mujer en el mostrador de información se volviera a mirarlo con recelo.—Últimamente no, Mikey —replicó Lang. Estrechó la mano de suhermano y se inclinó para alzar al niño sobre su hombro—. ¿Qué tal,socio? —le preguntó.—¡Bien! El dentista me ha dicho que voy a tener un diente nuevo, pero elratoncito me dejó un dólar por el que se me cayó.—Aquí, entre nosotros, el ratoncito está en quiebra —dijo Bob en vozbaja.—¿Puedo ver tu pistola, tío Lang?El guardia alzó las cejas. Lang hizo un gesto de fastidio cuando el hombrese le acercó. Había pasado por eso más de una vez, de modo que bajó asu sobrino y se abrió la chaqueta.El guardia de seguridad ladeó la cabeza.—Bonita camisa... ¿o está mostrando sus músculos?—Le estoy mostrando que no llevo arma —masculló Lang.—Ah, eso. No, no buscaba ningún arma. ¿Es usted Lang Patton?Lang parpadeó.—Sí.—Nadie más aquí se ajusta a la descripción —dijo el guardia—. Bien, unatal señora Patton llamó por teléfono para pedirle que se detuviera en latienda de repuestos automovilísticos para recoger un carburador nuevopara un Mustang del sesenta y cinco.—¡No lo hará! —masculló Bob—. Le dije que no podía hacer esa revisión,pero no hizo caso. Tendrá que demostrar que estoy equivocado o... lamuy ladina, meterte en esto —agregó indignado, mirando a Lang, quiensonreía de oreja a oreja.—Su esposa, mi cuñada, es una maga de la mecánica —explicó Lang alguardia—. Puede arreglar cualquier vehículo. Pero él —señaló a suhermano con el pulgar—, piensa que eso no es digno de una dama.—¿En qué siglo vive? —inquirió el guardia—. Mi esposa siempre arreglala lavadora. Nos ahorra una fortuna en cuentas de reparación. Nada comouna esposa que sepa encargarse de las máquinas. Debería estar agradecido, amigo —dijo a Bob—. ¿Sabe lo que cobra un mecánico?—Lo sé. Estoy casado con uno —dijo Bob en tono sombrío—. Tiene supropio taller y no le importa que no me guste verla cubierta de grasa yoliendo a neumático quemado.—Sabes que Connie te adora —trató de consolarlo Lang—. Además, túeres también hombre de carrera y un estupendo supervisor—. Arguyó,