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El Hijo en el Deseo de Los Padres

El Hijo en el Deseo de Los Padres

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EL HIJO/A, EN EL DESEO DE LOS PADRES Juan Larbán Vera. Psiquiatra y Psicoterapeuta de niños, adolescentes y adultos. juan.larban@gmail.com El ser humano está inserto en las mallas de la filiación, lo que hace que el hijo se inscriba en una cadena de deseos, fantasmas y mitos. Los padres transmiten no solamente un capital genético sino también una herencia cultural. La prehistoria de la maternidad y paternidad se inscribe en el curso de los diferentes estadios o fases de desarrollo infantil de la
EL HIJO/A, EN EL DESEO DE LOS PADRES Juan Larbán Vera. Psiquiatra y Psicoterapeuta de niños, adolescentes y adultos. juan.larban@gmail.com El ser humano está inserto en las mallas de la filiación, lo que hace que el hijo se inscriba en una cadena de deseos, fantasmas y mitos. Los padres transmiten no solamente un capital genético sino también una herencia cultural. La prehistoria de la maternidad y paternidad se inscribe en el curso de los diferentes estadios o fases de desarrollo infantil de la

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EL HIJO/A, EN EL DESEO DE LOS PADRES Juan Larbán Vera. Psiquiatra y Psicoterapeuta de niños, adolescentes y adultos. juan.larban@gmail.com 
 
El ser humano está inserto en las mallas de la filiación, lo que hace que el hijo seinscriba en una cadena de deseos, fantasmas y mitos. Los padres transmiten nosolamente un capital genético sino también una herencia cultural.La prehistoria de la maternidad y paternidad se inscribe en el curso de los diferentesestadios o fases de desarrollo infantil de la futura madre y del futuro padre. Condicionaen cierta medida el desarrollo del deseo de tener un hijo, de ser padres y también eldesarrollo del embarazo y del parto así como de las primeras relaciones madre-hijo,padre-hijo, y padres-hijo.Para ser padres, padres responsables, no basta con tener hijos. Ser padres es unproceso evolutivo y dinámico, alimentado por el deseo y necesidad de desarrollar lafunción parental, que es fundamental para la supervivencia y desarrollo del hijo. Dichafunción parental, tanto materna como paterna, es un proceso de aprendizaje continuoen el que el camino se hace al andar y que, como la vida misma, solo se termina conla muerte.Los padres
“hacen” 
al hijo con lo que tienen; las identificaciones primarias
 
y lasidentificaciones secundarias
,
conscientes
 
e inconscientes
 
hacia lo maternal y femeninoasí como hacia lo paternal y masculino presentes en el mundo psíquico interno deambos padres.Las circunstancias internas y externas son siempre diferentes con cada hijo. Esto haceque con cada uno de nuestros hijos seamos padres diferentes. A su vez cada hijo esdiferente para los padres, no solamente por lo que puede despertar en ellos comopersonas, como pareja y como padres sino también por su
“capital” 
bio-psico-socialconstitucional, el potencial de sus competencias
 
y su vulnerabilidad.
“Capital” 
del bebéque modula la investidura de los padres hacia él y también, el modo de relación conellos y viceversa. En cierta medida, el hijo también
“hace” 
a los padres.Podemos ver las interacciones precoces padres-bebé como un proceso interactivo, derelación y comunicación, recíproco y asimétrico, que mediante su sincronización yregulación progresivas, crea y desarrolla un área de mutualidad psíquica compartidaque puede desembocar en una espiral interactiva de alto potencial evolutivo o en unaserie de círculos cerrados generadores de trastornos precoces en la relación padres-hijo y también en el niño. Con el grave riesgo de cronificarse y de constituir núcleosdefensivos y patológicos en el niño y posteriormente, también en el adulto.Ser padres forma parte de la identidad del sujeto y de su personalidad
.
En el procesode filiación que supone el hecho de ser padres, los hijos también se inscriben en unproceso interactivo similar al de los padres en relación con el hijo/a; proceso que leslleva a ser hijos, más allá del hecho de tener padres.Ser padres supone asumir la reactivación de una doble identificación presente en elmundo interno de todos los padres. Por un lado, la reactivación de la identificaciónlatente a la imagen interna del niño que hemos sido, del hijo que somos internamentey del que hubiésemos querido ser. Por otro lado, la reactivación de la identificaciónlatente a la imagen interna de nuestros propios padres, los que hemos tenido, los quetenemos internamente y los que nos hubiese gustado tener. (Larbán J. 2006).
 
2
La reactivación de las identificaciones parentales se efectúa también con respecto a laimagen de la función parental interiorizada (tríada)
 
y a la imagen de la función maternay paterna también interiorizadas (díada).
 
Ser padres, es también asumir que nuestro hijo/a, va a desarrollarse como fruto deuna serie de proyecciones psíquicas parentales (expectativas, deseos, miedos yfantasías conscientes e inconscientes), que el bebé despierta en ellos por su aspecto ylas características iniciales propias de la interacción precoz que se establece con ellos.Proyecciones con las que el bebé se va identificando, interiorizándolas, yconstituyendo así el núcleo de su identidad primitiva. Proyecciones que nacen de laempatía de los padres hacia su bebé, que conllevan la anticipación creadora de losprogresos que va realizando el hijo/a, y que a su vez, posibilitan el desarrollo sano delbebé. Pero también proyecciones conflictivas y más o menos patológicas quebloquean y limitan su potencial de desarrollo.
 
