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HUMANISMO EXISTENCIALISTA

HUMANISMO EXISTENCIALISTA

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Sartre, Humanismo existencialista
Sartre, Humanismo existencialista

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B
IBLIGRAFÍA
H
USSERL
:
Husserl E. Cartesianische Meditationen und PariserVorträge. Husserliana I. Den Haag: Martines Nijhoff; 1950
Husserl E. Die Philosophie als strengeWissenschaft.
Logos 1910-1911; 1: 289-341.
-39-Husserl E. Die Idee der Phänomenologie. Fünf Vorlesungen. Husserliana II. Den Haag: MartinusNijhoff; 1950.
D
ISPOSICIÓN
 
DEL
 
SER 
-
PARA
-
 
QUE
 
LE
 
RELACIONA
 
CON
 
LOS
 
OTROS
 
SERES
 
HUMANOS
.
En su conferencia “
El existencialismo es un humanismo
”, Sartre rechazavarios malentendidos a los que dio lugar su filosofía. Uno de los más importantes serefería al hecho de que el existencialismo parecía ser una filosofía de la subjetividady por lo tanto, concluyeron sus críticos, de la individualidad (del individualismoburgués, para los críticos de izquierdas). Pero Sartre rechaza esta interpretación, ylo hace precisamente
rechazando el individualismo más radical, el solipsismo
. Elsolipsismo es la doctrina filosófica según la cual es indudable la existencia de unomismo y radicalmente dudosa e injustificable la existencia de los otros seres,incluidas las otras personas. Si uno sigue el camino cartesiano para eldescubrimiento de una verdad indudable, puede concluir que es indudable laexistencia de la mente propia, pero a costa de resultarle al menos problemática laexistencia de los otros seres. Sabemos que Descartes consigue superar elsolipsismo con el recurso de la existencia y bondad de Dios, que le sirve de garantíade la creencia en la existencia de los otros objetos.
Sartre acepta esta línea debúsqueda de una verdad indudable, aunque cree innecesario recurrir a Dios para justificar la creencia en la existencia de las otras subjetividades:
la filosofía, nosdice, debe partir de una verdad no problemática, de una verdad indudable y ésta esel famoso “pienso luego existo” y
la subjetividad;
p
ero considera que la idea de unasubjetividad humana encerrada en misma, la idea del solipsismo, carece desentido
. El hombre posee una dimensn social, no es un ser aislado. En laconferencia antes citada la importancia de lo social, del “otro”, se presenta desdedistintas perspectivas:
 
en primer lugar porque
toda elección debe contar con el otro
; cuandoelijo un valor, este valor se presenta con carácter universal, no puedodecir que valga solo para mí, aspira a la universalidad, de ahí que siemprenos podamos preguntar ¿y si todo el mundo hiciese lo mismo que lo queyo quiero hacer con mi elección?;
al elegir un valor nos hacemoslegisladores universales
. Toda elección compromete a la humanidadentera, somos responsables de nosotros y de todos los hombres;
en la conferencia se dice también que el cogito individual sólo tieneuna noticia de sí mismo en la medida en que el otro le capta, le valora, leestima o detesta. Siempre contamos con el otro: necesitamos de losdemás, de sus juicios, complicidades y rechazos para ser conscientes dela totalidad de nuestras dimensiones, para ser de un modo u otro.Pero esta idea de que necesitamos al otro para conformar nuestra propiaidentidad la desarrolla de un modo más exhaustivo en su obra “
El ser y la nada
”.Sus conclusiones son muy pesimistas: las relaciones con el otro son siempre de
conflicto
o bien yo intentaré apropiarme de la libertad del otro o bien el otro querráhacer lo propio con mi libertad.La existencia del otro no es un dato cuestionable: considera que hay unaexperiencia en la que el otro se nos hace presente de un modo indudable, y se noshace presente no como un objeto sino como un sujeto, como una subjetividad, consu libertad, sus valoraciones, sus proyectos. La más importante experiencia del otroes lo que Sartre llama
la mirada:
cuando el otro nos mira captamos en él no a unobjeto, no a un objeto del que nada podamos temer o que pueda ser utilizado pornosotros sin consecuencias, captamos que tras su mirada se encuentra unasubjetividad. Hay un protagonista del mirar, un ser del que se pueden esperarcosas (complicidad, solidaridad, placer, comprensión, enfrentamiento, obstáculospara nuestros fines...). La mirada del otro nos hace conscientes de nosotrosmismos pues el otro nos objetiva, por esto trae consigo los sentimientos de miedo,vergüenza y orgullo:
miedo
ante la posibilidad de ser instrumentalizados por elotro,
vergüenza
de hacer manifiesto nuestro ser,
orgullo
al captarnos a nosotrosmismos como sujetos. La vergüenza es una vivencia, y como toda vivencia esintencional, se refiere a algo, y, en este caso, a uno mismo, sentimos vergüenza delo que somos. En la vergüenza se da una cierta duplicidad de protagonistas: esvergüenza
de uno mismo
, pero de uno mismo al ser visto
 por otro
, es por lo tantouna de las más importantes expresiones de la experiencia intersubjetiva, de laexperiencia o presencia del otro.La mirada tiene dos dimensiones: el otro me puede mirar, pero yo le puedomirar. Surge así la dialéctica de las libertades, la lucha y el conflicto. Ante lapresencia del otro caben
dos actitudes
: o bien nos afirmamos como sujetos y enesa afirmación nos apropiamos de la libertad del otro y cosificamos su ser, o bienintentamos captar al otro en su libertad, en su ser sujeto, pero a costa de perdernuestra libertad y convertirnos en meros objetos. Sartre pone como ejemplos deconductas del segundo tipo el
amor 
, el
lenguaje
y el
masoquismo
y como ejemplosdel primer tipo la
indiferencia
, el
deseo
, el
sadismo
y el
odio
De cualquiera de lasdos maneras la relación entre las subjetividades será siempre conflictiva, será una
lucha entre libertades
. De aquí su pesimista conclusión “el infierno son los otros”.
HUMANISMO EXISTENCIALISTA
 
