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Conducta Humana

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UNIVERSIDAD DE SAN MARTÍN DE PORRESFacultad de Medicina Humana Psicología MédicaLic. Dante Bobadilla
CAPITULO II
ESTUDIO DE LA CONDUCTA HUMANA
Dificultades para abordar el estudio del ser humano
En esta sección analizaremos las reales posibilidades del hombre para adquirir un conocimiento, perono desde el punto de vista de la epistemología sino de los diferentes estudios hechos por la propiapsicología en el terreno de la neurología, la antropología, la evolución y la mente. Encontraremos queexisten dificultades y limitaciones impuestas por la naturaleza de nuestro cerebro, el funcionamientode la mente, por las influencias culturales y por la propia naturaleza humana en general.Es responsabilidad de la psicología dar cuenta del ser humano como tal, como totalidad integrada,como fenómeno complejo de la vida. Hablar de conducta es, en realidad, hablar de la forma en que elser vivo humano expresa su vivir. Sin embargo los métodos a emplear para obtener conocimientosacerca del hombre, no parecen tan claros. Deberíamos preguntarnos ¿de qué manera se puedeestudiar al ser humano? Ya la medicina se ocupa del aspecto biológico, estudia el soporte orgánicodel hombre, pero un ser humano no es solo un conjunto de órganos interconectados. Es mucho más.Pero ¿cómo estudiarlo? Una pregunta que nadie se plantea cuando se trata de estudiar una manzanao una rana. También es cierto que muchos han emprendido el estudio del ser humano exactamentecomo si fuera una manzana o una rana, sin atender las notables diferencias que plantea el hombre.Deberíamos empezar por reconocer que tenemos una serie de dificultades para abordar el estudiodel hombre. A veces no muy claras. El hecho de no ser conscientes de tales dificultades puedellevarnos a realizar estudios impertinentes, emplear métodos aberrantes, plantear hipótesis nulas oestructurar teorías antojadizas. Por esta razón, antes de iniciar la comprensión del hombre haremosuna revisión de las dificultades obvias que nos plantea esta tarea.La primera dificultad de la que debemos ser conscientes es la naturaleza de nuestro pensamiento. Elcerebro humano se desarrolló en un proceso cuyo propósito era lograr el reconocimiento cabal de sumedio ambiente o realidad exterior, para poder programar una conducta adecuada a la circunstancia.En consecuencia, el cerebro está diseñado y preparado para conocer el mundo que le rodea, comouna primera misión elemental destinada a preservar la vida del individuo. Luego tiene la misión deprogramar la conducta, además de cumplir con la función integradora del sistema nervioso. Estoquiere decir que el cerebro no tiene la misión de comprender su propia naturaleza fenomenológica, nidescubrir los misterios del universo ni de hallar la verdad de la vida, ni de adorar a los dioses. No estáhecho para ninguna de estas tareas. Al igual que cualquier otro órgano, solo tiene la misión primordialde mantener con vida al organismo del que es parte, y para cumplir este fin a cabalidad se vale demuchas artimañas, llegando incluso a engañar al sujeto sin ningún reparo. Alguien dirá ¿cómo es quemi cerebro me puede engañar? Pues lo hace todo el tiempo. Ya lo veremos.El hombre está condenado a creer en su cerebro, no tiene ninguna otra opción, del mismo modo quela tripulación de un submarino está limitada a la información que le dan sus instrumentos y tiene quecreer en ellos para sobrevivir. Si esta información fallara, los tripulantes del submarino no se daríancuenta hasta que la situación fuera muy grave y sin duda morirían. Estos instrumentos se ajustan alas posibilidades cognitivas del hombre, o sea que trasladan los valores de la realidad a formas quelos hombres puedan ver, leer y entender, y de este modo ellos reconocen el medio en que navegancon datos que solo representan la realidad en una pantalla, pero que no son la realidad. Hay unadiferencia sustancial entre estas dos dimensiones que es preciso entender; es decir, una cosa son losdatos que recibimos de la realidad gracias a nuestros instrumentos, y otra cosa es la realidad tal cual.Tomando este ejemplo que me parece perfecto, lo que debemos entender es que un submarino notiene todos los instrumentos necesarios para reconocer a cabalidad la totalidad de la realidad, sinosolo aquellos que le son necesarios para navegar. Su tarea no es el reconocimiento cabal de larealidad submarina, sino, probablemente espiar o combatir y sobrevivir debajo del océano cuidándoseespecialmente de otros submarinos enemigos. Esto hace que su preocupación esté mayormentecentrada en esos aspectos y es así como está configurado y construido. Es decir, lo que tiene es loque necesita. Del mismo modo, no todo lo que el cerebro nos proporciona como información existe enla realidad tal cual, sino que están ajustadas a las posibilidades y necesidades de nuestro organismoespecífico. Igualmente, su misión tampoco es reconocer la totalidad de la realidad ni descubrir la
 
