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2 La Familia en México Durante La época Colonial

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LA FAMILIA EN MÉXICO EN LA ÉPOCA COLONIAL
 
Pilar Gonzalbo AizpuruCentro de Estudios Históricos, El Colegio de México
La formación de los modelos familiares
El impacto de la conquista sobre el mundo mesoamericano tuvorepercusiones en todos los terrenos; la familia y las formas deconvivencia doméstica no fueron excepciones. Los castellanos aportaronsus propias concepciones y costumbres, pero ya que no habían llegado a unterritorio desierto se produjo el choque inevitable y el posteriorintercambio entre dominadores y dominados. En Castilla era notable ladiferencia entre la importancia concedida a los linajes de las "casas"señoriales y la espontánea solidaridad entre parientes de origen modesto,sin timbres nobiliarios que defender. Por otra parte, la población delMéxico prehispánico daba gran importancia a los lazos familiares, de modoque las antiguas rutinas y tradiciones tuvieron que armonizar con losnuevos criterios.Cuando los cronistas se referían a la vida familiar en Mesoamérica erafrecuente la mención de la "parentela", término algo ambiguo en el quequedaban incorporados parientes consanguíneos o políticos e inclusoallegados sin lazos familiares reconocidos, ya fueran o no corresidentes.Reconocían así la importancia de las lealtades familiares, compatiblescon la forma más común de convivencia, que era, como en casi todos lospueblos de occidente, la familia nuclear. También es constante cuando losautores se refieren al régimen doméstico, el reconocimiento del ordenimperante, bajo la indiscutida autoridad de los varones de más edad, quecontaban con la dócil sumisión de las mujeres, fueran hijas o esposas.Entusiasmados al valorar aquellas costumbres afines a las recomendadaspor la moral cristiana y que se fomentaban en las escuelas de lostemplos, los frailes evangelizadores ensalzaron la castidad de lasdoncellas y la austeridad de los jóvenes. La realidad era, sin duda, máscompleja de lo que ellos quisieron ver, porque el rigor en la formacióndel carácter de los niños y el mantenimiento de la virginidad de lasniñas eran exigencias impuestas a las familias prominentes, precisamentecon el fin de justificar los méritos de su estirpe: los nobles ysacerdotes demostraban así su mayor perfección humana, que podíanalcanzar por el hecho de ser nobles, lo cual demostrarían en el futurodesempeño de sus tareas superiores, religiosas y de gobierno. Losmacehuales o gente del común practicaban costumbres más flexibles, entrelas que se aceptaban las relaciones prematrimoniales y el divorcio.La formalidad de los enlaces, celebrados con ceremonias precisas y con unritual reconocido, y la monogamia generalizada inclinaron a los teólogosa considerar que las uniones de parejas anteriores a la conversión alcristianismo podían considerarse verdaderos matrimonios de derechonatural. Tan sólo se requería que los cónyuges se hubieran unidovoluntariamente, con "affectus maritalis" y con la debida solemnidad.Después de arduas discusiones y estudios, se consideró que la poligamiade los nobles era una excepción, que no afectaba a la legitimidad de lainstitución matrimonial y que era susceptible de remediarse siempre queel marido, el único que estaba en condiciones de elegir, decidiera concuál de las esposas había contraído verdadero matrimonio, lo que según el
 
derecho canónico correspondía a la primera con la que se unió con eldebido conocimiento, libertad e intención de mantener un afecto duradero.Pese a las evidentes diferencias entre los modelos familiaresmesoamericano y cristiano, la integración de ambas tradiciones no fue muydifícil, si bien dio pie al arraigo de nuevas costumbres, ajenasigualmente a ambas culturas. Salvada la resistencia de los primerosmomentos, los nobles o caciques, interesados en aprovechar las ventajasque la asimilación a la sociedad colonial les ofrecía, aceptaron sinmucha resistencia, y quizá algunos simplemente fingieron el rechazo desus creencias y de sus esposas a cambio de conservar algunos privilegiosy asumir el papel de mediadores entre los conquistadores y sus propiosvasallos. El aparente abandono de sus anteriores familias se resolvió, enmuchos casos, al situar las viviendas de todas las que habían sidodesechadas en torno al mismo patio en que ellos conservaban suresidencia, compartida con la esposa elegida como única. Al mismo tiempo,la monogamia obligatoria y la creciente movilidad de que disfrutaron losmacehuales propició el relajamiento del antiguo rigor, ya que desaparecíala responsabilidad de mantener a todos los hijos procreados condiferentes esposas o compañeras. Esta nueva libertad coincidía con elestablecimiento de otras autoridades y la ruptura de las viejaslealtades, que había propiciado la decadencia del antiguo respeto a lossuperiores y de la rigurosa distinción de las jerarquías. Losfuncionarios reales denunciaron los vicios derivados de la ruptura de lostradicionales lazos de obediencia a los señores locales y eldebilitamiento de los mecanismos comunitarios de control.A medida que la expansión colonizadora ocupaba tierras al norte de lo quehabía sido el señorío azteca, los castellanos encontraban poblacionesnómadas o seminómadas con costumbres muy diferentes, impuestas por lasduras condiciones del medio ambiente. Los misioneros franciscanos yjesuitas aprovecharon el sistema de congregaciones o reducciones paravigilar directamente el comportamiento de los neófitos quienes, poco apoco, y ya que cambiaron su modo de vida y pudieron sobrevivir gracias ala agricultura y la ganadería, abandonaron costumbres como el aborto o elinfanticidio, que habían sido inevitables durante las durasperegrinaciones por el desierto.Ante las novedades americanas, la legislación civil vigente en Castillatuvo que sufrir adaptaciones y la ley canónica se sometió a análisis yreinterpretaciones. En las Leyes de Indias hay muy pocas referencias a lafamilia, que a falta de disposiciones específicas debía regirse por loscódigos supletorios, prescindiendo de los fueros municipales vigentes engran parte de Castilla, que no existieron en América. En consecuencia, serecurrió a las Leyes de Toro, al Ordenamiento de Alcalá, el Fuero Real ylas Siete Partidas. Las normas promulgadas por el Concilio de Trentotuvieron impacto sobre el derecho canónico, pero es importante recordarque los decretos tridentinos no se aplicaron en la Nueva España hastadespués de 1585, cuando se reunió el Tercer Concilio Provincial Mexicano.Habían transcurrido más de 60 años desde la conquista y se había formadouna sociedad ignorante de las novedades contrarreformistas. Durante esetiempo se obedeció la ley civil que regulaba los amancebamientos ypermitía, e incluso recomendaba, las uniones de barraganía de losmilitares y funcionarios que estuvieran obligados a permanecer largotiempo lejos de Castilla en tierra conquistada. Estas uniones seformalizaban ante escribano público siempre que ambos fuesen solteros y
 
