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ProvinciayCentro C

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DIALECTICA ENTRE CENTRO Y PROVINCIA EN VARIAS DIMENSIONES, LA SITUACIÓN DE LA CAPITAL Y EL DESARROLLO DEL INTERIOR. TEORÍA DEL PUNTO DE VISTA CAPITALINO Y PROVINCIANO.
DIALECTICA ENTRE CENTRO Y PROVINCIA EN VARIAS DIMENSIONES, LA SITUACIÓN DE LA CAPITAL Y EL DESARROLLO DEL INTERIOR. TEORÍA DEL PUNTO DE VISTA CAPITALINO Y PROVINCIANO.

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Published by: Carlos Valdés Martin on Sep 05, 2011
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EL CENTRO Y LA PROVINCIA
EL CENTRO Y LA PROVINCIA
Por Carlos Valdés MartínDESNIVELES…A la capital del país la inventa su provincia y viceversa. En la historia antigua, la palabra provinciatiene su origen en un término imperial romano que indica "pro vincia", localidad que por quedar vencida recibe un gobierno impuesto y designación de "provincia"
1
. Pero ¿quién inventa a la provinciacuando no acontece ninguna conquista militar? Sin que exista una ocupación militar de por medio, elespacio imaginario debe provenir desde un desnivel de desarrollo donde un polo urbano fuerte apropia(asimila, adquiere, adopta, acota… puras palabras con “a”) como telón de fondo a una provincia; peroese desnivel está unificado dentro de un espacio único. Ese espacio único define al país (la región, elreino), mientras la parte campirana o atrasada (fusionando una multiplicidad de diferencias) seconvierten en un solo territorio: provincia. Claro, que algunas veces esa "conversión" en un únicoterritorio es falaz, porque las provincias contienen particularidades superiores a las capitales (industriasmás grandes, centros culturales más majestuosos, escuelas avanzadas, etc.) Pero la capital, sea comosea, aparenta (de apariencia engañosa y no de ser esencial) un nivel superior, pues define la cabeza política y eso implica la manija del poder (el timón), además de integrar ese aspecto aspiracional delgran centro económico.El problema de las diferencias de niveles de desarrollo se reduce al pulso de los tiempos, que entérminos muy actuales es el filo de la modernidad/posmodernidad. Entonces, el sentido diacrónico deltiempo nacional va desde el ayer provinciano al futuro capitalino. En sociedades menos centralizadas elfuturo no está concentrado en la única "capital" política, sino ubicado en una pluralidad de metrópolis, pero de todas maneras encontramos el sentido de centros espaciales, estructuras urbanas queconcentran facultades esenciales, las llaves del progreso intelectual y material.CIUDAD: UN MERCADO CENTRALIZADO.La existencia del centro (como ciudades "capitales") es una determinación forzosa de la economía demercado. Los mercados de extienden en redes y se concentran en ciudades, por lo que cualquier división social del trabajo desarrollada define una unidad de ciudad (mercado en el sentido estrecho) ycampo (el completo proceso productivo). Encontramos una unidad de diferencias, una contradicción perpetua de mutua dependencia, por eso la "contradicción ciudad y campo" resumirá el desarrolloeconómico. En principio, la ciudad se define simplemente un agolpamiento del espacio, unacoagulación de población y recursos que conviven codo a codo. Por ese simple aglomerar espacial serevela una
intensidad 
de las relaciones, se trata del modelo de sociedad intensamente interdependiente, por primera vez se genera una red de mutuas dependencias, muy sensible y frágil. Las ciudadesestablecen entidades rompibles (proclives al ataque), debemos hacer notar esta relativa fragilidad: lasciudades desaparecen y los campos nunca, cuanto más, los campos se abandonan, quedan despoblados.La densidad urbana ha permitido la sofisticada división del trabajo y una especialización crucial: elaparato del poder político. El Estado vive de las ciudades y en las ciudades, por eso la declaración legaly formal de una ciudad capital (nunca ha habido un "campo capital") en cada país, como un grancabeza sobre el cuerpo amorfo (socialmente hablando de los campos). Pero una ciudad nunca sedeclara a sí misma capital como una mónada autosuficiente, lo hace para ser sostenida sobre su cuerpo:sus territorios conquistados, sus tierras interiores.INVENCIÓN DE LA CIUDAD
1
Cfr. FOUCAULT, Michel,
Microfísica del poder 
, "Discusión sobre la geografía".