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verdad del universo. Esta es una tarea adicional que asumimos con harto optimismo. Pero siempredebemos ser conscientes de que las señales que recibimos no son exactamente lo que hay en larealidad. Hablemos por ejemplo del color. La visión del color es todo un invento del cerebro humano.Las cosas en la realidad no tienen ningún color, este solo existe en el cerebro de los humanos. Por otro lado, en su papel de analizador de señales que llegan del mundo exterior, el cerebro tienetambién la misión de otorgarle significados a cada uno de los elementos captados para darle unsentido a la realidad. Es decir, acomoda los datos para mostrarlos de una manera que el hombre seacapaz de comprenderlos más fácil y rápidamente. De este modo, por ejemplo, tiende a completar lasformas. En todo momento, el cerebro está en el esfuerzo por captar en el medio ambiente aquello quele compete como organismo, y entender la realidad para desarrollar una conducta correspondiente.Esa es toda su misión y su verdadera especialidad. Para resumirlo de una manera clara y simple,podríamos decir que las reales funciones del cerebro son:a) Reconocimiento del medio físico que lo rodea.b) Reconversión de las señales y configuración del escenario virtual.c) Interpretación de la circunstancia (asignación de significados)d) Programación de una conducta correspondiente.Esa es la tarea específica del cerebro humano visto de una manera muy simple. Sin embargo, estecerebro humano no se limita a proporcionar señales e interpretarlas para crear una impresión máselaborada y totalizada. Resulta que también es muy capaz de proporcionarnos ideas, y a veces ideasmuy complejas. Pero acá el cerebro tampoco está interesado en que el individuo defienda la verdad yla justicia. Su único interés sigue siendo el de mantener vivo al individuo, así que nuestro maravillosocerebro es muy capaz de brindarnos cualquier idea disparatada si esta le sirve para mantenernos vivoy continuar la especie. Es así que muchas de las ideas, incluso las más populares, que dominan a losseres humanos y dirigen sus conductas sociales y políticas, están muy lejos de ser verdades o justas,tan solo cumplen su papel en el mantenimiento de la vida de una comunidad. Cualquier examen de lahistoria de la humanidad puede hacer una extensa colección de ideas absurdas que fueron y sonmantenidas aun hoy como verdades capitales, pero que en realidad solo sirven para sostener unadeterminada cultura. Para nosotros será más fácil tomar como ejemplo las ideas de otras culturas,como aquellas que adoran a las vacas, a los monos, a un meteorito caído del cielo (la Kaaba), a losfanáticos que cometen atentados suicidas convencidos de que su dios los espera en el paraíso con77 vírgenes, a los que siguen severos regímenes alimenticios, a los que condenan a la mujer a unavida de enclaustramiento y de ignorancia, etc. Es interminable la mención de las ideas absurdas querigen a las sociedades humanas. No vamos a mencionar las ideas que dominan nuestra cultura, perono quiere decir que no existan o que no sean igualmente absurdas, sino que indudablemente no serátan fácil reconocerlas ya que somos presa de ellas.Es verdad que existe una pequeña porción de seres humanos empeñados en emplear las facultadesde su cerebro para adquirir conocimientos acerca de los principios de la naturaleza y del cosmos,pero se enfrentan con la dificultad primaria de sus limitaciones como seres orgánicos específicos, yno sabemos qué parte de la realidad es aquella a la que nuestros aparatos sensoriales y cognitivosnos permiten llegar. En todo caso, este grupo de seres humanos es muy reducido, y por lo general noson escuchados, y menos aun si contradicen las ideas populares. El resto de los seres humanos tansolo seguimos las ideas que nos proporciona nuestro cerebro. Cualquier idea que sea útil para la vidadel individuo o para la sobrevivencia de su etnia o comunidad, será alojada y defendida con vigor, almargen de que sea cierta o justa. Cada grupo humano tiene una verdad a su exacta medida.Ahora examinemos brevemente las posibilidades de nuestro cerebro para captar la realidad. Por unlado, el cerebro está íntimamente vinculado a su medio externo y orientado hacia afuera, a la realidadexterna, de la cual hace una copia –relativamente parecida- en la conciencia. No podemos decir quela imagen de la realidad que existe en nuestra conciencia sea “cierta” en el sentido de que se ajustaexactamente a lo que hay fuera de nosotros. Este tipo de “realidad exacta” solo es accesible a losseres inferiores carentes de conciencia y, pensándolo bien, ni siquiera a ellos. En todo caso, todarealidad percibida es siempre una “porción de realidad”, aquella que nuestros órganos son capacesde captar. Casi siempre son las mínimas necesarias para la supervivencia en un ambiente concreto.Así, cada organismo vivo posee las mínimas capacidades sensoriales necesarias para sobrevivir ensu propio ambiente. Si no le hace falta tener ojos, pues no los tiene. Sin embargo, el ser humano secomporta absurdamente como si tuviera acceso a toda la realidad completa. Y ese ya es un graveerror de partida en sus consideraciones cognitivas. Igual que cualquier otra especie, el hombre estáconfinado a reconocer tan solo una porción de la realidad. Los humanos poseemos apenas 5 órganos
 