ellas gozasen de buena fama y fueran mayores de edad. Los capitanes deHernán Cortés que se unieron con hijas de caciques lo hicieron así, anteel capellán del ejército, en solemnes ceremonias. Los hijos naturalesnacidos de estas uniones durante la primera época fueron plenamenteaceptados, legalmente pudieron disfrutar de herencias y encomiendas y seincorporaron a la naciente aristocracia novohispana.[1]Muy diferentedebía ser la situación de los descendientes de relaciones de concubinato,es decir, cuando al menos uno de los progenitores era casado ocomprometido con votos religiosos, por lo que sus descendientes carecíande tales derechos y sólo pudieron recibir las donaciones que sus padresles hicieran en vida.En la práctica las diferencias no fueron muy profundas, hasta el grado deque pocas décadas después de la conquista era difícil saber quiénes eranhijos legítimos y quienes ilegítimos, fueran mestizos o castellanos. Paracuando ya mediado el siglo XVII se impuso un mayor rechazo hacia lasrelaciones de amancebamiento, y la consiguiente marginación de los hijosilegítimos, una gran parte de las familias procedía de tales uniones y nohabría sido fácil acreditar la absoluta legitimidad de los linajes másprestigiados como descendientes de conquistadores.
La complejidad de la familia urbana
Antes de finalizar el siglo XVI ya se habían definido la ciudad y elcampo como las dos grandes áreas diferenciadas tanto por el origen étnicode la población como por las diferentes costumbres y formas de relaciónfamiliar.Nunca hubo un rechazo explícito a cualquier proyecto de integración delos indígenas a la sociedad española. Más bien al contrario, durante losprimeros años de dominio de la corona de Castilla fueron muchos losconquistadores que solicitaron por esposas a hijas y viudas de caciquesque podían aportar como dote tierras, vasallos y encomiendas. También,aunque fueron menos frecuentes, se realizaron matrimonios entre doncellasespañolas y nobles indios. Aun los miembros de la élite indígena que noparticiparon en el mestizaje biológico, lograron insertarse en el grupomás distinguido al aceptar con aparente entusiasmo la religión cristiana,adoptar la lengua y la ropa propia de los señores españoles y al haceruso de los recursos que la ley castellana les proporcionaba en defensa desus bienes y privilegios. Recibieron los sacramentos de la Iglesia,educaron a sus hijos en escuelas religiosas, hicieron generosasdonaciones para obras pías y participaron en cofradías y congregaciones.En contraste con esta minoría, una gran parte de los indígenas "delcomún", los que no tenían privilegios ni bienes que defender,permanecieron apegados a sus costumbres, haciéndolas compatibles con lasnuevas normas. Sólo las fueron desechando paulatinamente, y más porconveniencia e influencia del ambiente que por imposición autoritaria. Deahí que en el campo, aislados de influencias extrañas, conservasendurante siglos las rígidas rutinas de respeto a los mayores y laaceptación de matrimonios arreglados sin participación de losinteresados. Obligados a bautizarse y a cumplir con los mandamientos dela religión católica, el matrimonio pudo ser una ceremonia superpuesta asu propio ritual, que incluso le daba mayor lustre y reforzaba elcompromiso ante la comunidad, así como la misa dominical era la rutinapropia de los días festivos. La elección de pareja (a cargo de lafamilia), las edades de los novios (tempranas para ambos y cercanas entre

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