• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
Download
 
Domingo XXVI T. O. (A)1
Domingo XXVI del tiempo ordinario (ciclo A)
El evangelio de hoy, queridos hermanos, pone ante nuestros ojos laimportancia del
arrepentimiento
en nuestra relación con Dios, pues nuestraespontaneidad no está necesariamente de acuerdo con la voluntad de Dios y elprimer movimiento de nuestra naturaleza suele consistir en hacer lo que nosapetece y no lo que Dios nos manda. Pero el Señor nos dice que ese primer movimiento puede ser corregido mediante el arrepentimiento, como hizo elprimer hijo de esta parábola: “Pero después
se arrepintió
y fue”.El Señor cita también el caso de los publicanos y las prostitutas que,obviamente, llevaban una vida del todo contraria a la voluntad de Dios, peroque, en cuanto escucharon la predicación de Juan el Bautista, se arrepintierony creyeron, al contrario de los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, a losque dice el Señor, “
vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis
”. Porque la fe noes un “sentimiento”, sino un
acto libre
, una decisión de mi libertad por la quedecido
obedecer a Dios
, fiarme de Él y actuar según lo que Él me indica.Entre la fe y el arrepentimiento hay una profunda conexión: no se puedecreer sin ser llevado al arrepentimiento. Hay un arrepentimiento que conciernea los actos malos que hemos realizado y un arrepentimiento que se refiere a mimanera de ser, al tipo de personalidad que yo me he construido. Al principio,durante muchos años, me arrepiento de mis obras malas, pero sin poner encuestión mi manera de ser. Después llega un día en el que,
tocado por lagracia de Dios
, empiezo a darme cuenta de que “mi manera de ser” tienealgunas características de las que me he de arrepentir y que debo cambiar.Ese día descubro, pongo por caso, que en mi personalidad hay demasiadaambición, demasiada arrogancia, demasiada voluntad de poder. Y digo: estotiene que cambiar, yo no debo seguir yendo por la vida de este modo, he de ser más humilde, menos envidioso, menos vanidoso, he de corregir el rumbo,tengo que cambiar la orientación, la trayectoria de mi vida.
El verdadero arrepentimiento
, escribe Clemente de Alejandría (+215),
implica el no volver a caer en las mismas faltas, el cesar de pecar y el no mirar 
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...