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Resumen - Fernando Devoto (2003)

Resumen - Fernando Devoto (2003)

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Fernando Devoto (2003) HISTORIA DE LA INMIGRACION EN LA ARGENTINA Puntos de partida y puntos de llegada
Este libro trata de la historia de millones de inmigrantes que llegaron al territorio de la actual Argentina alrededor de hace doscientos, entre fines del siglo XVIII y fines del siglo XX. Las líneas de continuidad entre las migraciones tardocoloniales y las de la Argentina independiente, y luego entre éstas y las migraciones de masas sucesivas, no son sorprendentes, puede afirmarse que no hay
Fernando Devoto (2003) HISTORIA DE LA INMIGRACION EN LA ARGENTINA Puntos de partida y puntos de llegada
Este libro trata de la historia de millones de inmigrantes que llegaron al territorio de la actual Argentina alrededor de hace doscientos, entre fines del siglo XVIII y fines del siglo XX. Las líneas de continuidad entre las migraciones tardocoloniales y las de la Argentina independiente, y luego entre éstas y las migraciones de masas sucesivas, no son sorprendentes, puede afirmarse que no hay

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Fernando Devoto
(2003)HISTORIA DE LA INMIGRACION EN LA ARGENTINA
 Puntos de partida y puntos de llegada
Este libro trata de la historia de millones de inmigrantes que llegaron al territorio de la actual Argentina alrededor de hace doscientos, entrefines del siglo XVIII y fines del siglo XX. Las líneas de continuidad entre las migraciones tardocoloniales y las de la Argentinaindependiente, y luego entre éstas y las migraciones de masas sucesivas, no son sorprendentes, puede afirmarse que no hay una diferenciade sustancia entre las migraciones del Antiguo Régimen y aquellas del mundo abierto por la revolución industrial. El movimiento del sigloXVIII se paralizó por las guerras, europeas primero, de independencia americana luego. Las épocas de conflictos, guerras, revoluciones,motines, son un gran factor de desaliento a la emigración. En el caso de las guerras de la independencia a la inseguridad se le sumaba lagran hostilidad hacia los españoles que habían sido hasta entonces el principal contingente inmigratorio. Todo tiende a normalizarse hacia1830 momento de inicio de una nueva expansión y de reapertura de un largo ciclo migratorio europeo tras el relativo paréntesis impuesto por las guerras de independencia. Partir de 1830 sirve también para mostrar hasta que punto el movimiento europeo tenía ya firmes raícesantes de que la batalla de Caseros y la Constitución de 1853 abrieran el paso a políticas mucho más abiertamente pro-migratorias. El puntode finalización del trabajo es, para los inmigrantes ultramarinos, comienzos de la década de 1960, es el momento en el que, el flujomigratorio masivo llega a su término, aunque no la historia de las comunidades inmigrantes instaladas en la Argentina. El ciclo de lainmigración limítrofe aunque presente en la Argentina desde mucho antes, en especial en las áreas de la frontera, despega en ese momento,casi como un relevo de la migración ultramarina.
 Delimitar 
Otras dos precisiones se imponen. Una más breve, concierne a la dimensión espacial. La otra más larga, a la noción de inmigrante. Elegir un marco nacional, en este caso la Argentina, implica elegir con ello una explicación a ambos, y obliga a dar mucha importancia a loselementos políticos y a las élites en la explicación de un proceso histórico. Sin embargo, los procesos sociales, y en especial los fenómenosmigratorios se explican imperfectamente en ese marco. Los países de la cuenca del Plata estaban más unidos por los intercambios queseparados por las fronteras políticas, del mismo modo los migrantes del período llamado temprano no tenían una gran claridad acerca deun destino argentino sino más bien platense – en otros casos sudamericano – y además una vez arribados a la región se desplazaban através de las fronteras nacionales sin cesar. El caso de los genoveses que se movían a lo largo del eje fluvial del Litoral y que aparecíansucesivamente en los actuales Uruguay, Paraguay y Argentina, muestra toda la porosidad de las fronteras sudamericanas. Para los quevenían de Santiago de Compostela, el Río de la Plata está señalado como el único lugar de destino. Solo con el correr de los añoscomenzará a indicarse alternativamente Montevideo o Buenos Aires. Inversamente todo el noroeste argentino, poco integrado con BuenosAires derivaba la poca inmigración hacia el Alto Perú más que sobre el Río de la Plata, por lo que poco afectó al norte argentino lainmigración. Cuando se dice que en 1914 los extranjeros eran el 30% de la población total del país hay que aclarar que más de la mitad deeste 30% estaba concentrada en la Capital Federal siguiéndole luego Santa Fe, Corrientes y muy poco en Catamarca y La Rioja.
 A la búsqueda de una definición de inmigrante 
Aunque todos creemos tener una cierta idea de quien debía ser considerado inmigrante la noción fue cambiando con el tiempo. En lassociedades antiguas era difícil establecer quien era el extranjero ya que las personas cambiaban de pertenencia con cada paz sucesiva auna guerra, en esos tratados se repartían los territorios con todos sus habitantes haciendo imprecisa la pertenencia legal de una persona eincluso su mismo identificación.Es el Estado moderno el que se empeña en clasificar y definir a la vez a los ciudadanos que gozan de ciertos derechos y a los extranjerosque no pueden beneficiarse con ellos. Los términos viajero, extranjero, inmigrante, exiliado, pasajero, fueron los más comunes para definir a distintos tipos de personas que llegaron a la Argentina desde el exterior. Para el período de inmigración de masas de europeos que llegahasta 1914 esta se trataría de europeos más o menos pobres, campesinos, varones, mayoritariamente analfabetos que arribaban a nuestro país para “hacer la América” y para poblar el desierto, en la perspectiva de las élites argentinas. Cuanto mayor fuese la capacidad detrabajo principal virtud de ellos mayor sería su valor para este país. En la percepción de los contemporáneos se incluía en la definición alos que llegaban en segunda y tercera clase reduciéndose ello a los estereotipos sociales. Aquí inmigrante equivale a europeo, a trabajador,a “rustico”. Las legislaciones de distintos países daban una definición al respecto: para los italianos la condición era la solicitud de uncertificado de antecedentes que les permitiera obtener el pasaporte de la forma más económicamente posible., al igual que los españoles elviaje en tercera clase era lo que definía quien era un inmigrante. En Francia se consideraba inmigrante a todo aquel que pensara radicarseen el extranjero y allí continuara desarrollando su actividad profesional. Uruguay también consideraba inmigrante al que viajaba ensegunda y tercera clase.
 
