LEYENDAS DE LA RUTA GR-113 SENDA DEL TAJO EN LACIUDAD DE TOLEDO
El Puente de San Martín
Se cuenta que el buen alarife erró en los cálculos y consciente del inevitable hundimiento del arcocentral cuando retirase las cimbras, se encerró en casa con el consiguiente desasosiego. Aquellanoche, viendo su mujer el pésimo estado de ánimo en el que se encontraba aquel hombre, y una vezal corriente del problema se dirigió al puente en obras cuando dormía todo el personal, trepó y cruzóvalientemente por aquel enorme tinglado del maderamen de los andamios hasta conseguir llegar alas mismísimas bases y prender fuego a todo el conjunto.El estrépito causado por el hundimiento del arco central despertó a la vecindad de Toledo, y comoresulta que a nadie se le pasó por la imaginación, ni a los terroristas como agentes de tan tremendodesaguisado, todo quedo en mero accidente, circunstancia que permitió al arquitecto salvar sureputación y poner más cuidado en la realización definitiva de su proyecto original.Continúa la leyenda con el relato del arrepentimiento de aquella valiente mujer y buena cristiana, yañade que pidió audiencia al arzobispo con el fin de confesarle su pecado, y que el prelado, todocomprensión, perdonó el atentado ordenando se colocase la efigie de la dama en la clave del arco.¿Veis aquella figura de piedra blanca?. Pues suponed que es ella misma y tan contentos. La talfigurilla, por culpa de la erosión, ¿a quién representa? Quizá al propio Don Pedro Tenorio, o quizá aSan Eugenio. Nadie lo sabe.
La Roca Tarpeya
...Clonio, un joven cristiano que fue encerrado en esta prisión toledana durante la misma persecución que llevó a la joven Leocadia a las mazmorras de la fortaleza principal, la ordenada por Diocleciano.Clonio, en lo mejor de su vida y ciertamente agraciado por la naturaleza, causó la admiración de lahija del alcaide de la prisión. El flechazo fue fulminante, tan enamorada quedó esta
TarpeyaToledana
, cuyo verdadero nombre era de Octavíla, que tras repetidas y secretas visitas a la celda desus amores decidió ella misma abrazar el cristianismo, religión que sin duda tendría que unir sudestino al del prisionero. Si tenemos presentes las inhumanas relaciones que existían entregobernantes y gobernados en la antigüedad y las de los despotismos de cualquier tiempo histórico,la romántica leyenda no tenía mas remedio que terminar en tragedia: él fue condenado a rodar por los peñascos y ella a morir de pena.
Leyenda del Arroyo de la Degollada
Ahora regresemos a aquel victorioso 25 de Mayo de 1.085... Cuando Alfonso VI continuaba sutriunfal desfile en medio del entusiasmo de la población cristiana, ya en las proximidades del palacio, en la misma subida del Alcázar de Toledo, un apuesto caballero de la comitiva real, denombre Rodrigo, cruzo sus ojos con los de una linda joven que curioseaba a través de un biendecorado ajimez, casa rica pues.Zahira era su nombre, quinceañera e hija de un poderoso hacendado musulmán, y por añadiduradueña de un par de ojos morunos, de esos que según es fama, hacen arder a las mismas piedras.Don Rodrigo y Zahira se enamoraron tan perdida-mente (y nunca mejor dicho) que no dudaron enescapar, ya que una unión matrimonial entre las dos religiones era cosa impensable por estar vedadatanto por las disposiciones oficiales como por los convencionalismos religiosos y sociales.En la madrugada de aquel aciago día, cuando la joven pareja subía al caballo de Don Rodrigo y
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