Los pasos del cielo
LeandroArellano es un ser curioso. Pertenece a esa especie de personas capaces de descubrir yrecubrir con emociones los eventos de la vida cotidiana. No hay nada que parezcaescaparse de su mirada ávida. Viajero infatigable, apasionado por la literatura, el arte, lamúsica, el cine, el teatro y la gastronomía, Leandro posee, además, el don de la escritura.Sus libros “Guerra privada” (2007) y “Los pasos del cielo” (2008) lo muestran como unhombre de letras hecho y derecho.Desde julio de 2009 es el embajador de México en El Salvador. Además de sus misionesen numerosos países del mundo, ha sido Representante permanente alterno ante laOrganización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), y Ministro para asuntos económicos en la Misión permanente de México ante la ONU. Con todo,Leandro Arellano es la contracara del funcionario internacional frívolo y ocioso.Conocí a Leandro por intermedio de un amigo común, el maestro Hugo Gutiérrez Vega, poeta, dramaturgo, diplomático y director del conocido suplemento La Jornada Semanal,de Ciudad de México. “No te separes de Leandro”, me mandó decir. Y así ha sido. Desdesu llegada al país hemos intercambiado libros y celebrado amenas conversaciones sobreliteratura y la actualidad política.Dice Gutiérrez Vega que “Leandro Arellano es uno de esos viajeros inteligentes einformados que se involucra con lo que sucede en los países donde vive y sabe lasmaneras justas de amar a una ciudad y un país, con la distancia exigida por sus tareasdiplomáticas y la cercanía necesaria para cumplir su función de testigo y de escritor”. En