-1-
 
EL CENTRO Y LA PROVINCIA
Si en lo anterior he expuesto el evento “ciudad” como una emanación casi natural de una economía quese hace compleja y requiere de una centralización urbana, también resulta viable mostrar la ciudadcomo una aspiración, como una pretensión creada en un momento dado. La leyenda de Roma y suestudio histórico muestra la aspiración a formar una ciudad como una entidad superior, como unaespecie de madre artificial, tan robusta y fuerte para sus hijos, que se cubre de los mejores mantoslitúrgicos y se rodea de murallas protectoras. La ciudad como fenómeno de creación muestra una sutilcombinación de elementos de aspiraciones humanas y eventos fantaseados, integrándose con la férreanecesidad económica (condiciones materiales adecuadas, una logística precisa para determinar laviabilidad de una urbe) de tal manera que la ciudad forma una vida propia para atraer a su población ysostenerla. Así, el éxito de Roma no se define por la simple suma de condiciones económicasadecuadas de unas colinas junto a un río fértil y navegable, sino que requiere de un sentido atractivo,convertir la ciudad de un conglomerado de aspiraciones y, a su vez, proporcionar un estilo de vidaexitoso (entonces
concorde
a ciertas “virtudesprimero patricias, luego ciudadanas, despuésrepublicanas, al final imperiales, etc.). Claro que en la amplitud de las situaciones históricas, muchasgrandes ciudades surgen y se desarrollan bajo otras pautas (por ejemplo, capitales de imperios donde laurbe aparece como accesorio del asiento del gran poder político, por ejemplo en China antigua), sinimportar tanto la “personalidad” de la gran urbe.LA ASPIRACIÓN PERSONAL A LA GRAN CIUDADLas ciudades grandes (y en mayor medida las capitales) ofrecen ese espejo magnético que presenta el poder político, pero en otro sentido, pues representando un nivel superior de vida, las grandes ciudadescapitales se convierten en ejes magnéticos, que marcan el modo de vida y las aspiraciones de un gran país o región. Arrebatados por una mezcla de perspectivas ilusorias y presiones económicas, loscampesinos han ido abandonando los campos y aglomerando más las ciudades. Hacinarse en el espaciourbano se convierte en una aspiración, y quienes sienten ese influjo anhelando un nivel de vida distintose desplazan hacia las grandes ciudades.LA PERSPECTIVA PROVINCIANALa situación económica y política también es interpretada por cada persona, cada mente individual. Enespecial, vale la pena recordar el asunto de las perspectivas. Sobre el fondo de su circunstancia cadaquien obtiene un punto de vista. Y por punto de vista debe entenderse la persona y sus condicionessociales (materiales) que están determinando su panorámica de visión. La ubicación social concreta decapitalino o provinciano también les define una perspectiva. Recordemos una afirmación paradójica deOrtega y Gasset cuando dice que creerse el centro indica el punto de vista típicamente provinciano,dejar de creerse el centro marca el punto de partida para dejar de ser provincianos. Esto implica unaironía porque la definición de capital dice lo contrario: el punto de vista del provinciano está fuera delcentro, del exntrico por no ser "capitalino" y que por lo mismo define un deseo (salir del provincianismo). Pero por otra parte, creerse el centro marca la ingenuidad y la molicie del pensamiento, por eso los atributos secundarios que el prejuicio atribuye al provinciano son propios dequien se cree el centro. Siguiendo la paradoja de este argumento concluimos que los más provincianos(en mentalidad) son los capitalinos que se creen el centro. Porque en la teoría de la perspectiva todaslas posiciones son relativas, hasta estar "centrado" solamente dependerá de la ubicación de las orillas.Otra modalidad del provincianismo es la perspectiva devaluada: permanecer en la jaula de unadevaluacn perpetua, sometidos a los dictados de un lejano centro, al cual se le envidia permanentemente, define el provincianismo más pobre. Luego de que el centro triunfó, la provinciaquedó olvidada y reconoce su inferioridad, se somete a su olvido perpetuo y reconoce su existenciacomo un vagón arrastrado, un traste viejo, una moda obsoleta, el eco de una ignorancia, etc. Seconvierte esa provincia en una caricatura de existencia y cualquier aspecto de su existencia queda-2-
 
EL CENTRO Y LA PROVINCIA
