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Oración y Servicio 
Orar con la Iglesia durante 2012
COMENTARIOS A LAS INTENCIONES DE 2012
EDITORIAL
Este año 2011 está siendo un tiempo intenso eimportante en nuestro desafío de renovar, omejor, de RECREAR el Apostolado de laOración. Está en marcha el proceso deconsulta participativa en que muchos deustedes han ya enviado sus aportes, buscando juntos una forma más adecuada y actualizadade compartir hoy nuestro tesoro espiritual.Este año también tienen lugar tres importantesreuniones continentales del AO/MEJ en Africa (aquí en la foto), en Asia y en Europa, que nos dan laocasión de ahondar más en el tema de nuestra recreación.Y mientras tanto, la misión continúa. Vemos que el Santo Padre nos sigue invitando a colaborar con élen la difusión de sus intenciones de oración para cada mes. Les ofrezco los comentarios a las intencionesdel Papa para 2012, esta vez preparadas por especialistas en los temas específicos, a quienes hesolicitado ayuda. Estoy seguro que serán de mucha utilidad para ustedes y de provecho para el pueblode Dios.Que el Señor bendiga sus esfuerzos para ayudar a los miembros del AO a comprender mejor los desafíosque nos plantea el Papa con estas intenciones, abriendo nuestros horizontes a las dimensiones delmundo.
 
ENERO
INTENCION GENERAL – ENERO
Para que las víctimas de desastres naturales reciban el alivio espiritual y material necesariopara reconstruir sus vidas.
Con ocasión del primer aniversario del terribleterremoto que arrojó a vuestro país al luto, me uno atodos vosotros, queridos haitianos, para asegurarosmi oración, en particular por cuantos fallecieron.Deseo asimismo daros una palabra de esperanza enlas circunstancias presentes, particularmente difíciles.En efecto, ahora es tiempo de reconstruir, no sólo lasestructuras materiales, sino también y sobre todo laconvivencia civil, social y religiosa. Confío en que elpueblo haitiano sea el primer protagonista de suhistoria actual y de su futuro, contando igualmentecon la ayuda internacional, que ya ha dado muestrasde gran generosidad a través de un apoyo económicoy de los voluntarios llegados de todos los países.Estoy presente entre vosotros mediante su eminenciael cardenal Robert Sarah, presidente del Consejopontificio «Cor unum». Con su presencia y su voz, os lleva mi aliento y mi afecto. Os encomiendo a laintercesión de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona de Haití, quien, estoy seguro, desde lo altodel cielo no permanece indiferente ante vuestras oraciones. ¡Que Dios bendiga a los haitianos!
BENEDICTO XVI MENSAJE AL PUEBLO DE HAITÍ CON OCASIÓN DEL PRIMER ANIVERSARIO DEL TERREMOTO 5 de enero de 2011
© Copyright 2011 - Libreria Editrice Vaticana
 
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Después del Ángelus
 Mi pensamiento se dirige en este momento a las poblaciones del Pacífico y del sudeste asiático,golpeadas en los últimos días por violentas calamidades naturales: el tsunami en las islas Samoa yTonga; el tifón en Filipinas, que sucesivamente ha afectado también a Vietnam, Laos y Camboya; eldevastador terremoto en Indonesia. Estas catástrofes han causado graves pérdidas en vidas humanas,numerosos desplazados y "sin techo" e ingentes daños materiales. Pienso también en cuantos sufren acausa de las inundaciones en Sicilia, especialmente en la zona de Messina. Os invito a que os unáis a mí en la oración por las víctimas y sus seres queridos. Estoy espiritualmente cerca de los desplazados y detodas las personas probadas, implorando de Dios alivio en su pena. Hago un llamamiento para que nofalte a estos hermanos y hermanas nuestra solidaridad y el apoyo de la comunidad internacional.
BENEDICTO XVI ÁNGELUS 4 de octubre de 2009 
© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana
 
 
Otros textos del Magisterio:
 
