El 22 de agostopasado abrí mi co-rreo virtual y me en-contré con un comunicadode la Jefatura de Policía quecontaba de tres accidentes“graves” ocurridos el 21,catalogados así por quienesinforman desde la ayudantíapolicial.En Sarandí y Varela doshombres quedaron tendidosen la calle, padre e hijo (70y 45 años), con diferentesheridas, cuando cruzabanen moto la esquina, justocuando un auto pasaba conpreferencia por Sarandí.En la esquina de JulioGrauert y Figueroa dos jó-venes chocaron sus motos ytuvieron heridas de entidad.En la esquina de Riveray Dr. Catalina, dos motoschocaron y un adolescentey un niño sufrieron lesionesimportantes, aunque uno delos conductores salió ileso.Estos tres casos en unsolo día provocan, en al-guien que solo ve las ini-ciales en la pantalla de sucomputadora, un estadorepentino de tristeza. Sinembargo uno imagina cómoestarán las familias en estosmomentos, viviendo estaslesiones graves de seresqueridos, porque lo ha vividoen la propia familia, o enamigos cercanos a algunode nuestros hijos.Nos está llegando a todos este virusde la irreverencia en las esquinas, de“suponer” que del otro lado no viene na-die, o que en la esquina, quien venga nopodrá distraerse y sí o sí, deberá respetarla derecha.Nunca es así. Somos bestias quecreemos que viviremos siempre, y quealgo místico nos protegerá cuando damosrienda suelta al atrevimiento de sacarlela lengua a la muerte.El mismo día que abrí mi correo, peroen la tardecita, iba por 18 de julio en mipandita, y un conjunto de motos, casitodas sin luces y sin patentes, cerrabanla calle transitando despacio. Charlabanentre ellos. De pronto un motociclistalevantó la rueda delantera y aceleró unacuadra completa. El joven giró la motoallá en la otra esquina y esperó con una jovencita aferrada a su espalda, a que lle-gara el grupo que acababa de abandonar.Al grupo de motociclistas que cerrabanel paso debí hacerles cambios de lucespara que me dejaran pasar, y algunosme miraron con arrogancia, desa
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antes,hasta que comenzaron a abrirse. Pasé yles levanté la mano agradeciendo, peroel primero me miró desa
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ante. De prontoescuché un simpático grito “Miguel” de losmotonetistas que venían detrás, pero yaestaba pasando al frente y no logré ubicara quien me saludaba, entre ellos.El rugido de la moto que levantabala rueda me hizo acordar a los felinosmachos cuando levantan la pata y meanmarcando el territorio. Y el grupo de mo-tos me recordó, una vez más, que somosbestias que buscamos, en bandos, tenernuestros espacios de dominio, como unacuestión que está en nuestra conducta,metida desde siempre.Todos competimos en las calles, comoen diferentes lugares de la vida, y muchasveces pagamos precios altos.Regulamos esas conductas metiendoleyes y decretos o reglamentos, pero esdifícil frenar esa cuestión animal que nosimpulsa a creer que somos capaces detrasvasar los límites y salir indemnes. Elasunto es que también allí, a través de losreglamentos, seguimos siendo bestiales.Hace poco una denuncia penal contrael director de tránsito se cuajó debido aque el jerarca se enteró que varios ins-pectores de tránsito estaban recogiendo
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rmas para realizar el trámite judicial.Iban a denunciar que personas mul-tadas por infracciones en la vía pública,infracciones que no son leves, concurrena la Intendencia y jerarcas les bajan con-siderablemente los montos a valores muymenores. Lo hacen con correligionarioso amigos.Los inspectores querían denunciar quelos jerarcas municipales que realizan lasquitas de las multas estaban perjudicán-doles económicamente, pues el 50% delas multas les corresponde, como partede sus ingresos.Los inspectores de tránsito señalabanen la denuncia que finalmente no serealizó, de que estas prácticas se habíanincrementado con el ingreso del ex edildel Partido Colorado Juan Carlos Osorioa la Dirección de Tránsito. Además dabanun mensaje moral, sobre la pobre imagenque da la Intendencia, cuando es arbitra-ria a la hora de bene
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ciar a algunos, endetrimento de los demás.Esta denuncia se cuajó porque “siem-pre hay algún loro”, como me dijera unode los inspectores que ya había
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rmado,y el director de tránsito se “desquitó”, asíme lo dijo, poniendo horarios incómodosy desacostumbrados a sus subordinados,y provocando temor entre varios de losinspectores que aún no habían
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rmado
E D I T O R I A L
Miguel A. OliveraPrietto
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rmadas son exclusiva responsabilidad de los autores.Miguel A. Olivera PriettoR.U.C. 160113610017BPS Nº 3130578
“ la otra voz ...”
