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Año 6 - Nº 320, Tacuarembó-Rivera - del 26 de Agosto al 8 de Setiembre de 2011 - Suscripción $ 100 - Unidad $ 30
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ACCIÓN INFORMATIVA
Del 26 de Agosto al 8 de Setiembre de 2011
 
El 22 de agostopasado abrí mi co-rreo virtual y me en-contré con un comunicadode la Jefatura de Policía quecontaba de tres accidentes“graves” ocurridos el 21,catalogados así por quienesinforman desde la ayudantíapolicial.En Sarandí y Varela doshombres quedaron tendidosen la calle, padre e hijo (70y 45 años), con diferentesheridas, cuando cruzabanen moto la esquina, justocuando un auto pasaba conpreferencia por Sarandí.En la esquina de JulioGrauert y Figueroa dos jó-venes chocaron sus motos ytuvieron heridas de entidad.En la esquina de Riveray Dr. Catalina, dos motoschocaron y un adolescentey un niño sufrieron lesionesimportantes, aunque uno delos conductores salió ileso.Estos tres casos en unsolo día provocan, en al-guien que solo ve las ini-ciales en la pantalla de sucomputadora, un estadorepentino de tristeza. Sinembargo uno imagina cómoestarán las familias en estosmomentos, viviendo estaslesiones graves de seresqueridos, porque lo ha vividoen la propia familia, o enamigos cercanos a algunode nuestros hijos.Nos está llegando a todos este virusde la irreverencia en las esquinas, de“suponer” que del otro lado no viene na-die, o que en la esquina, quien venga nopodrá distraerse y sí o sí, deberá respetarla derecha.Nunca es así. Somos bestias quecreemos que viviremos siempre, y quealgo místico nos protegerá cuando damosrienda suelta al atrevimiento de sacarlela lengua a la muerte.El mismo día que abrí mi correo, peroen la tardecita, iba por 18 de julio en mipandita, y un conjunto de motos, casitodas sin luces y sin patentes, cerrabanla calle transitando despacio. Charlabanentre ellos. De pronto un motociclistalevantó la rueda delantera y aceleró unacuadra completa. El joven giró la motoallá en la otra esquina y esperó con una jovencita aferrada a su espalda, a que lle-gara el grupo que acababa de abandonar.Al grupo de motociclistas que cerrabanel paso debí hacerles cambios de lucespara que me dejaran pasar, y algunosme miraron con arrogancia, desa
antes,hasta que comenzaron a abrirse. Pasé yles levanté la mano agradeciendo, peroel primero me miró desa
ante. De prontoescuché un simpático grito “Miguel” de losmotonetistas que venían detrás, pero yaestaba pasando al frente y no logré ubicara quien me saludaba, entre ellos.El rugido de la moto que levantabala rueda me hizo acordar a los felinosmachos cuando levantan la pata y meanmarcando el territorio. Y el grupo de mo-tos me recordó, una vez más, que somosbestias que buscamos, en bandos, tenernuestros espacios de dominio, como unacuestión que está en nuestra conducta,metida desde siempre.Todos competimos en las calles, comoen diferentes lugares de la vida, y muchasveces pagamos precios altos.Regulamos esas conductas metiendoleyes y decretos o reglamentos, pero esdifícil frenar esa cuestión animal que nosimpulsa a creer que somos capaces detrasvasar los límites y salir indemnes. Elasunto es que también allí, a través de losreglamentos, seguimos siendo bestiales.Hace poco una denuncia penal contrael director de tránsito se cuajó debido aque el jerarca se enteró que varios ins-pectores de tránsito estaban recogiendo
rmas para realizar el trámite judicial.Iban a denunciar que personas mul-tadas por infracciones en la vía pública,infracciones que no son leves, concurrena la Intendencia y jerarcas les bajan con-siderablemente los montos a valores muymenores. Lo hacen con correligionarioso amigos.Los inspectores querían denunciar quelos jerarcas municipales que realizan lasquitas de las multas estaban perjudicán-doles económicamente, pues el 50% delas multas les corresponde, como partede sus ingresos.Los inspectores de tránsito señalabanen la denuncia que finalmente no serealizó, de que estas prácticas se habíanincrementado con el ingreso del ex edildel Partido Colorado Juan Carlos Osorioa la Dirección de Tránsito. Además dabanun mensaje moral, sobre la pobre imagenque da la Intendencia, cuando es arbitra-ria a la hora de bene
ciar a algunos, endetrimento de los demás.Esta denuncia se cuajó porque “siem-pre hay algún loro”, como me dijera unode los inspectores que ya había
rmado,y el director de tránsito se “desquitó”, asíme lo dijo, poniendo horarios incómodosy desacostumbrados a sus subordinados,y provocando temor entre varios de losinspectores que aún no habían
rmado
     E     D     I     T     O     R     I     A     L
Miguel A. OliveraPrietto
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ACCION INFORMATIVA
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e Tacuarembó
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Impreso en:
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Fundado el 6 de Octubre de 2004
Las notas
rmadas son exclusiva responsabilidad de los autores.Miguel A. Olivera PriettoR.U.C. 160113610017BPS Nº 3130578
“ la otra voz ...” 
