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RByD13 Animal

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Todos los derechos de Propiedad Intelectual pertenecen a sus respectivos titulares, por lo que se prohíbe la reproducción salvo para usos no comerciales y siempreque se cite la fuente completa y su dirección electrónica http://www.bioeticayderecho.ub.es.Queda prohibida la transformación, en todo o en parte, así como la incorporación a otra obra de los contenidos sin el permiso escrito de los titulares del copyright.
 
 Revista de  Bioética y  Derecho
de las cuestiones fundamentales que subyacenes hasta qué punto es ético utilizar a otros anima-les como recursos por el mero hecho de pertene-cer a una especie distinta a la nuestra. No olvide-mos que nuestra sociedad trata a seres sintien-tes, con capacidad de experimentar placer y do-lor, como si fueran objetos que han sido creadospara nuestro uso (Bekoff, 2003, 2004; Singer,1999; Lafora, 2004; Regan, 2006), cosificándolosy desnaturalizándolos, para ahorrarnos el senti-miento de culpa y evitar que nos cuestionemos lamoralidad de nuestra relación con ellos. Por otraparte, la condena al trato cruel a los animales seha debido en otras ocasiones a un temor por laextensión del comportamiento violento hacia laespecie humana. Santo Tomás de Aquino, si bienno tenía una preocupación hacia el sufrimiento delos animales
per se,
recomendaba la condenasocial al maltrato animal ya que —según él—“siendo crueles hacia los animales, uno se acabavolviendo cruel hacia los seres humanos”. En elsiglo XVII, el filósofo John Locke escribía “elacostumbrarse a atormentar y matar bestias, en-durecerá gradualmente las mentes hacia los hom-bres; y aquellos que se complazcan en el sufri-miento y la destrucción de criaturas inferiores no“Es la misma sensación si estrangulas un ani-mal o una persona. Ya has sentido la presión enel cuello mientras intentan respirar. Estás estru- jándoles la vida a esos animales y no hay muchadiferencia. Lucharán por sus vidas igual que lohará un ser humano. Llega un momento en quematar ya no significa nada. Ya no me interesabanlos animales y empecé a buscar víctimas huma-nas. Lo hice. Maté y maté hasta que me pillaron.Ahora pago por ello durante el resto de mi vida.Deberíamos parar la crueldad antes de que setransforme en un problema mayor, como yo.”Estas reveladoras palabras fueron escritas porel asesino en serie, Keith Jesperson Hunter, des-de la Prisión del Estado de Oregón, por lo queresultan particularmente valiosas para ilustrar laconexión entre la violencia hacia los animales ylos humanos, que desde hace siglos es motivo dereflexión y preocupación. El interés por el maltra-to hacia los animales, a diferencia de una falsacreencia actual, no obedece a una característicapropia de la sociedad del bienestar, sino que su-pone una cuestión ética fundamental que tiene suorigen en los inicios mismos de la Filosofía. Eltrato que concedemos a los otros animales hasido y es objeto de encendido debate, ya que una
 Ética Animal 
Violencia hacia animales por menores... ¿cosas de niños?
N
URIA
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UEROL
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IÑAS
 
Nuria Querol Viñas
. Médica y Bióloga. Investigadora de la Fundación de la Escuela de Prevencióny Seguridad Integral de la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universitat Oberta de Catalunya.Miembro de la Asociación Americana de Criminología, Especialista en crueldad hacia animales. Miembrode la Asociación Internacional para el Estudio de Trastornos de Personalidad.
Dedicado a todas las víctimas de la crueldad humana, sean de la especie que sean, y a todos loshumanos que luchan por un mundo más compasivo y justo.
 “Los asesinos... muy a menudo son niños que nunca aprendieron que está mal sacarle los ojos a un cachorro”.
R
OBERT
K. R
ESSLER
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AGENTE
 
DEL
F.B.I.
 “Un animal no puede defenderse; si tú estás disfrutando con el dolor, disfrutando con la tortura, tegusta ver cómo está sufriendo ese animal... entonces no eres un ser humano, eres un monstruo”.
J
OSÉ
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ARAMAGO
, P
REMIO
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OBEL
 