la denuncia.Varios
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rmaron, otros no, entoncesresolvieron dejar en suspenso la denun-cia penal, que por miedo no prosperó,cuando al principio, prácticamente todoslos inspectores estaban de acuerdo enrealizar.Entonces si consideramos que losinspectores son los representantes delbando de las buenas costumbres socia-les y son los que implementarán el ordennecesario en las calles, y si tenemos encuenta la bronca que deben tener, más deun inspector, cuando no son debidamenterespaldados en un trabajo que muchasveces es peligroso, volvemos entoncesa hablar de los espacios de poder quenosotros, animales de conductas impre-vistas, muchas veces ejercemos y nomedimos consecuencias.Las calles de Tacuarembó representancada vez más un peligro porque hay cadavez más vehículos, pero no porque laspersonas estén cambiando. Las debilida-des disfrazadas de fortalezas son ances-trales, y en nuestras calles, dos bandospugnan por el poder en las esquinas, yninguno es menos animal que el otro.
Cruces de esquinas
Junta Departamental de Rivera1825 ~25 de agosto ~ 2011
Celebramos el 186aniversario de laindependenciauruguaya
La Junta Departamental de Rivera con motivo de cum-plirse un nuevo aniversario de la Declaratoria de la Inde-pendencia del Uruguay, se complace trasmitir un saludoa toda la comunidad Riverense, en la seguridad que losprincipios de libertad, igualdad y justicia social sustentadospor el prócer José Artigas y culminados por los GeneralesJuan Antonio Lavalleja, Fructuoso Rivera y Manuel Oribe,se mantienen vigentes y son el
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el sentimiento del pueblouruguayo.Los invitamos a participar de las celebraciones de estos
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Aniversario de la Independencia Uruguaya.-
Jorge Ariel Freitas Heber Freitas TurnesSecretario General Presidente
Rivera, un obrero muerto
En el día de ayer falleció Hugo Omar Arnal Videla de 44 años, mientras trabajaba enel chipeado de madera, de la empresa URUFOR SA, propiedad de la familia Otegui.Se estaba investigando en la justicia por qué ocurrió el accidente, pues habría su-cedido cuando un obrero accionó una máquina que se hace el trabajo de chipeado,estando Videla trabajando en ella. El infortunado trabajador fue “succionado” por lamáquina, la que le provocó una espantosa muerte.Algunos compañeros involucrados fueron atendidos por el daño psicológico que lecausó presenciar el accidente, y no haber podido salvar a su compañero.En el momento de cerrar este semanario, se seguían investigando las causas delaccidente en la Justicia de Rivera.El comunicado policial dice, en parte:
Próximo a la hora 13:30 de ayer (26/08/11)personal de Seccional Novena concurre a la Planta industrializadora de URUFOR,donde se había protagonizado un Accidente Laboral Fatal… Al lugar se constituyeron la Juez Letrado del 2º Turno, Dra. Isaura Tortora, Forense Dr. Bartolota, también com- parecieron el comando de Jefatura; el juez actuante luego de las instancias primarias en el lugar dispuso: “autopsia del cadáver, indagatoria de testigos y emplazamiento para la sede judicial, luego de culminada la autopsia entregue del cuerpo a deudos bajo recibo
”. Todo lo que se cumplió…