BENEDICTO XVI - ADDRESS TO H.E. Mr. RAJAONARIVONY NARISOA NEW AMBASSADOR OFMADAGASCAR TO THE HOLY SEE - 18 December 2008 (Inglés)
COMENTARIO PASTORAL
 Hasta ahora nunca habíamos visto tan de cerca un desastre natural como el terremoto y el tsunami quegolpearon Japón en marzo 2011. Las imágenes inundaron el mundo por medio de la televisión, los diariosy sobre todo por medio del Internet, donde aun podemos verlas. Quienes no estamos en el lugar deldesastre, olvidamos pronto: una semana, dos semanas al máximo, y perdemos el interés. En el lugarmismo, sin embargo, el recuerdo puede perdurar aun medio siglo, si no más, especialmente entreaquellos que han perdido todo.No olvidéis. Nunca olvidéis. Quizá una o dos imágenes les llamaron la atención, les impresionaron, comola del hombre en el viaducto. El agua cae torrencialmente en la calle debajo de él, agua negra llena deescombros. El agua sube rápidamente. Aparecen las barcas, flotando en la corriente. El hombre mirahacia abajo, curioso, y camina al otro lado para ver que el agua continúa su camino de destrucción,camina de nuevo hacia atrás, donde estaba antes, hasta que se da cuenta, al igual que el conductor deun auto que estaba cerca de él, que en realidad quizá no está seguro en el viaducto. Y, entoncescomienza a correr... ¿Logrará salvarse?Llamamos madre a la naturaleza, pero es una madre inconstante, voluble. Los árboles dan su fruto, loscampos producen el grano, el arroz, las papas, las flores iluminan y alegran nuestro día con miles decolores, si ... si el sol brilla, si llueve en el tiempo justo y en la cantidad justa, si la tierra permanececalmada y si el mar no se mueve. No hablemos de los otros seres que se mueven y con quienescompartimos este planeta, para mejor o para peor, desde los animales domésticos hasta las langostasdestructivas y los elefantes. El hombre en el viaducto, ¿qué tan bien conocía a la madre naturaleza?Parecía fiarse de ella. Ciertamente, no vio el golpe que venía, la rabia, no imaginó que el rostro tiernopodría convertirse en malvado.No olvidéis. Nunca olvidéis. Pero ¿es que hemos de seguir adelante con nuestra vida, y olvidar el pasado,que lo pasado quede en el pasado? Sí, debemos hacerlo, pero sin olvidar lo que hemos visto aquel día.Uno podría llamarlo una revelación, algo que normalmente está escondido en la profundidad delconocimiento del corazón. En un instante de nuevo, nos dimos cuenta, claramente, que no tenemos unlugar perdurable en la tierra, que el cuidado materno de la naturaleza tiene sus límites, y que estos sondesconocidos, imprevisibles. Aun aquellos a quienes se les advirtió del tsunami y no corrieroninmediatamente, rápidamente fueron arrastrados por los acontecimientos. El hombre del viaducto podíaser cualquiera, cuando la naturaleza se vuelve furiosa, violenta.Podemos llamar madre a la naturaleza, en sentido figurado. Pero también tenemos un Padre,literalmente, Creador del cielo y de la tierra y, es a Él a quien podemos dirigirnos en la oración demanera segura. El hombre del viaducto, ¿habrá rezado? ¿Cuántos milagros tienen lugar durante eltsunami? Probablemente, muchos más de los que pensamos, y muchos menos de lo que hubiéramosquerido. Dado que son raros, es mejor rezar y pedir el consuelo. El consuelo es más importante que losmilagros, porque ayuda a las víctimas de la naturaleza a lo largo del día, de las semanas y de los añosdespués de que han sido olvidadas por el resto del mundo.No olvidéis. Nunca olvidéis. Un día puedes ser el hombre en el viaducto. La madre naturaleza nos pone atodos juntos, para mejor o para peor. Pero podemos poner nuestra confianza completamente en Diosnuestro Padre, aun siendo tan débiles y vulnerables, y presentarle nuestras necesidades, las necesidadesde las víctimas de los desastres naturales.(No pudimos encontrar de nuevo el video original al cual hemos hecho referencia aquí, pero parte de élse puede ver en http://www.youtube.com/watch?v=zY2HPT7obWE&feature=relmfu )
Marc Lindeijer, sTrabaja en la Curia General de los Jesuitas para la Causa de los Santos Jesuitas 
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