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Engels y el cálculo infinitesimal

Engels y el cálculo infinitesimal

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07/01/2013

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Otro de los grandes asuntos que el foro de GazteKomunistak suscita es el de la dialéctica porque, según nos dice unparticipante, las leyes de la dialéctica no son universales, sólo sepueden aplicar a las sociedades, pero no a la naturaleza. Cuando unmeteorito cae a la tierra, ¿dónde está la dialéctica?, pregunta.Con la dialéctica pasa lo mismo que con el burgués Jourdain al quese refería la obra de Molière. Lo mismo que el burgués hablaba enprosa sin saberlo, todas las ciencias -sin excepcn- hablandialéctica inconscientemente. No sólo las ciencias sociales y lasciencias naturales, sino también la lógica formal, la matemática y lageometría.Vamos a comprobarlo con una de las partes más importantes de lamatemática: el análisis.A finales del siglo XVII Isaac Newton (1642-1727) y Gotfried Wilhem Leibniz(1646-1716) aportaron a la ciencia una de sus herramientas más poderosas, elcálculo infinitesimal, que luego dio lugar al análisis matemático, a las derivadasy las integrales. De la extraordinaria importancia de este avance del saber,Engels dijo lo siguiente: De entre todos los progresos teóricos, no cabe duda deque ninguno se encuentra a tan gran altura, como triunfo de la mente humana,como el descubrimiento del cálculo infinitesimal en la última mitad del sigloXVII. Si existiese alguna hazaña pura y exclusiva de la inteligencia humana,debemos encontrarla aquí (1).Sin embargo, desde su mismo origen, el cálculo infinitesimal padeció un aluviónde dudas que n no ha remitido por sus supuestos biles fundamentoscientíficos. El concepto mismo de infinitesimal (cantidad divisible evanescente lallamaba Newton) constituía su punto más débil ya que conducía resultadosexactos por medios aparentemente inexactos y muy poco matemáticos, a saber,despreciando valores muy pequeños pero en ningún caso iguales a cero.Sin embargo, atraídos por la potencia del método, a partir del siglo XVIII losmatemáticos se lanzaron al empleo de la nueva herramienta, utilizando elanálisis de una manera ciega, guiados por la práctica. El enorme éxito obtenidopara resolver un gran número de problemas, no estuvo acompado,contrariamente a la imagen de exactitud y rigor que transmite la matemática,por una comprensión a prueba de críticas de lo que se hacía. Los matemáticosparecían convertirse en tenderos generosos que despreciaban los céntimos pararedondear los precios. El cálculo pareció algo muy poco riguroso, una meraaproximación cuantitativa a la realidad, aunque de una utilidad impecable. No sesabía muy bien por qué, pero funcionaba.Leibniz era plenamente consciente de los problemas y de su incapacidad pararesolverlos con un mínimo rigor y, en una declaración muy poco habitual en él,confesaba: Las cosas infinitas lo s que podemos hacer es conocerlasconfusamente(2).Una vez más la práctica superaba a la teoría, pero sólo porque los fundamentosde ésta no pueden encontrarse más que en el materialismo dialéctico. Marxdedia este asunto sus Manuscritos matemáticos, n no publicados encastellano, y también Engels defendió la legitimidad científica del cálculo frente asus críticos. Puede decirse que n hoy son los únicos porque para losmateticos la ciencia no puede fundamentarse en la filosoa, a la quedesprecian. Y para ellos el concepto de infinitesimal no es matemático sinofilofico de manera que prefieren dejar a su ciencia sin ninguna clase defundamento.
 
Las fluxiones de Newton
El cálculo infinitesimal mide el movimiento de los fenómenos naturales, su ritmoy su cambio, superando la concepción cualitativa heredada de Aristóteles. Hastael siglo XVII las ciencias relacionaban unas variables con otras, pero nunca sehabía concebido que el tiempo fuera en sí mismo una variable que influía sobreotras variables y que, en consecuencia, los femenos cambiaran con esavariable. Existen magnitudes que no dependen del tiempo, como por ejemplo, elpeso o la carga eléctrica, pero hay otras que dependen del tiempo, que cambiancon el transcurso del tiempo. El movimiento se podía medir cuantitativamentegracias al nuevo instrumento matemático: El cálculo diferencial permite que lasciencias naturales representen por primera vez, en forma matemática, procesosy no sólo estados, movimiento (3).La matemática, escribió Engels, penetró entonces en el terreno de la dialéctica(4). Se impuso de manera definitiva la noción de magnitud variable o, como lallamaba Newton, fluxión o flujo, que las ciencias deben considerar de formadinámica. Así por ejemplo, no tiene sentido hablar de salarios ni de beneficios sino se concreta que los salarios son cantidades mensuales y los beneficios soncantidades anuales. En cuanto los conceptos definen estados, son fluentes, y encuanto cambian, son fluxiones. Así, el capital, en cuanto estado, se descomponeen sus dos partes integrantes: capital constante y capital variable. Pero encuanto flujo, el capital se divide en capital fijo y capital circulante. En un añodeterminado, el capital depende del capital del año anterior más la plusvalíaacumulada. En el primer caso el capital se mide en unidades de valor, es unfluente, mientras que en el segundo se mide en unidades de valor por unidad detiempo, y es una fluxión.Nuestro mundo está en perpetuo flujo. El capital describe una rotación en el quecambia de forma, cambia cualitativamente y cambia también cuantitativamente,se incrementa con la plusvalía y vuelve al punto de partida. El esfuerzo porcomprender cuantitativamente este movimiento y crecimiento da lugar a lacreación del cálculo infinitesimal, la derivada y la integral.Pero la potencia del cálculo infintesimal no sólo concierne al cambio en lasmagnitudes sino a la velocidad con la que cambian, lo que la matemáticadenomina como derivada con relacn al tiempo, que a su vez es tambiénvariable y posee también sus fluxiones y así sucesivamente.La imagen intuitiva s corriente que puede asociarse a la fluxn es lavelocidad. La velocidad es el cociente del espacio recorrido dividido por el tiempoinvertido en recorrerlo. Si hemos tardado una hora en recorrer 100 kilometros, lavelocidad ha sido de 100 kilómetros por hora. Pero esto es sólo unaaproximación porque no aporta más que un promedio; para aproximaciones máscercanas e incluso instantáneas, necesitamos intervalos s pequos detiempo y para el cálculo de las velocidades instantáneas, es decir, de fluxiones,se exigen variaciones infinitesimales de los fluentes. En términos matemáticos,la velocidad instantánea es la derivada del espacio respecto al tiempo y laaceleración es la derivada segunda o derivada de la derivada.De esta forma determinamos la relación entre los fluentes dada la relación entrelas fluxiones. La potencia del cálculo es tal que la operación inversa también esposible.
El sinequismo de Leibniz
Independientemente de Newton, Leibniz fue el otro creador del lculoinfinitesimal, que integra dentro de una amplia y profunda concepción filosóficapreñada de dialéctica.
 
