Las definiciones más compartidas de lo que es la motivación implican alconjunto de procesos que se interesan por las causas de que se hagan o sedejen de hacer determinadas cosas, o de qué se hagan de una forma y no deotra. Se trata, por tanto, de un constructo teórico no sólo básico para laPsicología, sino, además, 'ambicioso en cuanto al alcance, atractivo por lasmetas planteadas y tremendamente complejo por la diversidad decomponentes que conlleva' (Fernández-Abascal, 1997. p. 11).
Aunque la idea de motivación remite siempre a los factores causales delcomportamiento, es muy frecuente su utilización con un sentido meramentedescriptivo. Cuando se afirma, por ejemplo, que alguien está muy motivadopor el estudio, se suele argumentar esta afirmación describiendominuciosamente el comportamiento de la persona en cuestión (i.e. número dehoras que ha estado sentada ante los libros en actitud de concentración).
No obstante, la descripción, por minuciosa y detallada que sea, nunca puedesustituir a los argumentos explicativos. Las conductas sólo proporcionanindicios, más o menos fiables y más o menos asentados, de la estructuraprocesual que subyace a la actividad psíquica. Pero nunca encierran en sí mismas una explicación cabal de los motivos comportamentales (SánchezCánovas y Sánchez, 1994). En el ejemplo anterior, la inferencia realizadasobre el interés de la persona por el estudio puede ser errónea y su conductaobedecer a otras causas (i.e. impresionar a un amigo).
La complejidad inherente a la motivación humana y las dificultades deacceso directo al conocimiento de los motivos explican, al menosparcialmente, el tratamiento experimental deficitario que los procesosmotivacionales han recibido en Psicología, sobre todo si se los compara con laexperimentación llevada a cabo en inteligencia, pensamiento, resolución deproblemas o razonamiento, por no citar más que algunos ejemplos bienconocidos. Brown (1979) ve 'en la falta de seguras fundamentacionescientíficas la causa de la confusión actual en el campo de la motivación.Argumenta que este concepto no fue forjado por una necesidad de explicaciónde la experimentación, y que su uso parece deberse, más bien, a sucorrespondencia con las concepciones de sentido común'.
Revisando las múltiples consideraciones de que han sido objeto los temasmotivacionales en la disciplina psicológica, se detecta cierta fascinación porunos procesos que, al mismo tiempo que atraen, producen asombro. Por unlado, se juzgan básicos y necesarios pero, por otro, no son susceptibles detratamiento experimental o son tachados de tapadera psicológica. Todo ello hafavorecido la representación de la motivación como 'la caja de los truenos',