SANTIAGO CUETO
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1. ANTECEDENTES
En los últimos veinticinco años prácticamente todos los países de AméricaLatina han creado un sistema nacional de evaluación del rendimiento estu-diantil. Ferrer (2005) presenta un balance de los propósitos asumidos endiecinueve países de la región. Una de las formas de clasificar los sistemas deevaluación es observar las implicancias de los resultados: por un lado estánlos de bajas implicancias, que generan información para fines formativos dediverso tipo, sin consecuencias directas para los actores involucrados; porotro, los sistemas de altas implicancias, que usan los resultados de pruebaspara diversos fines, como definir incentivos para los docentes (Chile, SaoPaulo en Brasil y México, por ejemplo), definir la promoción educativa delos estudiantes (Sao Paulo en Brasil, República Dominicana y Costa Rica, porejemplo) o informar a la población sobre el rendimiento de los estudiantesen los centros educativos (por ejemplo, Chile). Los sistemas de altas impli-cancias a menudo utilizan marcos de evaluación censales y están ligados a lacorriente internacional que aboga por la rendición de cuentas en educación(identificada internacionalmente por el término en inglés
accountability
)
.
Elsistema peruano es de bajas implicancias y, como muchos de su tipo, evalúasobre la base de muestras. Las implicancias de un sistema de evaluación soncruciales para su definición y desarrollo, por lo que serán retomadas al finaldel presente capítulo.Ravela, Wolfe, Valverde y Esquivel (2001) presentan otra dicotomía para lossistemas de evaluación del rendimiento escolar, referida a la orientación basadaen normas o criterios. En un primer momento, las pruebas referidas a normasfueron dominantes en América Latina. Este modelo proviene de la psicología,ámbito en el que a menudo las variables de interés (inteligencia, por ejemplo)se miden en niveles de intensidad y no por su carencia o dominio absoluto. Lasevaluaciones basadas en normas permiten definir cómo se ubica el rendimientode un estudiante o grupo de estudiantes frente a otros (de la misma edad, gradode estudios u otro rasgo en común). Aplicado a la educación, este modelo llevóal desarrollo de pruebas que procuraban lograr una distribución normal en elrendimiento y presentaban los datos analizando la posición relativa de un grupode estudiantes frente a otro (estudiantes de centros públicos
versus
privados,por ejemplo). Así, se presentaban resultados indicando en qué percentil seencontraba el rendimiento de un estudiante o grupo de estudiantes y con estose podía saber qué porcentaje se encontraba por encima y por debajo del grupodescrito. En este tipo de evaluación es difícil establecer de manera absoluta, sinembargo, cuánto saben los estudiantes en relación con un determinado estándaro nivel mínimo aceptable. El modelo de criterios se basa, en cambio, en esta-blecer claramente qué se está midiendo y a partir de qué nivel de rendimiento