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ICOMOS Mexicano A. C.
ORGANISMO “A” DE UNESCO
 COMITÉ ESTATAL YUCATÁN
Mérida, Yucatán, 10 de febrero de 2011
DRA. EN ARQ. MARIA ELENA TORRES PEREZSUBDIRECTORA DE PATRIMONIO CULTURAL EDIFICADODIRECCIÓN DE DESARROLLO URBANOAYUNTAMIENTO DE MÉRIDA
Sirva este medio para dar respuesta a la solicitud que de manera verbal nos externósobre los argumentos para respaldar la recomendación en el sentido de declarar alCementerio General de la ciudad de Mérida como una Zona de Patrimonio Cultural delMunicipio. Para ello, nos permitimos reproducir algunos de los planteamientos que sehicieron llegar a la autoridad municipal en julio de 2009, así como otros argumentosque se han incorporado a la propuesta inicial como resultado del trabajo que la
Asociación Yucateca de Especialistas en Restauración y Conservación delPatrimonio Edificado, A.C.
, ha desarrollado en los últimos meses:
PRIMERO:
Los cementerios son un testimonio claro de la mentalidad vigente de unasociedad en las distintas épocas de su historia; lo cual se manifiesta en laiconografía, historias, leyendas y anécdotas que tienen como trasfondo losmonumentos funerarios. De tal suerte, estos lugares constituyen un verdadero ''libroabierto'' de sus respectivas localidades. Nombres, fechas, acontecimientos ysentimientos, inscritos
 –
real y simbólicamente- en sus tumbas y mausoleos, dancuenta de la última voluntad de quien dejó la vida; y en cierta manera, del devenirsocial y cultural.
SEGUNDO:
El Cementerio General de la ciudad de Mérida se fundó en 1821 ycoincide con una traza urbana que refleja los procesos de crecimiento de la ciudadentre los siglos XVIII y la primera mitad del siglo XX. Su emplazamiento urbano en elsur de la ciudad, corresponde al desarrollo empírico de una sociedad colonizadoraconocedora del funcionamiento natural de los vientos dominantes, la cual localizó el
 
camposanto en los límites de la ciudad histórica, en el que fuera el Camino Real aCampeche y cercano a los barrios de la Ermita de Santa Isabel y San Sebastián.
TERCERO:
En el Cementerio General de la ciudad de Mérida, sus tumbas ymonumentos constituyen valiosos testimonios históricos y estéticos del devenir socialde la ciudad. Así, las tumbas y mausoleos de fino mármol manejan muchos símbolosen su iconografía, como los ángeles, las figuras alegóricas o dolientes, Cristoscrucificados y advocaciones del sagrado corazón, entre otros elementos. Enocasiones, los conjuntos escultóricos incluyen representaciones de vegetales u otrosobjetos que simbolizan la volatilidad del alma, la brevedad de la vida, el triunfo y latrascendencia sobre el pecado. Particular interés adquieren los epitafios, queconsignan el nombre del finado, fecha de nacimiento y muerte; en ocasiones loslogros y virtudes del fenecido.
CUARTO:
El Cementerio General de Mérida es reflejo a menor escala de la ciudadque la circunscribe, en ella se manifiestan los procesos socioculturales de la urbe através de sus diferentes épocas y procesos sociales, por lo que podemos distinguirdentro de su conformación, espacios destinados a las diversas clases sociales,agrupaciones y gremios, tal como la ciudad se desarrolla. Aún en la mortalidad, losesquemas de la urbe se transcriben en el camposanto, cada elemento es un reflejo deuna postura histórica, social, ideológica y cultural, por lo cual se pueden distinguirdesde piezas austeras
 –
que en conjunto le proporcionan valor-, hasta piezas conprofusa decoración.A su vez, tal como en la ciudad se da el fenómeno de la personalización delespacio, el Cementerio General también es muestra de cómo se pretende destacarpor parte de los dolientes y aún
post mortem 
la memoria de los seres queridos, por loque se pueden identificar diversas tendencias estilísticas representativas comoestructuras neogóticas, neo-mayas, art déco, nacionalistas, regionalistas, entre otros.
