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Culturas
Responsable de la sección:
Peio H. Riaño
p
culturas@publico.es
PÚBLICO
JUEVES, 20 DE ENERO DE 2011
36
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Culturas
¿Tiene algún sentido hoy en día considerarse demócra-ta? La editorial francesa La Fa-brique decidió plantear esa
pregunta a ocho filósofos euro-
peos y norteamericanos, dan-do por supuesto que la demo-cracia era una de esas palabras(una realidad, por tanto) quegoza hoy de un amplio con-senso, al menos en Occidente.El resultado es un libro, reciéntraducido al español bajo el tí-tulo
 Democracia en suspenso
 (Casus Belli)
, que desmienteradicalmente ese presupues-to: no sólo prueba que no es-tá claro qué es eso que llama-mos “democracia”, sino quesus mejores páginas aclarantambién que ese desacuerdo,precisamente, es lo más demo-crático que hay. “No creo queexista consenso alguno, salvoel que pasa por dividir la no-ción misma”, responde el fran-cés Jacques Rancière.El mismo Rancière ya publi-có hace cinco años un libro,
 Elodio a la democracia
(Amorror-tu), para señalar que buenaparte del discurso dominan-te, al contrario de lo que ocu-rría antes de la caída del murode Berlín, “donde había clara-mente democracia por un la-do y totalitarismo por el otro”,desconfía ahora de la mismademocracia de la que se recla-ma. Para muchos intelectua-les, “en todo el arco político,desde la derecha hasta la ex-trema izquierda”, insiste Ran-cière ahora, la democracia essólo “el reino del individuo for-mateado como consumidor”.
Una palabra y dos cosas
 Democracia en suspenso
sir- ve para enfocar (¡para sospe-char!) mejor algunos debatesactuales: de la ConstituciónEuropea a las relaciones entrelas democracias occidentales y el capitalismo chino. Pero ade-más recuerda que esa costum-bre de desacreditar a una de
las partes del conflicto acusán-
dola de populista, cuando nodirectamente de delincuente, y de no atender a la razón y ala ley, sino a la ilimitada satis-facción de sus deseos (¿os sue-na, internautas?), es un repro-che tan viejo como la demo-cracia misma. Tan viejo comoPlatón, al menos, que el tam-bién francés Alain Badiou repi-te aquí: “El sujeto democráticose constituye únicamente enrelación con el goce”, escribe.¿Por qué, sin embargo, esos re-proches se hacen a su vez ennombre de la democracia?“Quienes hoy debaten acer-ca de la democracia designancosas distintas con esa pala-
bra”, apunta el filósofo italia-
no Giorgio Agamben, en unbreve texto que sirve de intro-ducción al volumen. Democra-cia, desde su origen atenien-se, designa tanto “una técnicade gobierno” como “una for-ma de constitución del Esta-
3                      
BRAULIO GARCÍA JAÉN
MADRID
do”, de ahí que cada vez que seplantea un debate de fondo elmalentendido parezca inevita-ble. Porque cada vez más el Es-tado, y sus portavoces guber-namentales, sólo aceptan ladiscusión respecto del funcio-namiento y ejercicio del poder,no de su constitución.
La sobe-ranía popular, que en sus orí-genes atenienses se presenta-ba directa y permanentemen-te, se representa ahora travésde las urnas, cada cuatro años.
Constitución sin pueblo
Uno de los ejemplos de esemalentendido que mejor abor-dan algunos de los autores esel del Tratado de Lisboa de2007, que sirvió para reformu-lar la Constitución Europea re-chazada por franceses y holan-deses dos años antes. El nue- vo Tratado cambió para seguirsiendo lo mismo, pero luego ya sólo fue sometido a referén-dum en Irlanda. “Los instru-mentos son exactamente losmismos. El orden es la única variación introducida en esacaja de herramientas”, decla-ró por entonces uno de sus ar-
tífices, el ex presidente francés
 Valéry Giscard d’Estaing. Aún así, el referéndum tu- vo que repetirse, porque los ir-landeses tuvieron la ocurren-cia (¡tan poco democrática!)de rechazarlo. “Los irlandesesse lo deben todo a Europa, y noson conscientes de ello”, advir-tió por entonces Daniel Cohn-Bendit, verde y europeísta. Losirlandeses, que ahora deben aEuropa, además de “todo”, unpréstamo bancario de 80.000millones de euros, lo
entendie-ron
a la segunda. Y ganó el sí.La Constitución europea no volvió a someterse a referén-dum. “Existe, por tanto, una
gran desconfianza que afecta
incluso a esa misma votación,pese a que ella forme parte dela definición oficial de la de-mocracia”, explica Rancière,que es el único que no respon-de a la pregunta de La Fabriquepor escrito, sino entrevistadopersonalmente por el editor y escritor Eric Hazan. Y añade:“Hemos asistido asimismo alresurgir de los viejos discur-sos, hemos visto cómo Cohn-
Hay un dominiodel gobierno y laeconomía sobre lasoberanía popular¿El poder delpueblo es sólo elreino del individuoconsumidor?China muestra queel capitalismo nonecesita para nadala democracia
Ocho pensadores occidentales reflexionan sobre el arrinconamientode la soberanía popular en los regímenes parlamentarios actuales
Giorgio Agamben
Italia, 1942
 Alain Badiou
Francia, 1937
 Wendy Brown
Estados Unidos, 1955
Daniel Bensaïd
Francia, (1946- 2010)
Kristin Ross
Estados Unidos, 1953
Slavoj Žižek
Eslovenia, 1949
Jacques Rancière
Francia, 1940
Jean-Luc Nancy
Francia, 1940
Filósofos para una nueva democracia 
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