Podemos distinguir cuatro etapas en la génesis de la maternidad:- 1. Constitución de lo maternal durante las primeras relaciones de la futura madre ydel futuro padre con su propia madre.- 2. La etapa de separación en la que el niño/a, aprende a hacerse progresivamenteautónomo.- 3. La etapa de auto-atribución de la función materna y paterna en la que la niña yel niño reproducen con sus juguetes y sus juegos, solos o con sus camaradas, lasactitudes de su propia madre y de su padre.- 4. En el transcurso de su desarrollo, la presencia del padre confirma a la hija lacapacidad de ser madre y al hijo en la capacidad de ser padre.Como vemos, la constitución de lo parental, de lo materno y de lo paterno, es fruto delas identificaciones conscientes e inconscientes de los hijos hacia sus padres.Esas identificaciones, así como las experiencias de amor-odio y también de deseo,que se viven y aprenden en el seno de la familia de origen, serían, pues, los elementosfundadores de la futura familia de los hijos.Incluso si el deseo de ser madre o ser padre se presenta como un proceso conscientey programado, está siempre infiltrado de significados y deseos inconscientes.El hijo del deseo es un hijo maravilloso, un niño ideal; pero el hijo de la realidad parecesiempre diferente con respecto al que hemos fantaseado consciente oinconscientemente.
“No resulta difícil renunciar a un sueño cuando la realidad es tan atractiva y deslumbrante como un bebé “normal”.
 
El enamoramiento con ese pequeño ser que día a día sorprende con sus avances es muy poderoso. Ver cómo se agarra al pecho (y a la madre) que lo alimenta en cuerpo y alma, que se calma cuando es arrullado, que busca a su cuidador significativo porque es lo más importante en su vida, constituyen experiencias intransferibles que funcionan como estructurantes de un vínculo –el vínculo de apego- que será indestructible.Pero muchos padres, llegado el momento, no pasan por esas agradables experiencias, aunque tuvieron los mismos planes, las mismas ilusiones y el mismo 
 
3
amor por la llegada de un hijo. Sintieron la misma alegría que todos con su nacimiento,cuando nada en su aspecto anunciaba problemas, sin embargo, el bebé comenzó a no responder a las expectativas. Algunos bebés, ya tempranamente pudieron dar señales de que algo diferente pasaba, pues eran hipotónicos o no respondían al sonido ni a las formas de la manera esperada. Otros parecían desarrollarse normalmente hasta que ciertos signos de alarma aparecieron: no sonreían o no reclamaban la presencia de la madre. Esta falta de respuesta social del bebé es un signo particularmente doloroso para los padres que fácilmente se malinterpreta como un rechazo y puede acarrear los cuestionamientos: “¿No soy una buena madre para él?” o “¿Qué estamos haciendo mal?” Pero este es solo el comienzo de un largo camino que recorrerán acompañados por la duda y la preocupación, aunque quizás se aliviarán, parcial y transitoriamente, en escasos periodos de entusiasmo consecuencia de algún logro hecho por el niño o simplemente producto de una fuerte negación de la evidencia. Es probable que este sube y baja emocional, esta verdadera montaña rusa de ilusión-desilusión se repita muchas veces a lo largo del proceso” 
. (Cherro MA., Trenchi N. 2007).Esta reproducción parcial, entrecomillada y en cursiva del texto de Miguel A. Cherro yNatalia Trenchi, lo he transcrito tal y como aparece en uno de sus artículos porque meparece lleno de sensibilidad y empatía así como de comprensión por el largo ydoloroso proceso de duelo que tienen que recorrer los padres con un hijo del que seempieza a sospechar un posible funcionamiento autista.Para Serge Levobici, (Levobici S. 1983) cuatro tipos diferentes de hijo/a estánpresentes en el psiquismo de la madre e interviniendo en la transmisión del
“mandato intergeneracional” 
fundado sobre las mallas del
narcisismo 
 
parental 
y de laconstrucción del Si-Mismo del bebé.1- El hijo/a imaginado de forma esencialmente preconsciente y elaboradopsíquicamente por la madre durante el embarazo.2- El hijo/a fruto de la fantasía inconsciente de la madre que tiene que ver con lasraíces infantiles del deseo de tener un hijo.3- El hijo/a mítico, portador de la
“sombra” 
cultural y del pasado de la madre asícomo de su sistema de imagos, de imágenes interiorizadas de lo que es yrepresenta para ella ser un hijo/a, un padre, una madre y unos padres, con suscorrespondientes interacciones mutuas. El niño mítico en el fondo secorresponde con la
“sombra” 
de la madre proyectada sobre el niño.4- El hijo/a fruto de una proyección narcisista del deseo de la madre.Todos estos escenarios que conciernen la imagen psíquica del hijo en el psiquismo dela madre se representan sobre el entramado de un funcionamiento triádico formadopor la madre, el padre y el hijo/a.Conviene distinguir entre triada, triadificación y triangulación según el trabajo clínico yla investigación desarrollados por M. Lamour.Triada:
“La triada madre-padre-bebé representa la unidad original y social primaria. En su interior se construyen las díadas”.
Triadificación:
“Proceso que permite que los tres estén juntos. El término proceso se refiere a las interacciones comportamentales, intra-familiares e inter-personales”.
 

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