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 Inmigrantes, funcionarios, comerciantes. La noción en el mundo colonial 
Bartolomé Mitre pensaba que los europeos que llegaron en la época colonial se consideraban inmigrantes. El deseo de mejor fortuna,espíritu de aventura, miseria, son los rótulos más comunes para explicar las razones de un éxodo. Los que tenían que emigrar enfrentabadistintos problemas, adonde ir, a través de que medios, con qué recursos. Amigos, parientes y agentes informales adquirían importancia para resolver muchos de los problemas del viaje y de la instalación en el nuevo país. No es sostenible tampoco la diferencia entre las migraciones antiguas y las posteriores en cuanto a la “calidad” o la “profesionalidad”,también en la Argentina hubo este tipo de distinciones entre los llegados antes de Caseros y los arribados después, aunque ello no es muydefendible porque la migración en cualquier contexto que se estudie y con cualquier definición que se aplique remite siempre atrabajadores libres, engañados a veces u obligados por las circunstancias otras, pero que ejercen un acto de voluntad. Se debe excluir decualquier estudio de migración a los esclavos y a los funcionarios españoles llegados a las Indias ya sean civiles, laicos, militares oeclesiásticos. En cuanto a los comerciantes, no todos pueden ser considerados inmigrantes, aquellos comerciantes monopolistasinvolucrados en el tráfico de importación y exportación que disfrutaban de ventajas legales y sociales al igual que los ingleses y francesesy estaban aquí un período breve (puede considerarse 3 años) no eran inmigrantes. Pero la mayoría de los que llegaban no estaban en esasituación, algunos eran “mercaderes”poseían un local al igual que el pulpero de las áreas rurales, estos sí entrarían en la definición deinmigrante.
 