Inmediatamente después de la segunda guerra mundial, el panorama cultural francés se ve dominado por la figura de Sartre y por el existencialismo, la corriente de pensamiento que él contribuyó a difundir através de su obra de filósofo y escritor, y de su
engagement 
o compromiso político-cultural.La formación filosófica de Sartre recibe principalmente la influencia de la escuela fenomenológica. Becadoen Alemania en los años 1933-34, Sartre entra en contacto directo con el pensamiento de Husserl yHeiddeger. Es precisamente en la fenomenología y en su método de investigación que Sartre encuentralos instrumentos para superar la filosofía académica francesa de su tiempo, fuertemente teñida deespiritualismo e idealismo, y hacia la que siente un neto rechazo.La búsqueda de Sartre parte del campo de la sicología. Es más, su ambición juvenil es revolucionar losfundamentos de esta ciencia. Sartre se siente profundamente insatisfecho con la sicología moderna, consu planteo positivista y su pretensión de tratar a los fenómenos síquicos como si fueran fenómenosnaturales, aislándolos, separándolos de la conciencia que los ha constituIdo. Para Sartre –que hacepropia la posición de Husserl– la conciencia no es un simple contenedor de “hechos” síquicos, ni unasuerte de espejo que pasivamente refleja, o deforma, la realidad externa; la conciencia esfundamentalmente
intencional 
, activa, posee su propio modo de estructurar los datos sensibles y deconstruir “realidades” que, aun dependiendo de éstos, presentan características que les son propias yespecíficas.La aplicación del método fenomenológico a temas de sicología se formaliza en tres ensayos:
Laimaginación
(1936), 
 (1939) y
Lo imaginario
(1940). Para Sartre no setrata de estudiar esta o aquella emoción, o de recoger datos sobre particulares comportamientos emotivos –como lo haría un sicólogo tradicional–, sino de ir a las estructuras fundamentales de la conciencia quepermiten y explican el fenómeno emotivo. La emoción y la imaginación son tipos organizados deconciencia, modos particulares de relacionarse con el mundo, de atribuir un significado a las situacionesque se viven. Además, las imágenes mentales no son simples “repeticiones” de datos externos, deobjetos, o de hechos; la función imaginativa, al contrario, revela la propiedad fundamental que tiene laconciencia de tomar distancia de las cosas, de trascenderlas, y de crear libremente otra realidad, como laactividad artística demuestra en sumo grado.Pero Sarte no tarda en alejarse de Husserl por la importancia central que éste asigna a los aspectoslógicos y gnoseológicos en su investigación. Para Sartre, en cambio, es fundametal el estudio de larelación entre la conciencia humana real, existente, y el mundo de las cosas al que la conciencia, por sumisma constitución, hace siempre referencia, pero por el que se siente limitada y oprimida. Siguiendo estalínea, Sartre se acerca siempre más a Heidegger y a su problemática ontológica y existencial, hasta llegar a una visión filosófica cuyo centro es la idea de una “complementariedad contradictoria” entre laconciencia (el
 para sí 
) y el mundo (el
en sí 
).Sartre reformula el concepto fundamental de la fenomenología –la
intencionalidad 
de la conciencia– como
trascendencia
hacia el mundo: la conciencia
trasciende
a sí misma, se supera continuamente hacia elmundo de las cosas. Pero el mundo, a pesar de ser el soporte de la actividad intencional de la conciencia,no es reductible a ésta: es lo
otro
para la conciencia, es la realidad de las cosas y los hechos, realidadmaciza y opaca, dada, gratuita. El mundo es absurdo e injustificable: está ahí, pero podría no estar porque nada lo explica; es contingente, pero sin embargo esta allí, existe. O mejor dicho ex-siste, en ellenguaje sartriano, o sea emerge, asomándose a la conciencia.Lo mismo vale para el ser humano: es contingente, está destinado a morir, podría no estar, pero noobstante existe, está allí, arrojado en el mundo sin haberlo elegido,
en-situación
, en un tiempo dado y enun lugar dado, con ese determinado cuerpo y en esa determinada sociedad, interrogándose “bajo un cielovacío”. Y
la náusea
es entonces esa sensación de radical desasosiego que la conciencia registra frente alo absurdo y a la contingencia de todo lo que existe, luego de haber puesto en crisis, o
suspendido
segúnel lenguaje de Husserl, los significados y los valores habituales.En
El ser y la nada
(1943), la conciencia es descrita en lacerante tensión con el mundo que la rodea (
el ser 
) con el que se encuentra necesariamente en relación, pero con el cual no se siente jamás en armoníacompleta. La conciencia, que es libertad absoluta de crear los significados de las cosas, de lassituaciones particulares y del mundo en general, está siempre obligada a elegir, a discriminar la realidad.Por su propia constitución, ella contiene en sí misma a
la nada
en cuanto continuamente niega, anula loexistente, proyectándose más allá de lo que ya está dado, de lo que ya está hecho, creando nuevosproyectos, nuevas posibilidades.En esta tarea de incesante proyección y de auto-proyección que anula y reconstruye el mundo, el hombrees, por esencia, sus propias posibilidades; su existencia está de continuo puesta en juego por suselecciones, proyectos y actos. Por lo tanto, lo que caracteriza a la realidad humana no es una esenciapreconstituida, sino precisamente el existir, con un incesante preguntarse sobre sí misma y sobre el

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