sometido a un espejo falso, que únicamente le indica aquello que no es: un centro.La última modalidad del provincianismo es la perspectiva egoísta y confiada que imagina comosuficientes a sus limitadas realidades. En ese estado mental, se duerme la siesta con la concienciatranquila, y se permanece en la despreocupación respecto a los intrincados problemas de los urbanos,de los extraños y de los apresurados. En esa perspectiva de provincianismo, las capitales y lasmetrópolis deberían desaparecer para no incomodar a los rincones de la tierra, debería levantarse unfoso suficientemente hondo o una muralla suficientemente elevada para detener los malignos efluviosde la inquietud del centro. Ese provincialismo, se contenta con los domingos de misa y las siestas almediodía, espera la noticia del nuevo sepelio tanto como añora al santo patrono del pueblo; así, no estádispuesto a ocuparse en lo mínimo para alcanzar la loca carrera de alguna comarca vecina.LA MODA ANTIEUROCENTRISTA, ANTIOCCIDENTAL Y OTRAS MARAVILLASDesde Europa emana (¿o refleja el despertar del mundo bárbaro?) una moda intelectual contraria alcentro del punto de vista occidental. Esa meditación no implica un cuestionamiento sistemático alcentralismo de Occidente, y no siendo una reflexión sistemática más bien dibuja una sombra deculpabilidad; con una variación de interpretaciones (especialmente de autores de tesis francesas) en lasque se denuncia un centro culpable, un centro europeo que carga todavía el pecado original delimperialismo colonialista
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. Esta expresión anti-occidental es significativa en la antropología, que en sumateria de trabajo incluye y exige el descubrimiento de lo otro, del mundo no europeo, del humano nocivilizado y sus valores específicos.La crítica al centro europeo (ese vanidoso gigante egoísta) se extiende a Occidente entero, por lo cualla operación se convierte en la crítica de las sociedades civilizadas capitalistas, y en esto se evidenciaun sentido de condena hacia el gran poder y la riqueza por saqueo. Esta reflexión multifacética es unaoperación de crítica que pareciera aliarse con los desposeídos del mundo, contraria al colonialismo y partidaria de las causas nobles. La crítica contiene sus virtudes pero debemos preguntarnos si noconsiste en una operación
tabla rasa
, que iguala demasiado para poner en un mismo saco un carnavalde manifestaciones diversas, que son reunidas de forma exterior y sin justificar.El mismo objeto de la centralidad Europa y Occidente parecieran una casualidad, un punto arbitrariode la historia que sigue corriendo, que no es precisamente un punto sino un caleidoscopio de historia ysociedad, de culturas y políticas, de economía y pueblos. En la medida en que se critica al centroeuropeo por la pretensión de eje mismo, se está revirtiendo el punto de vista provinciano, se pretendeindicar al habitante o pensador europeo (u occidental) que se trata de un falso ciudadano del centro, porque existe una provincia (colonia) que ignora. Esa reflexión está suponiendo que un espaciogeográfico tan variado (Europa) o histórico cultural (ampliándose hasta Occidente) se mantiene fiel aun punto de vista delimitado, que es antagónico o incapaz de comprender el punto de vista no-europeo.Este tema nos transporta a la teoría del punto de vista interesado que tiene tantas repercusiones políticas. En la crítica eurocentrista se parte del supuesto de que el entorno (geográfico, social,económico) delimita un punto de vista sin posibilidad de trascendencia
3
. Y, ligado a lo anterior, queese punto de vista es hostil al punto de vista ajeno. Esta estructura de posiciones rivales no es extraña ala sociedad mercantil y en cada juicio por contratos incumplidos o de otro tipo, muestra la estructura
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Un ejemplo de esta perspectiva es Jean Baudrillard, quien pretende etiquetar al materialismo histórico -la teoría misma yno sólo las personas de Marx y Engels- como parte integral de una visión etnocentrista (casi paráfrasis para racista), porque universaliza el modelo de la producción, proyectando el concepto de modo de producción y trabajo a lassociedades precapitalistas, cuando solamente Braudillard con su interpretación del signo y su "intercambio simbólico" haencontrado el secreto. Cf. BAUDRILLARD, Jean,
 El espejo de la producción.
3
Esa crítica al eurocentrismo también la lanza un Gunder Frank tardío, tal como lo señala Giovanni Arrighi,
 El mundo según André Gunder Frank
.
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