 Inmigrantes, extranjeros, exiliados. El primer medio siglo independiente
En la primera mitad del siglo XIX la idea de inmigrante vuelve a redefinirse. Sarmiento polemiza con las comunidades alemanas e inglesasque reclaman derechos o mejor exenciones y usa para referirse a ellos la expresión extranjeros y no la de inmigrantes.Por otro lado el grupo de exiliados políticos o por motivos laborales se distingue de los inmigrantes; los exiliados eran mejor vistos que losargentinos expatriados perseguidos durante el rosismo. E exiliado europeo mantenía lazos con los futuros líderes políticos argentinos ytenían una común pertenencia a círculos masónicos, por lo tanto eran mejor reconocidos. La frontera más n’tida en cambio se basa en elreconocimiento social (hábitos culturales y de consumo) más importante que el patrimonio. Muchos de estos exiliados crearon estructurascomunitarias que los llevó a fundir su historia con la de los anónimos trabajadores llegados paralelamente, aunque desde el punto de vistade las élites locales el exiliado fue percibido diferentemente y en términos más positivos.
 Después de Caseros: el inmigrante entre agente de civilización y fuerza de trabajo
Luego de la batalla de Caseros es el momento en el que la noción de inmigrante adquiere sus formulaciones más sistemáticas yconceptualmente más abarcadoras. Ellas se plasman en el carácter civilizatorio atribuido al rol del inmigrante en la sociedad argentina.Tanto la Constitución de 1853 como la Ley de inmigración de 1876 define al inmigrante como aquel que llegaba en segunda o tercera clasemenor de 60 años, libre de defectos físicos y enfermedades, esa condición podía ser rechazada por el interesado que no se acogía las“ventajas”para acceder a los programas de colonización, de alojamiento, de transporte interno gratuito. En ese caso no sería inmigrantesino simplemente “viajero”.Aunque la inmigración estaba asociada con las características de europeo, agricultor, también incluía a otras profesiones y a los queviajaban en segunda clase que no eran pobres precisamente y constituían una pequeña burguesía urbana. Y no podían quedar separados dela “tonelada humana” que vino en tercera clase, eran campesinos. En el caso argentino, la noción social de quién era un inmigrante se fuehaciendo más restringida a medida que crecía el número de arribos y la voluntad de muchos de ellos de integrarse en las elites sociales.
 Inmigrantes, pasajeros, refugiados, turistas El siglo XX 
En el siglo XX cambió no tanto el significado sino la valoración de los términos. El inmigrante siguió siendo alguien asociado con eltrabajo y con la agricultura. La excepcional oferta migratoria sugería a las elites argentinas la existencia de una ilimitada disponibilidad demano de obra, dentro de la cual el gobierno podía seleccionar a los más convenientes. Más importante es que los contornos sociales de lanoción de inmigrante, en la percepción de políticos y funcionarios, se harían más imprecisos y dos de aquellos elementos que lo definíanoriginalmente, el carácter europeo y la procedencia en segunda o tercera clase, desaparecerían progresivamente a lo largo del siglo XX.Esto tenía que ver con la aparición de una figura nueva que emergía con fuerza en la década de 1930 y que las elites argentinas se negabana reconocer en su especificidad: los refugiados. Por otra parte, las nociones de extranjero y de exiliado cambiaron de positiva a negativadevaluándose notablemente. En cambio, la de inmigrante siguió empleándose en términos positivos aunque cada vez más acotada alestereotipo agrícola. La depreciación de la noción de extranjero tiene que colocarse en un contexto más general. Con los años del nuevosiglo, una de las preocupaciones de los grupos dirigentes era la de la identidad nacional, que se suponía a punto de desplomarse ante elaluvión inmigratorio. Ello llevó a una estrategia de invención de la tradición que implicaba la recuperación de la “barbarie” y del personaje2
 
