Viernes 27 de Mayo de 2011
2
○○○○○○○○○○○○○○○○
Año IV TAño IV TAño IV TAño IV TAño IV Tererererercera Época –cera Época –cera Época –cera Época –cera Época –DirectDirectDirectDirectDirector Ror Ror Ror Ror Responsableesponsableesponsableesponsableesponsable: Gabriel MazzarovichConsejo EditConsejo EditConsejo EditConsejo EditConsejo Editororororor Lylián Firpo,,,,, Pablo Khalil.El PEl PEl PEl PEl Popular Ropular Ropular Ropular Ropular Redacción y Aedacción y Aedacción y Aedacción y Aedacción y Administración:dministración:dministración:dministración:dministración: Batoví 2079 Tel. 29291191 Fax: 29247056 Correo electrónico:elpopular@adinet.com.uy.ImImImImImpresiónpresiónpresiónpresiónpresión: Microcosmos SA. Cuareim 2052. Tel.: 29247000 Telefax 29241220Permiso de MECPermiso de MECPermiso de MECPermiso de MECPermiso de MEC. Exp. 218308
Admitida la reproducción total o parcial de los artículos indicando la fuente. Las notas firmadas pueden no ser compartidas por la línea editorial y son responsabilidad de sus autores. Semanario de circulación nacional.
Por El inglésPor El inglésPor El inglésPor El inglésPor El inglésPor José Luis PereraUno de los problemas centrales que afectan al Fren-te Amplio, y de alguna manera al país y sugobernabilidad, es la relación fuerza política-gobierno.Sobre eso parece no haber dudas. Y el problema haquedado de manifiesto por enésima vez en el procesoque tiene que ver con la anulación de la ley de impuni-dad, tal vez en una forma más descarnada y evidente.Nosotros lo hemos destacado señalado más de unavez. Y cuando analizábamos el traspié electoral demayo de 2010, decíamos:
«Nosotros hemos dicho ya,y lo hemos reiterado muchas veces: hicimos un muy buen gobierno; el mejor en décadas –hemos escrito muchos artículos destacando nuestros logros-. Pero cuando lo que estamos analizando es un fracaso,no nos sirve de mucho regodearnos en lo que hici- mos bien, porque los ciudadanos que dejaron de votarnos no lo hicieron por nuestros aciertos, sino por lo que hicimos mal. Y lo que sostenemos, es que también hicimos un montón de cosas que no debi- mos haber hecho, y tuvimos actitudes (desde nues- tro gobierno) desconcertantes y contradictorias, al- gunas veces erráticas, que nos distanciaron del nú- cleo más militante. Ante estas señales contradicto- rias, algunos frenteamplistas directamente abando- naron el Frente Amplio. Otros de nuestros militantes,tuvieron como primera reacción irse para su casa,dejaron de militar, y seguramente después, muchos optaron por dejar de votarnos».
Hoy en día, ese divorcio entre la fuerza política y elgobierno ha quedado aún más en evidencia, pero hatraído a la superficie otros divorcios que generalmenteno son tan visibles, como el que a veces existe entrelas bases del Frente Amplio y sus dirigentes.
Terminar con la rabia
Algunas versiones de prensa (que generalmente notienen nada de objetivas ni de inocentes), y algunasdeclaraciones de compañeros del Frente Amplio, nospreocupan sobremanera, porque están indicandoque tienen una lectura de la realidad absolutamentesesgada, y que lo que pretenden es matar al perropara que se termine la rabia.Una nota de UY.PRESS del 23 de mayo pasado, titu-laba: «Frente Amplio camina hacia un cambio en sufuncionamiento». Y luego agregaba:
«La secuencia de hechos políticos que enfrentaron a las estructu- ras del oficialismo, con su bancada legislativa y el Gobierno, es tema de análisis y ya se manejan va- rias propuestas de cambio»
. Es decir, hay una fuer-za política que llega al gobierno y obtiene mayoríasen el Parlamento. Es esa fuerza política la que pusoa los gobernantes en el sitio de gobernantes, y esesa fuerza política la que puso a los parlamentariosen sus bancas del Parlamento. Pero cuando no co-incide lo que decide la fuerza política con lo que ha-cen los gobernantes entonces parece que lo que hayque modificar es la fuerza política. Toda una teoría.La fuerza política elabora un programa de gobierno,y con ese programa sale a dar batalla para obtener elgobierno. Cuando obtiene el gobierno y debe cum-plir con sus promesas, y no las cumplen quienesdeben hacerlo (el gobierno y los parlamentarios), sesaca como conclusión que lo que hay que modificares la fuerza política. Tal vez para que lo que esta de-cide empiece a coincidir de una vez por todas con loque quiere el gobierno.La nota de UY.PRESS, por otra parte, argumenta conuna enorme falacia, y dice:
«En tanto los legisladores y el Presidente de la República fueron votados por cerca de un millón de personas, la actual estructu- ra del Frente Amplio solo fue votada por menos de 3 mil personas».