QUINTO:
El crecimiento y desarrollo urbano del sitio se da de manera simultánea a lade la ciudad, por lo que se pueden apreciar las etapas de crecimiento, trazos urbanos,delimitaciones que fueron conformando y conteniendo los límites del mismo. Lasaportaciones urbanas de la época porfiriana le confieren la introducción de dos ejesviales para el paso de los carruajes y posteriormente el automóvil, haciéndole unCementerio pionero en la región.
SEXTO:
Los procesos y sucesos históricos también han dejado huella tangible en eldesarrollo y permanencia del Cementerio General, pues dentro de él se handesarrollado acontecimientos trascendentales en la historia local, como el fusilamientode Felipe Carrillo Puerto.Se entretejen historias paralelas como el hecho de que Alma Reed se encuentra junto a quien en vida fuera su pareja sentimental.
 
El nombre de Alma Reed y su romance con Felipe Carrillo Puerto estánindisolublemente unidos a una canción, joya de la trova yucateca:
“Peregrina”
. Al narrar la historia de la canción, la periodista pone en labiosdel poeta Luis Rosado Vega, autor de la letra, palabras que prácticamentehacen coautor al líder socialista, y enmarca el origen de la música en lamodesta casa de Ricardo Palmerín, donde éste tocaba el piano, mientrasFelipe y Alma platicaban en el jardín, a la luz de la luna, bajo unos naranjosen flor. Idílica la escena, pero con licencia poética porque la casa dondevivía Palmerín no tenía jardín ni él tocaba el piano
…”
 En este Cementerio descansan despojos humanos de personajes de la historiade Yucatán, como (por citar un ejemplo) los del Gobernador Guillermo Palomino yaque durante su gobierno (1886-1889) inaugura el ramal a Progreso del ferrocarril deMérida a Valladolid, asimismo, empezaron a funcionar las líneas telegráficas a Temax,Campeche, Espita, y Tizimín. Guillermo Palomino fue uno de los más recordadosgobernadores porfiristas ya que llegó a Yucatán como jefe de la Zona Militar y luegoPorfirio Díaz lo designó gobernador.Diversas etapas de la historia de Yucatán se ven reflejadas dentro de laconformación general del sitio, épocas de austeridad y bonanza que ha tenido laciudad se esquematizan de manera simultánea, desde la época colonial hasta lahenequenera, asimismo los grupos de extranjeros que llegaron a trabajar en la épocadel oro verde; o las corrientes migratorias a la península, podemos señalar algunos detales apellidos: Hellwig, Saiden Islaimen, Lynch Bros, Sauri, Gurubel, Enseñat, Duch,Daguer, Celarayn (
sic 
), Tulani Frangie, Hauayek , Wabi, O’Horán, King, Khazen,
Worbis, Tittrijh, Rihani, Lixa, Cuaik, Jax, Gual, Zogbe, Alam, Lamk, Holleman, Auais,
Molloy, O’Huribe, Massa, Muza, Möller, etc.
 Tales apellidos, y muchos otros más, corroboran las oleadas de emigrantes quearribaron a suelo yucateco. Constan en el cementerio patronímicos ligados a unpequeño grupo de alemanes, varias bóvedas dispersas de italianos así como decatalanes. Las hay también que nos remiten a migrantes asiáticos (chinos y coreanos)llegados a Yucatán a partir de la década de 1880 a trabajar en las haciendashenequeneras, dedicándose posteriormente a alguna rama del comercio, y con mayorabundancia a los descendientes de españoles y a los libaneses, llegados a Yucatán apartir de 1879 dedicándose al comercio.No hay que olvidar que los terrenos del camposanto recibieron inesperadaocupación al desatarse en junio de 1833 la primera gran epidemia de
cólera morbus 
, a laque siguió otra en 1855. En ambos casos la mayoría de los cadáveres fuerondepositados en fosas comunes.En la necrópolis se contabilizaban
un total de 88 “grupos” (divididos en 68 de
adultos y 20 de párvulos, clasificados indistintamente con números, letras o combinando
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