literario e histórico que la encarnaba: el gaucho. Fueron intelectuales como
Ricardo Rojas
y
Leopoldo Lugones
quienes impulsaron laconsagración del
Martín Fierro
de
José Hernández
como poema épico nacional de los argentinos. Ello llevaba a una puesta en cuestióndel papel positivo atribuido al extranjero.A partir de los años treinta, al compás de las crecientes disposiciones restrictivas a la inmigración que se tomarán en Argentina, al igualque en otras partes del mundo, se fortalecerán otras distinciones. Reaparecerá con fuerza la diferencia entre inmigrante y pasajero. Surgeademás una nueva distinción entre emigrante y turista (1934), en la que la condición de éste es el carácter temporáneo de su residencia enel país (no mayor de tres meses).
CAPITULO I  DE EUROPA A LAS AMERICAS. PERSPECTIVAS DE CONJUNTOUnos pocos números
Más de 55 millones de europeos fueron registrados atravesando el Atlántico hacia sus nuevos destinos americanos entre 1820 y 1924, sinembargo es bueno reiterar que las migraciones no comenzaron allí sino que vienen de mucho más atrás, sean las internas, las intraeuropeaso las transatlánticas. No había en general, antes del siglo XIX registros sistemáticos ni de entrada en los nuevos destinos, ni tampoco desalida en los países europeos. Una de las características de las migraciones en el Antiguo Régimen es su elevado porcentaje de retorno, ya veces la brevedad temporal. A partir del siglo XIX comenzaron a disponer en cambio de los primeros relevamientos sistemáticos de laemigración europea transoceánica.Es difícil saber como se medían los ingresos en la Argentina antes de la ley de 1876 (Inmigración) en la década de 1880 los inmigranteseran anotados en libros al descender en el puerto, en 1889 se hacían planillas en cada nave por un oficial del barco y eran entregadas por elcapitán al llegar al puerto. Las planillas de embarque, visadas por el consulado del país de origen tampoco registran las personas queviajaban clandestinamente o arribaban a Argentina desde Montevideo por lo que n es posible definir con exactitud la magnitud de lainmigración, lo que si las fuentes presentan coincidencias en cuanto al ritmo de los movimientos, siendo el principal país de emigraciónGran Bretaña y el de menos emigración Francia, en cuanto al país de llegada los EE UU fueron el principal destino del conjunto de lainmigración. Las cifras de la Argentina son medidas con una fuente más confiable como los censos nacionales, su máximo picoinmigratorio fue en 1913.El movimiento migratorio visto en su conjunto fue preferentemente masculino (entre 15 y 30 años) sobre todo en la nueva emigración(última parte del siglo XIX y primera del siglo XX) aunque se equilibraba con el alto número de retornos.
Optimistas y pesimistas. La contraposición pull/push (atracción/expulsión)
Un movimiento de tanta importancia generó rápidamente una perdurable discusión acerca de las causas que llevaron a miles de personasa abandonar su país de origen, las opiniones estaban polarizadas en los que pensaban que el éxodo debía buscarse en la “miseria”y los queafirmaban que el móvil era “mejorar fortuna”también se contraponían las opiniones entre que el fenómeno respondía a “causas naturales” ylos que sostenía que era por “causas artificiales” debido a que había personas que alentaban el espíritu de aventura.Los
optimistas
 
al desarrollo social, como los economistas liberales, opinaban que la emigración era una ventaja para el comercio de lanación; las “colonias” libres eran muy útiles para la penetración cultural e imperialista expansiva.Para los
 pesimistas
 
la emigración era un mal necesario como una ‘válvula de seguridad” según opinaban los políticos europeos inquietos por la cuestión social por empeoramiento de las condiciones económicas, también los católicos conservadores se mostraban pesimistas porque las costumbres y moral tradicional así como la fe se debilitaban; los nacionalistas creían que era una pérdida de energía de lanación, y los demógrafos pensaban que en la juventud estaba la vitalidad de una nación.Entre aquellos que estaban a favor de la emigración estaban las compañías de navegación y entre sus opositores estaban los propietariosagrarios que temían en el país de origen que a falta de mano de obra porque sus habitantes emigraran, el precio del salario subiera. La polémica de los contemporáneos se prolongó entre los historiadores con argumentos diferentes, pero con una división que volvía acontraponer optimistas y pesimistas del proceso social. Por detrás de un lenguaje más sofisticado (
 pull/push
o atracción/expulsión), el planteo no difería de aquella antigua dicotomía que oponía la idea de mejorar fortuna con la de la miseria. Los pesimistas enfatizan losfactores de expulsión: la economía capitalista creó un proletariado que se convirtió en la oferta potencial de las nuevas economíasindustriales urbanas y allí donde la industrialización poco había avanzado no se absorbía esa mano de obra campesina que tenía queemigrar. Además el alza de los arrendamientos, la presión fiscal las catástrofes climáticas fueron factores de expulsión de las áreasagrícolas europeas. Los análisis centrados en ‘
centro-periferia
’ se basa en que las economías centrales se transforman y demandan manode obra no calificada de los países periféricos que se constituyen en las ‘aves de paso”no se asientan ni progresan con rapidez. El modelodemográfico ha enfatizado, en cambio, el problema de la presión de la población, asociándolo con la
transición demográfica
que estuvocentrada en Europa en el largo siglo XIX, afectando con ritmo diferente al conjunto de los países. Se trataba del pasaje de un sistema enequilibrio basado en la alta mortalidad y natalidad a otro, también en equilibrio, en el que predominan la baja natalidad y mortalidad. Enesa transición descendía antes la mortalidad que la natalidad, por lo que se generaba un excedente de población que, al no encontrar los3

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