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Tuvalu el récordman de la lentitud

Tuvalu el récordman de la lentitud

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Published by Horacio
Un relato acerca del velocista más lento del mundo y su confianza en sí mismo
Un relato acerca del velocista más lento del mundo y su confianza en sí mismo

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08/30/2011

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Tuvalu el récordman de la lentitud.Durante mis años jóvenes, solía entrenar para competir en carreras de entre cinco ydiez kilómetros. Por más que me esforzaba y luchaba, sabía que nunca iba a semejarmea los atletas keniatas. Mientras cualquier moreno de aquellas regiones hacía sus cincokilómetros en quince minutos; mi pesado cuerpo tardaba unos diez minutos más. A pesar de ello, podía soñar con llevarme alguna medalla o una copita en carreras conescasa concurrencia. Pero cuando los grandes velocistas competían, sentía que podíaacompañarlos en su carrera por apenas un par de minutos. En las disciplinas asociadas ala velocidad, sabía que no tenía posibilidad alguna de competir. Desde entonces, sinsueños ni ideales de por medio, me he dedicado a correr, para conservar mi salud.En la actualidad, con más de cuarenta años y algunos kilos de más, supongo que podré hacer los cien metros en algo más de quince segundos. Ya no me animo a hacer carreras de diez kilómetros, ni puedo jugar al fútbol como consecuencia de algunaslesiones. Los años, también me han traído algo de debilitamiento. Pero esos quincesegundos que aún puedo marcar, logran mantenerme dentro de la elite de velocistasmundiales. Gracias al amigo Sogelau Tuvalu, n puedo sentir que tengo una posibilidad de permanecer en un estado competitivo.El joven Tuvalu, quien ha competido en el Mundial de Atletismo, tiene una barriga
 
que se parece mucho a la mía. Es como si fuera poco adepto al gimnasio y tuvieraentrenamientos algo esporádicos. Su estado atlético está algo alejado del que muestranlos clásicos velocistas. Con sus brazos poco acostumbrados a las flexiones y susabdominales bajo algunos centímetros de grasa, aún cree en si mismo. Se parece más aun bon vivant, que se castiga con un buen asado con vino los fines de semana, que a unaustero asceta. Su indumentaria no es tan distinta de las remaras y pantalones que usodesde hace años, para salir a trotar los fines de semana. No usa zapatillas con clavoscomo el resto de los competidores, ya que se considera un atleta distinto. Sin duda quecon esa figura, las apuestas lo daban como perdedor, tal como darían las apuestas si mevieran pisar una pista de atletismo.Luego de escuchar el disparo de largada, Tuvalu tardó una eternidad en salir, como siestuviera pensando su estrategia. Con toda la tranquilidad del mundo da su primer paso,mientras sus competidores ya hicieron unos seis. Una vez que toma impulso va dandosaltitos, como si estuviera empantanado o acelerando en medio del barro. Con unesfuerzo brutal y jadeando, va corriendo con una lentitud pasmosa. Pareciera como si yahubiera corrido cien kilómetros sin parar. Sus competidores lo dejan parado, como siestuviera moviéndose en cámara lenta. Y una vez que culmina la carrera, nadie se fijaen el ganador, sino que todas las miradas están puestas en él.Mientras el cronómetro marca 15.66 segundos, sus competidores ya hace rato queestán caminando por la pista. En una distancia en la que el triunfo se resuelve por centésimas; Tuvalu ha tardado seis segundos más que el campeón. Pero el jovensamoano muestra su sonrisa y optimismo, como si hubiera alcanzado un nuevo recordmundial. Aunque no sabe que lo ha conseguido; convirtiéndose en uno de los velocistasmás lentos de la historia. Ante el micrófono del único periodista que le aborda, uncorresponsal de la televisión francesa, le dice que lleva un mes entrenándose cuatro
 
horas diarias. Agrega que su marca más veloz la hizo en la escuela, cuando corrió loscien metros en catorce segundos. “Yo creo en mí mismo”, dice orgulloso y con unasonrisa expansiva.Tuvalu ha inscrito su nombre en la lista de honor de los atletas samoanos. Esa pequeña isla del Pacífico, puede darse el lujo de producir los velocistas más gordos ylentos del mundo. Con esfuerzo y entrenamiento, el joven samoano ha tenido el honor 1

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