I. Antecedentes
Los primeros dos años de Proética (2002-2004) permitieron hacernos un lugar en la escena pública. La opción de trabajar con el Estado contribuyendo aidentificar y reducir los riesgos de corrupción en la gestión pública, y con lasociedad civil, fortaleciendo la actitud vigilante y ciudadana, marcaron elaccionar de la institución. Luego del escandaloso fin del gobierno fujimorista ydel corto periodo de transición bajo la dirección de Valentín Paniagua, elgobierno del Presidente Toledo, en sus inicios, se ofreció como unaoportunidad para realizar la necesaria reforma del Estado y liderar la luchacontra la corrupción. En ese sentido, el convenio con el Ministerio del Interior para vigilar la licitación de uniformes para la PNP y las conferencias yencuestas anuales anticorrupción, además de convocar a destacadaspersonalidades para acompañar el trabajo constituyeron un hito importante enel devenir institucional.Sin embargo esta relación armónica entre gobierno y sociedad civil no durómucho. Como siempre ha ocurrido, los partidarios exigieron puestos de trabajo,los financistas de la campaña política demandaron el pago a sus esfuerzos conbuenos negocios con el Estado y la vasta familia presidencial se ubicó enposiciones clave para actuar en consecuencia. Cada quien exigió lo que, desdesiempre, en una clara actitud patrimonial, es considerado como un “derecho”cuando se llega al poder. En ese escenario, la lucha contra la corrupción, deser un fenómeno apreciado al inicio del periodo y de alto impacto ante laopinión pública, a los pocos meses se convirtió en un asunto, más bien,incómodo e indeseado.Proética sufrió con esta recurrente realidad. El esfuerzo inédito por observar rigurosamente la licitación de los uniformes de la PNP se tradujoposteriormente en una persecución incansable al Presidente de la institución yal Ministro que la encargó, de parte de un congresista e industrial textil de labancada del gobierno que se sintió afectado porque no pudo hacer el negocioesperado con la tela de los uniformes, como parte de su retribución. Hace tansolo unas semanas se ha reabierto nuevamente el archivo como una manerade amenazar a quienes insisten con esas prácticas cívicas.El balance de estos años, pese a todo ello, es positivo. Y es que, desdemediados del 2004, luego de iniciarse el proceso de descentralización, Proéticadecidió orientarse a las regiones con la idea de fortalecer la nuevainstitucionalidad pública y la sociedad civil local. Firmó un primer convenio conel Gobierno Regional de Lambayeque y recibió todo el apoyo de su Presidente,Yehude Simon, quien manifestó desde el inicio su interés por trabajar con lainstitución en la lucha contra la corrupción. Los resultados fueron alentadores ya pesar de que se avanzaba lento porque una práctica tradicional no se cambiade un día para el otro, poco a poco y con el esfuerzo de Proética, del IPYS y dealgunos periodistas locales el tema de la corrupción comenzó a formar parte dela agenda política y de la opinión pública. Posteriormente y gracias a estabuena experiencia en Lambayeque, los gobiernos regionales de Cajamarca,
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