Omite decir, claro, que la papeleta ro-sada por el SI, en el plebiscito de 2009, obtuvo másvotos que los legisladores del FA. Pero además, in-venta una cifra de 3 mil que habrían sido los quevotaron la actual dirección del Frente Amplio. El Ple-nario Nacional actual, máximo órgano del FrenteAmplio entre Congreso y Congreso, órgano que deci-dió mandatar a los Parlamentarios de su fuerza polí-tica a votar el proyecto interpretativo que anulaba losefectos de la ley de impunidad, integrado ademáspor todos los sectores representados en la bancadaparlamentaria del FA, es el surgido de las eleccionesinternas de 2006, en las que participaron más de220 mil frenteamplistas. Menuda diferencia la quehay entre 3 mil y 220 mil.Dice también la nota:
«Como se recordará, los gru- pos más numerosos del Frente Amplio, el MPP y Asam- blea Uruguay junto con Alianza Progresista propu- sieron la fórmula de salida al tema de la ley de ca- ducidad de derogar hacia adelante y anular actos administrativos hacia atrás»
. Habría que decirle alautor de la nota (o a quién le dijo que escribiera eso),que esos mismos grupos numerosos mandataron asus propios legisladores por dos veces consecutivasa votar el proyecto que se votó en diputados y luegoen senadores, y que cambiaron de opinión cuandoel presidente y el vice fueron al Parlamento a pedirque no se votara.Una nota de La República del día de hoy, anunciaque
«Ante la falta de avances en la comisión que debate la reestructura del Frente Amplio (FA) y la controversia que produjo el tema Caducidad, algu- nos sectores reformistas piensan que las elecciones internas pueden ser uno de los caminos viables, no solo para salir del embudo en que ingresó el oficialismo, sino para renovar las autoridades»
. Rei-teramos, la controversia respecto de la ley de impu-nidad no se produjo en la fuerza política, sus resolu-ciones fueron absolutamente claras. Pero se nosocurre una pregunta ¿Qué pasa si al hacer las elec-ciones internas los que crecen son los sectores quemantuvieron una postura diferente a la del gobierno,y reducen su participación los grupos que tuvieronuna postura vacilante y de seguidismo a algunos lí-deres? ¿Renunciarán esos líderes?
Nuestra imagen como país
Es probable que aquellos que temían y pronostica-ban una catarata de recursos de inconstitucionalidadsi el proyecto interpretativo se transformaba en ley(olvidando, claro, que cualquier proyecto que se apro-bara podía generar eso), ahora se encuentren conuna catarata de juicios a través de la CorteInteramericana de Derechos Humanos.Porque no olvidemos que una de las razones queurgían a eliminar los efectos de la ley de impunidad anuestro país, era el caso de la nuera del poeta JuanGelman, cuestión que lo exponía a graves sancionesy al escarnio mundial. Pero tengamos en cuenta quehay más de doscientos casos de desaparecidos, máslos casos de torturas y asesinatos, y que probable-mente –agotadas las vías para obtener justicia ennuestro país- muchos de ellos tengan que terminaren dicha Corte internacional. Cuando el Estado uru-guayo se presentó ante la CIDH por el caso Gelman,llevaba como argumento la media sanción en la Cá-mara de Diputados del proyecto de ley interpretativoque anulaba la ley de impunidad. Parecería que aho-ra nos presentaremos con un proyecto de reestruc-tura del FA como forma de liquidar el problema.De manera que, cuando el año que viene Uruguayvaya a asumir la presidencia de la Comisión de Dere-chos Humanos de la ONU tendremos dos alternati-vas: o vamos con una carta excusándonos de aga-rrar esa changuita, o la asumimos soportando la car-ga de vergüenza. Recordemos que Uruguay aceptópresidir el Consejo de Derechos Humanos de la ONU,a pedido de los países latinoamericanos y del Caribe.Nuestro canciller Luis Almagro contestó el ofrecimien-to diciendo:
«Es una enorme distinción que honra la tradición y la vocación del Uruguay de pleno respeto del derecho internacional, y también su compromi- so con el sistema internacional de protección de los derechos humanos»
, según indicaba una noticia del31 de marzo. Y luego agregaba:
«Quisiera recalcar que este compromiso del Uruguay con la causa de los derechos humanos a nivel internacional, que hoy se ve coronado con esta responsabilidad que asu- miremos al frente del Consejo, no es más que la contracara del indeclinable compromiso que nues- tro gobierno tiene con la vigencia de los derechos humanos en nuestro propio país».
No queremos ni imaginarnos el papelón de ir a asumirun cargo como este, con una mochila cargada de de-nuncias ante la Corte Interamericana de DerechosHumanos y alguna condena por incumplimientos va-rios de Tratados internacionales sobre este tema.
¿Qué hacemos con la changuita en la ONU?
Seguiremos en la lucha