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sensoriales muy específicos y muy limitados para captar nuestro entorno. Nuestra visión sirve apenaspara el 1% del espectro de la luz. Otras especies parecen incluso mejor equipadas pues tienensentidos muy similares a los radares y sonares, pueden percibir el magnetismo de la Tierra y lasvibraciones del suelo, etc. Una reflexión elemental nos indicaría que estos pocos y precarios sentidoshumanos no son suficientes para obtener toda la información de la realidad que nos rodea, si lo quedeseamos es conocer esa realidad; pero ese no es el propósito del cerebro humano; lo que tiene eslo que necesita para vivir. Nada más. Y si ampliamos la cuestión hacia sus capacidades parareconocer su propia naturaleza, el panorama se nos pinta todavía peor, pues aparentemente noposee recurso alguno para realizar esta tarea.En el ser humano la realidad también se construye considerando las condiciones propias del sujeto.Por las características del desarrollo y de la configuración cerebral, estrechamente vinculadas a laestimulación de sus funciones en época temprana a base de las experiencias individuales, podemosafirmar que no hay dos cerebros iguales. Asimismo, la enorme diversidad que existe entre los sereshumanos en su configuración orgánica y corporal, hace que no existan dos individuos iguales, comoes fácil observar a simple vista. Esto quiere decir también que la realidad que cada individuo concibeen su cerebro es única, es una realidad personal que cada quien establece para sí en función de suspropias características, deseos, temores, fantasías, creencias, etc. Así pues, en cuanto se refiere aseres humanos es muy difícil hablar de la realidad, salvo que nos refiramos al mundo estrictamentefísico, o atendiendo exclusivamente a las condiciones que llamamos “objetivas”, o sea, los aspectosque no han sido distorsionados por nuestra conciencia, lo cual es también difícil de conseguir. ¿Cómopodríamos ser “objetivos” frente a las acciones humanas, por ejemplo? Sabiendo que las accioneshumanas son llevadas por una intención que no es visible ni evidente. Esta es la principal fuente delas discrepancias entre los seres humanos y causa de sus diferencias, pleitos y guerras. No obstantetodas estas notables dificultades para reconocer nuestra realidad exterior, pretendemos emplear estamisma herramienta para captar y comprender nuestra realidad interior y al propio ser cognoscente.Más aun, lo que intentamos es estudiar y comprender al otro, es decir, su ser y su mundo interno.Parece evidente que la herramienta con que contamos para emprender este propósito no será la másadecuada, y menos aun si empleamos las mismas estrategias que usamos en el reconocimiento ycomprensión de la realidad exterior. No obstante todo ello, tenemos la esperanza depositada en unapoderosa herramienta propia del hombre -todavía poco estudiada- que es la conciencia, de la cualhablaremos más adelante. Por ahora, revisaremos solo algunos de sus aspectos.Para lograr programar la conducta de forma dinámica, el cerebro ha debido desarrollar una enormemasa cortical que posee una capacidad muy compleja que es la conciencia. Esto nos permite tener una especie de simulador virtual de escenarios. Pero también ha tenido que aprender algunas reglasde proceso que le permitan estructurar un programa lógico. Con estas habilidades podemos intentar reflexionar sobre nuestra propia realidad interna, pero ¿cómo saber si los significados serán lospertinentes? ¿Cómo saber si podemos interpretar correctamente nuestro mundo interior? ¿Cómosaber si las reglas que nos permiten entender el mundo externo sirven también para entender nuestromundo interno? Sabemos que el cerebro nos engaña y en algunos aspectos de la realidad físicahemos logrado detectar tales artificios cerebrales y corregirlos a fin de conocer adecuadamente larealidad, pero cuando se trata de nuestra propia conciencia ¿cómo saber si nos estamos engañando?¿Podemos ser conscientes del engaño de nuestra propia conciencia? ¿Qué aspecto o dimensión delfenómeno humano quedaría a cargo para detectar el engaño de la conciencia? Ya no queda nadamás allá, aunque la conciencia parece trabajar en diversos niveles jerárquicos, y es posible que encada nivel superior se adquieran capacidades que puedan gobernar las funcionas inferiores, peroigual, siempre quedará un nivel que nos suponga una duda.Otra característica humana que podría suponer un serio escollo es que el hombre está predispuesto acreer en lo que hay en su cerebro como imagen o idea. No está hecho para dudar de lo que piensasino para creer en su mente y actuar en consecuencia. Ni siquiera está hecho para dudar de lo queescucha sino para creer en lo que le dicen, pues ello nos garantiza la transmisión del aprendizaje y elsostenimiento de la cultura. Por esto mismo tiene tanto éxito la publicidad que induce a la gente acomprar las cosas más absurdas y a realizar los actos más irracionales. De modo que también estopodría jugar un papel contraproducente para entender nuestra propia naturaleza ya que muchascosas se nos han dicho a lo largo de la historia acerca del hombre y ya forman parte de nuestraestructura y lógica mental. A esto debemos añadir la tendencia humana a apropiarse de las ideas quetiene y defenderlas como si hubiera pasado a formar parte integrante de su ser. No importa qué clasede idea sea, desde las religiosas hasta las científicas, el hombre asume tales ideas y las defiende con

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