la denuncia.Varios
rmaron, otros no, entoncesresolvieron dejar en suspenso la denun-cia penal, que por miedo no prosperó,cuando al principio, prácticamente todoslos inspectores estaban de acuerdo enrealizar.Entonces si consideramos que losinspectores son los representantes delbando de las buenas costumbres socia-les y son los que implementarán el ordennecesario en las calles, y si tenemos encuenta la bronca que deben tener, más deun inspector, cuando no son debidamenterespaldados en un trabajo que muchasveces es peligroso, volvemos entoncesa hablar de los espacios de poder quenosotros, animales de conductas impre-vistas, muchas veces ejercemos y nomedimos consecuencias.Las calles de Tacuarembó representancada vez más un peligro porque hay cadavez más vehículos, pero no porque laspersonas estén cambiando. Las debilida-des disfrazadas de fortalezas son ances-trales, y en nuestras calles, dos bandospugnan por el poder en las esquinas, yninguno es menos animal que el otro.
Cruces de esquinas
Junta Departamental de Rivera1825 ~25 de agosto ~ 2011
Celebramos el 186aniversario de laindependenciauruguaya
La Junta Departamental de Rivera con motivo de cum-plirse un nuevo aniversario de la Declaratoria de la Inde-pendencia del Uruguay, se complace trasmitir un saludoa toda la comunidad Riverense, en la seguridad que losprincipios de libertad, igualdad y justicia social sustentadospor el prócer José Artigas y culminados por los GeneralesJuan Antonio Lavalleja, Fructuoso Rivera y Manuel Oribe,se mantienen vigentes y son el
el sentimiento del pueblouruguayo.Los invitamos a participar de las celebraciones de estos
186
Aniversario de la Independencia Uruguaya.-
Jorge Ariel Freitas Heber Freitas TurnesSecretario General Presidente
Rivera, un obrero muerto
En el día de ayer falleció Hugo Omar Arnal Videla de 44 años, mientras trabajaba enel chipeado de madera, de la empresa URUFOR SA, propiedad de la familia Otegui.Se estaba investigando en la justicia por qué ocurrió el accidente, pues habría su-cedido cuando un obrero accionó una máquina que se hace el trabajo de chipeado,estando Videla trabajando en ella. El infortunado trabajador fue “succionado” por lamáquina, la que le provocó una espantosa muerte.Algunos compañeros involucrados fueron atendidos por el daño psicológico que lecausó presenciar el accidente, y no haber podido salvar a su compañero.En el momento de cerrar este semanario, se seguían investigando las causas delaccidente en la Justicia de Rivera.El comunicado policial dice, en parte:
Próximo a la hora 13:30 de ayer (26/08/11)personal de Seccional Novena concurre a la Planta industrializadora de URUFOR,donde se había protagonizado un Accidente Laboral Fatal… Al lugar se constituyeron la Juez Letrado del 2º Turno, Dra. Isaura Tortora, Forense Dr. Bartolota, también com- parecieron el comando de Jefatura; el juez actuante luego de las instancias primarias en el lugar dispuso: “autopsia del cadáver, indagatoria de testigos y emplazamiento para la sede judicial, luego de culminada la autopsia entregue del cuerpo a deudos bajo recibo 
”. Todo lo que se cumplió…
 
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ACCIÓN INFORMATIVA
Del 26 de Agosto al 8 de Setiembre de 2011
Por maop
Losdenunciantes
Son varias las personasque han tenido dudas conrespecto a los descuen-tos que les hacen de suscompras en Cantinas Mili-tares, que en Tacuarembófunciona en un costado delClub Lavalleja, en la calleWilson Ferreira, casi Apa-ricio Saravia.Con una de las personasque hablé fue con JoséRicardo Chineppe, queme dijo: “
La primera vez fue en el 2004, una vez fuimos a Montevideo y llevamos poca plata y fui- mos a la Cantina, porque comprábamos todos los meses en Tacuarembó y fuimos a comprar allá, y nos encontramos que no teníamos crédito pero sí teníamos una deuda de 50mil pesos. Empezamos a buscar y fuimos a las 
fi 
cinas de cantinas mili- tares, nos atendieron pero no nos resolvieron. Al otro nos recibieron los jefes de Cantinas Militares y a lo último el oficial mayor dijo “que le devuelvan la plata si le descontaron mal, y si el mes que viene le vuelven a descontar, que se lo retengan… y al mes siguiente me descontaron y se arregló” 
.
En el 2007 me volvieron a hacer lo mismo. Hice las averiguaciones, pedí estado de cuentas y no me lo dieron.
” Luego noscontó que le había pedidoa su hija en Montevideo queaveriguara: “
Me dice mi hija que tenía 40mil y pico de deuda, y eso no lo entiende nadie. Cuando voy a Can- tinas Militares a resolver expresamente a resolver eso, y me maltrataron, me tomaron el pelo, en Monte- video.” 