DE
L
ITERATURA
1998
 “La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta pureza y libertad en relacióncon quien no representa fuerza alguna. La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la másprofunda, tal que escapa a nuestra percepción, radica en su relación con aquellos que están a sumerced: los animales”.
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ILAN
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INSOPORTABLE 
 
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 Ética Animal 
les y la posible futura violencia interpersonal. Másadelante, ya hacia 1920, se publicó el libro
The young delinquent 
, por Cyril Burt, recogiéndosecomo una de las manifestaciones de comporta-miento violento digna de ser tenida en cuenta, lacrueldad hacia los animales.Ya en el siglo XX, la reconocida antropólogaMargaret Mead (Mead, 1964) afirmaba que lacrueldad hacia los animales era un síntoma deuna personalidad violenta que, sin un diagnósticoa tiempo, podría conducir a “una larga carrera deviolencia episódica y asesinato”; aunque las pri-meras investigaciones sobre la relación entre lacrueldad hacia los animales y los humanos, tuvie-ron lugar hace 40 años. Estos estudios concluye-ron que existía dicha relación de grado medianteel análisis de población penitenciaria, lo cual seha corroborado en estudios posteriores
1
.Hace sólo una década, Arluke and Lockwood(1997) destacaban la creciente sensibilización dela sociedad hacia otras formas de violencia me-nos conocidas, expresando la necesidad de am-pliar los estudios sobre el particular. SegúnBryant (1979), la violación de las normas relativasal trato humanitario de los animales“seguramente constituyen los actos más ubicuosde entre los actos de desviación social”. Los ani-males son, a menudo, uno de los sectores másdesprotegidos y más susceptibles de ser víctimasdisponibles e indefensas, con escasa capacidadde respuesta, lo que, al igual que a otro tipo devíctimas, les hace especialmente vulnerables(Berkowitz, 1996; Urra, 1997; Echeburúa, 2004).Los actos violentos cometidos con los animalesson contemplados como incidentes aislados(Flynn, 2000).En ocasiones, la aparición en los medios dealgunos casos especialmente sobrecogedores decrueldad hacia los animales, unido a la mayorsensibilidad de la sociedad en general, han con-ducido a la demanda de leyes más estrictas, so-bre todo la consideración del maltrato a los ani-males domésticos como un delito en vez de unafalta. En España, a pesar de ser un país no espe-cialmente respetuoso con el trato a los animalesserán aptos para ser compasivos o benevolenteshacia aquellos de su propia clase” (1693, Sec.166). Resulta particularmente interesante la seriede grabados del artista británico William Hogarth(1697-1764) titulada
Los Estadios de la Crueldad 
 (Shesgreen 1973). La prolífica y detallada repre-sentación de diferentes actos de tortura haciaanimales, que finaliza en un asesinato (la noviadel protagonista de los grabados, Tom Nero), esuna sugerente conexión que establece Hogarthentre el maltrato a los animales y diversos facto-res sociales, con el desarrollo de otras conductasviolentas en el futuro.Los novelistas y escritores también han refle- jado la conexión entre la violencia hacia los ani-males y los humanos, siendo algunos ejemplosconocidos
El gato negro 
(Poe, 1843),
The Great Santini 
(Pat Conroy, 1976),
El señor de las mos- cas 
(William Golding, 1959),
Las Crónicas 
 
de Narnia 
(C.S. Lewis) y
Sacrifice 
(Andrew Vachss,1991).
Marco científico
El que es considerado padre de la Psiquiatríaen Francia, Pinel (s. XVIII), ya advertía de la co-nexión entre la crueldad infantil hacia los anima-
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1. Hellman & Blackman, 1966; Felthous & Yudowitz, 1977; Kellert & Felthous, 1985; Merz-Perez, Heide, & Silverman, 2001; Merz-Perez & Heide, 2003; Ressler, Burgess, Hartman, Douglas,& McCormack, 1998.
 
