr. I. Kant,
Kleinere Schriften zur Geschichtsphilosophie, Ethik und Politik.
F. Meiner, Ham-burg, 1913).
9
Así lo entiende también P. Festugière, al incluir esta obra en su edición de E. Kant,
Pensées sucessives sur la Théo-dicée et la Religion,
J. Vrin, Paris, 1963.
10
Nos proponemos abordar este aspecto en un trabajo que probablemente será publicado por la revista
Dèbats.
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Cfr. en concreto los parágrafos 82, 83 y 84.
12
Cfr. especialmente Ak., VII, 321-333 y l85-189.
13
A. Philonenko,
La théorie kantienne de l’histoire.
J. Vrin, Paris, 1986, p. 12. Según este autor suele olvidarse quela geografía representa en época de Kant el fundamento del relato histórico, con lo cual la historia no sería para él unamateria tan ajena y desconocida como se cree habitualmente (cfr. K. Vorländer,
Immanuel Kant. Der Mann und dasWerk,
F. Meiner, Leipzig, 1924, vol. I, pp. 311 ss., y L. W. Beck, Estudio preliminar a su edición de I. Kant,
On History,
The Bobbs-Merrill Co., Indianapolis/New York, 1973, p. vii).