Nos aseguro que:
 
Hay mucha gente perjudi- 
Algunas personas están desconformes con las cifras que se descuentan. En Cantinas Militares no entregan estado de cuentas a quienes se los piden, anotan conbirome en un cuaderno como en los boliches de antes, y las personas que adquieren mercaderías no reciben recibos o facturas para poder ejercer el control de suscompras. En ese estado de cosas, existe una gran inquietud.
Tacuarembó
Cantinas Militares: corriendo el lápiz…
cada por estas maniobras.Sin embargo el problema es el estómago. Si dejan de comprar en Cantinas no sacan nada. Para poder hacer algo (una denuncia)hay que tener dinero para poder vivir 
.”Sandra Kirtzemann espensionista militar desdeel año 76, su padre fallecióen acto de servicio. Empe-zó a operar en CantinasMilitares desde el 2005,le descontaban todos losmeses, le daban un créditode 6mil pesos, casi nuncasacaba esa cifra. El señor(el cantinero) no te dabatodo lo que pedías, si pe-día 4 paquetes de yerbale daba dos, porque habíaque dejar para los otros.Re
riéndose al cantine-ro, dice: “
El nunca presentó boletas, yo le 
fi 
rmo un cua- derno y si me doy vuelta,si puso mil quinientos y si pone un uno más son once mil y pico.
Luego le dijo que pororden de superiores debíabajar los montos, y los bajóa 3mil pesos. “
Sin embargo me daban los tres mil pesos y me venían descontados seis. En el 2009 le pedí aquí (en Tacuarembó) un estado de cuentas, y me contestaron que Cantinas Militares no daba estados de cuentas.” 
En enero hablé con el Comandante Machi 
ñen
a y con el Sr. Pomo, y cuando citaron al encargado de Cantinas el hombre en un estado de nerviosismo decía “doña usted no debe nada”, y yo decía que por supuesto no debía nada,pero de dónde había salido la deuda.” “Y el hombre nervioso decía “vamos a dejarla en cero”….
La señora Sandra noscuenta que hasta le habíandescontado un arma, y ellareclamó la boleta
rmadapor la compra de un armay no apareció nunca.Cuenta que fue a Monte-video y no la trataron bien,sin embargo se preguntacómo va a generar unadeuda de 53.100 pesos, yresulta que en Montevideono tiene cuenta.Chineppe asegura quemucha gente está descon-forme, pero no se animana hacer algo. Dicen que notiene arreglo, que tienenmiedo.Sandra Kurtzemann pre-sentó denuncia ante laJuez Letrado de PrimeraInstancia de Tacuarembóde primer turno, que a partirde julio del año 2005 secomenzó a descontar desu pensión por supuestascompras que había reali-zado. La señora Sandrano reconoce la totalidad delas cuentas hechas desdeTacuarembó, manifiestaque es irregular la anota-ción de las mismas, y quelas cifras descontadas sonexcesivas. Inclusive diceen la denuncia que se leseguía descontando entreagosto de 2007 y junio de2009, sin que se realizarancompras.
La otra cara…
Acción Informativa es-tuvo en la sede del ClubLavalleja, donde funcionaCantinas Militares, y ha-blamos con la persona alfrente. Nos explicó que aveces la gente se excedey no lo quiere reconocer,y que él no maneja dineroen el local, sino que envíamensualmente la lista dedescuentos que se lesdebe realizar a funcionariosmilitares como a retirados.Solamente en el casode personas que deseenpagar al contado algunamercadería, como paraachicar el descuento, peroen ese caso el cantinerodice que gira a Cantinas Mi-litares del Ejército el dinerorecaudado. La cantina deTacuarembó recibe un por-centaje sobre la venta total,y no permiten que haya encaja en esta dependencialocal más de 5mil pesos.Sin embargo percibimosuna contabilidad demasia-do casera para la actividadque se desarrolla. Las per-sonas que retiran merca-derías
rman un cuadernoal
nal de la lista anotadaa birome por el cantinero,y no se llevan a su casauna factura o un recibo delo que acaban de comprar.Es decir, que luego quedejaron su
rma debajo deuna lista escrita a birome,no tienen ningún controlsobre sus erogaciones enCantinas Militares.Percibimos tachaduras,correcciones, etc., en loscuadernos, incluso encimade las
rmas, y nos parecióuna contabilidad llevadaa la vieja usanza de losboliches de barrio, dondelos límites los pone única-mente la moral y las buenascostumbres de las partes,y no la documentación quese maneja.Le preguntamos por quéen un lugar que dependedirectamente del Ejércitose lleva de esa forma lacontabilidad, y nos explicóque en Montevideo tienentodo computarizado y queél no tiene nada de eso.Sin embargo no supo res-ponder por qué, de todasformas, no se les entregabauna factura o una copia delo que la gente se llevabaen mercadería, cada vezque pasaban por la Can-tina, y no supo responder.En un momento existiócierto enojo, el funcionariose sintió enjuiciado porAcción Informativa, perole aclaramos que nosotrossimplemente preguntába-mos el funcionamiento yque no abriríamos juicioal respecto, que para esoestaba la justicia.
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