El filósofo y científico alemán elaboró una teoría donde la noción de infinitodesempeñaba un lugar central. El infinitesimal es una foma de infinito que aludea lo infinitamente pequeño, pero sin alcanzar nunca el cero. Ambos tipos denúmeros (infinitos e infinitesimales) tienen la misma propiedad fundamental,que los antiguos filósofos griegos (5) describían afirmando que eran comoesponjas absorbentes: lo finito se aniquila en presencia de lo infinito. Ante elinfinito cualquier número finito es como cero: si al infinito le quitamos uno desus elementos, sigue siendo infinito, y si le añadimos un elemento más, siguesiendo igual de infinito. Lo mismo le pasa al cero: cualquier mero finitomultiplicado por cero es igual a cero, se anula. Una cantidad es infinitesimalrespecto a otra, no comparable con ella, cuando al sumarse a ella no lograaumentarla, ni disminuirla cuando se les resta. Luego, podría decirse que es nularespecto a ella. Una playa no deja de serlo porque nos llevemos un poco de arenapegada a los pies.Pero a diferencia de Newton, en Leibniz los infinitesimales no son instantes detiempo ni nada físico sino algo mucho más general y dialéctico: la interrelaciónuniversal de los fenómenos donde cualquier cambio en la naturaleza provocareacciones en su entorno, de manera que incluso el más insignificante de loscambios trae consecuencias. Todo cuerpo se resiente de todo lo que se haga enel universo, afirma Leibniz (6). En un mundo denso en el que el vacío no existe,cualquier movimiento provoca un efecto sobre los cuerpos por más distantes quese encuentren. Esto quiere decir que lo infinitesimal no es algo despreciable, unresto insignificante, sino algo a tomar en consideración.También a diferencia de Newton, que era atomista, Leibniz es sinequista, esdecir, que defiende la infinita divisibilidad de la materia: todo continuo esdivisible en partes que, a su vez, son siempre divisibles. Considera esta cuestióncomo la dificultad fundamental de la filosoa, el famoso laberinto de lacomposición del continuo (7), hasta el punto de que llega a hablar de una ley decontinuidad que se expresa en su principio: la materia nunca da saltos (8).A diferencia de la sica, dominada por el atomismo, el sinequismo essólidamente implantado en la matemática desde la época de Arquímedes (287-212 a.n.e.) iniciador del postulado de continuidad. Después de los pitagóricos, enla matemática no ha habido verdadero atomismo; más bien toda la matemáticaes un esfuerzo de siglos por comprender el continuo y trabajar con él.El postulado de continuidad de Arquímedes, que se encontraba ya apuntado enEuclides (9), establece la divisibilidad infinita de los entes matemáticos y puedeformularse gráficamente diciendo que una magnitud que evoluciona de un valora otro, en su recorrido toma todos los valores intermedios entre ambos. Es comosi para cruzar un río siempre tuviéramos un puente que nos evitara tener quesaltar por el lecho de una piedra a otra.Pero el sinequismo de Leibniz y de los matemáticos es erróneo; el postulado deArquímedes es a la vez un postulado de la continuidad y de la discontinuidad.Para cruzar los ríos matemáticos tenemos puentes tanto como piedras pero,además, sucede que, en ocasiones, una orilla no tiene nada que ver con la otra;el puente une extremos que no son homogéneos.
El pecado original de la matemática
El cambio de las variables se puede calcular mediante una funcn que lasrelaciona. Siy=f(x), una variacn de la variablex, que notamos comoΔx, produce otra variación deyque notamos comoΔy. Si esas variaciones son muy pequeñas, se llaman diferenciales (infinitesimales o infinitésimos) y se anotanrespectivamente comodxydy. Si la variable independientexcambia

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