 
 
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 Ética Animal 
hacia animales son considerados como penasmenores (Flynn 2000), limitando la cantidad deinformación sobre la naturaleza, extensión y diná-mica de este tipo de crueldad. Todas estas consi-deraciones sugieren que la crueldad hacia losanimales constituye un fenómeno complejo querequiere una investigación más pormenorizada.Se necesitan más estudios que permitan identifi-car las características del perpetrador y las cir-cunstancias que rodean el acto de crueldad. ¿Sertestigos de actos de crueldad en animales predis-pone a cometer futuros actos de violencia contralos animales? Si así es, ¿depende de la edad dela persona testigo de la crueldad y la relación conel maltratador? En otras palabras, ¿qué condicio-nes están asociadas con el aprendizaje y la pos-terior ejecución de actos de violencia contra ani-males?
¿Qué entendemos por crueldad hacia losanimales?
Debido al reconocimiento de la crueldad hacialos animales como un paso potencialmente previoa la perpetración de actos violentos hacia huma-nos, tanto los profesionales clínicos como losinvestigadores han procurado definir este fenó-meno, no sin pocas dificultades.La crueldad hacia los animales constituye unode los síntomas del trastorno de conducta(
conduct disorder 
)
2
, además de considerarse uncriterio diagnóstico fiable, aunque no exclusivo(Spitzer, Davies & Barkley, 1990). En la versiónposterior del
DSM-IV 
(1994), un trastorno de con-ducta era definido como un “patrón repetitivo ypersistente de comportamiento en el que los de-rechos básicos de los otros o las normas socialesson violadas” con la presencia de tres o más cri-terios durante los 12 últimos meses con uno, almenos, durante los últimos seis meses. De los 15criterios, sólo el A5 está relacionado con la cruel-dad hacia los animales y no ofrece una definiciónamplia de lo que se considera “crueldad”, lo cualsupone uno de los obstáculos en el estudio deeste tema (Cuquerella, Querol, Ascione, Subira-na, 2003 y otros).(Lafora, 2004), se inició la modificación de artícu-lo 337 del Código Penal en octubre del 2004, enrespuesta a una espectacular campaña, lideradapor la Fundación Altarriba, después de conocersela tortura de 15 perros en una protectora de Reus(Tarragona). Actualmente, ocho Estados enEEUU autorizan explícitamente en sus estatutos(relativos a la crueldad hacia animales) las eva-luaciones psicológicas o el tratamiento psiquiátri-co. En California, se exige la evaluación psicoló-gica si se pide la libertad condicional después deuna condena por abuso a animales (Loar, 2000).En Colorado, se exige evaluación psicológica apartir de la segunda ofensa, igual que en VirginiaOccidental. A diferencia de España, donde aúnno existen recomendaciones de este tipo ni unainfraestructura que permita educar a la poblaciónni intervenir cuando convenga, en comparacióncon los cuerpos de inspectores humanitarios deotros países (RSPCA, SPCA, ASPCA, etc.), locual contraviene uno de los principios de la efecti-vidad de las leyes: la certeza de la pena(Redondo, 2006 y otros). En este sentido, desta-ca la reciente encuesta elaborada por la empresaIkerfel, en la cual el 84 por ciento de los españo-les encuestados cree que no se castiga el maltra-to a los animales; aunque las dificultades parahacer efectivas las leyes no son, ni mucho me-nos, exclusivas de España (Iburg, 2000).Pese a las investigaciones, según apuntaHensley (Hensley & Tallichet, 2005), no todos lossociólogos y criminólogos han logrado entenderpor completo la importancia del maltrato a losanimales, tanto empírica como teóricamente(Agnew, 1998; Beirne, 1995, 1996, 1999). Beirne(1995), por ejemplo, afirma que “muchos no venque haya objeto de estudio del abuso físico ypsicológico a animales”. Frente a ello, Ascione(2001), uno de los más reputados expertos, con-sidera que el maltrato a los animales es “una for-ma significativa de comportamiento agresivo yantisocial que podría añadir una pieza más alpuzzle del conocimiento y la prevención de laviolencia juvenil”. Además, como Lockwood yAscione (1998) apuntaron, los actos de crueldad
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2. Según se recoge en la edición del 1987 del
Diagnostic Statistical and Manual of Mental Disorders III–R 
publicado por
 
la American Psy-chiatric Association.
 

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