Horacio Castellanos Moya: "La sirvienta y el luchador"
Miguel Huezo MixcoLa más reciente novela de Horacio Castellanos Moya, “La sirvienta y el luchador”(Tusquets, 2011), es el cierre de una saga de narraciones que tiene como eje la historia deuna familia arrastrada al remolino de la violencia política. Esta quizás sea, entre todas, laque más destila crudeza en el lenguaje y en las situaciones que describe.Los lectores de la obra de Castellanos Moya advertirán de inmediato los numerosos vasoscomunicantes que existen entre los personajes de esta novela y otras anteriores, como“Donde no estén ustedes” (2004), “Desmoronamiento” (2006) y “Tirana memoria”(2008). No es para menos. La novela transcurre en El Salvador de los años 80. La trama essimple: un joven matrimonio es secuestrado por un grupo de hombres fuertementearmados, vestidos de civil, y llevado a las cámaras de tortura del Palacio Negro, el cuartelde la Policía Nacional. En torno a este hecho se juntan las historias de un sicario y exluchador profesional --conocido como el Vikingo-- y María Elena, la empleada de la casade la pareja, que emprende un viaje al corazón de las tinieblas tratando de encontrarlos.Horacio describe la época con toda su crueldad. Por ejemplo, produce un minuciosoregistro de las violentas relaciones entre los torturadores y los “macheteros”, en lasinmundas oficinas y pasillos del cuerpo policial. Estos, a su vez, se disputan entre sí loscuerpos de sus víctimas no solo para aplicarles las más atroces técnicas del suplicio, sinotambién para procurarse placer sexual. El Vikingo es el más viejo de todos y sufre elescarnio de sus compinches. Pese a sus achaques, participa en aquel festín. “Toma a lamuchacha por el cabello y la alza, como se alza por la nuca a las perritas de raza. Es muy baja, leve, bien formada, frágil, como una muñequita. Se ha meado; todas se mean. Y