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astrofes morales invisibles. Un observador asomado a la ventana puede seguir a los transeuntes con la mirada durante horas, y es dif´ıcil que m´as all´
a de los cambios de indumen- taria y de algunos usos sociales pueda percibir la calidad moral que acompa˜
un bajo el uniforme trasiego de personas sobre la acera poder decir((aqu´ı y ahora algo se ha roto, aqu´ı y ahora algo en lo profundo ha dejado de ser lo que era)). Estas cat´
astrofes reales, de forma que es muy dif´ıcil seguir el hilo que va de las causas a los efectos.
umero extraordinariamente reducido de personas como agentes contaminantes de la sociedad. Un d´ıa, los kenianos enloquecen y cruzan la delgada l´ınea que separa la barbarie de la civilizaci´
an llenas de sangre. Un d´ıa se desata un infierno en Yugoslavia, o en Ruanda, o en Iraq, o en Darfur. Cuando llegan las c´
anica de la muerte reeditada una vez m´as en la interminable serie de reediciones de las matanzas humanas. Sin duda, lo determinante sucedi´
na se estremece con el espectro de las persecuciones religiosas de hace casi ochenta a˜
aneamente a un lado el estremecimiento y consideremos anal´ıticamente el mecanismo de la contaminaci´on. ¿C´omo personas hasta hace po- cos meses razonables pueden rescatar el lengua- je incendiario seg´
otras ´areas de la vida pueden pasar por razonables hablan ya de prohibir el culto religioso? ¿C´omo una publicaci´
aginas llamar((hijos de puta)) a los que otros lla- man((enemigos del pueblo)), y pedir((sedaciones)) para esos((enemigos del pueblo))? ¿C´omo ciertos
Pues bien: la potencia con que se propaga la insania de un hombre hasta contaminar a una gran parte de la sociedad radica en los mecanismos b´
No es suficiente que Jos´e Luis Rodriguez Zapatero sea un imb´ecil o un canalla, un tipo sin principios como ´el mismo se ha definido por escrito. No es suficiente para explicar el grado de malestar social que se ha desatado. Ni siquiera son suficientes los actos de gobierno, ya torpes, ya malintencionados, para explicar lo que est´
Es cierto que es precisa la actuaci´on de individuos amorales, pero no es suficiente. Desgraciadamen- te, lo que sucede despu´es sucede de forma casi autom´
Jos´e Luis Rodriguez Zapatero es un hombre amo- ral que, desafortunadamente, en lugar de vender autom´
oviles en un concesionario de su ciudad natal ha ca´ıdo en un semillero de propaganda y mentira, como es el partido socialista. En ese se- millero, las palabras son en primer lugar vaciadas de contenido, transformadas en envoltorios. Este es un proceso que ata˜
ne a la misma materia prima del pensamiento y a la misma estructura con que una persona se muestra a los otros. Por eso, es un proceso que repugna al hombre decente. Por eso, no lo ha rechazado el actual presidente del
ya pasaron por el proceso de vaciamiento. Al igual que((paz)),((solidaridad)),((justicia)),((igualdad)) y unas pocas m´as que conforman el nicho psicol´ogi- co del militante de izquierdas.
arseles el contenido que se desee. Y ese es el problema: a casi nadie se le ocurrir´a explorar los contenidos de la palabra((justicia)) incluso cuando es pronunciada por Jos´e Luis Rodriguez Zapatero. Porque la comuni´on entre la palabra y el contenido es b´
El oyente percibe esas palabras y pasa para ´el desapercibida la tragedia. Esas palabras han sido como exhalaciones que vienen a su conciencia y adquieren no el contenido que ten´ıan para el que las pronunci´
o, sino el contendio que el oyente les concede habitualmente. Y as´ı tenemos no dos discursos paralelos, sino un ´
unico discurso, enten- dido como secuencia de palabras, y dos historias distintas: la que est´
Para el demagogo, se abre un f´ertil campo de po- sibilidades. Las mismas palabras pueden cambiar su significado a voluntad. Las fronteras sem´anti- cas entre las palabras pueden transgredirse sin consecuencias y a la inversa pueden levantarse muros sem´anticos de sorprendente eficacia, como sentimos cada vez que transgredimos, consciente o inconscientemente lo que se ha llamado((lenguaje pol´ıticamente correcto)). El fen´
omeno afecta a to- do occidente. Recientemente, Mark Stein ha de- nunciado c´
ami- cas))...al terrorismo isl´amico, llevado a cabo por musulmanes contra ciudadanos occidentales no musulmanes.
El demagogo comienza as´ı a instilar su insania sobre la sociedad. El demagogo es un hombre sin palabra. Para los hombres sin palabra la trai- ci´on es una posibilidad no desde˜
nable. Para los hombres sin palabra, la Ley deja de tener fuerza normativa.
Para el ciudadano inadvertido, dedicado a sus quehaceres, importunado por los mil inconvenien- tes cotidianos que son la sal de la vida, apresurado en su camino diario, es un esfuerzo sobrehumano el an´
alisis de todos los mensajes que le llegan. Pero lo esencial no es esto. Lo esencial es que no cree que ese an´
alisis sea necesario. ¿Por qu´e? Porque ´el recibe palabras que son como vestidos en cuyo interior coloca sus propios conceptos. La b´
alisis de la adecuaci´on o no de los conceptos que el hombre se forma con la realidad del mundo en que vive. Es decir, implica la disecci´
on del propio ser. Nadie juzga preciso diseccionarse a s´ı mismo para descubrir la falacia en las palabras del otro.
Para cuando la realidad no puede esconderse m´as, se ha hecho tarde. Millones han sido conducidos al gulag con asombrosa docilidad: segu´ıan un discurso que les hablaba de libertad y justicia pero no advirtieron que eran s´
olo envoltorios cuyo contenido ellos mismos suministraban. Cre´ıan en igualdad y democracia pero cuando comprueban qu´e clase de licor hay en el vidrio, la puerta se ha cerrado tras ellos.
ogico escolar, y ese mismo hombre puede verse a s´ı mis- mo escupiendo a unos padres que en ejercicio de su ciudadan´ıa rechazan esa imposici´
on consiste en recuperar los m´etodos y formas de pensamiento de la Filosof´ıa realista, la sana Filosof´ıa que siempre ense˜
a de nuestra conciencia, que tiene una estructura y esconde una verdad y que el hombre, usando su raz´
on, puede investigarla. De esta forma, se hace patente el v´ınculo entre las palabras y aquello que designan, y se pone a salvo este v´ınculo del aliento insano de los poderosos, los insensatos, los ignorante y los malvados.
nense las almas tiernas de la derecha: En lo que piensan los socialistas cuando hablan de((convivencia)) y de((derecha moderada)) es en un r´egimen de partido ´
on de derechas siempre y cuando renuncie a alcanzar el poder. Felipe Gonz´alez casi lo logr´o con Fraga cuando otorg´
o su renuncia a desbancar a los socialistas del poder. Para ´estos, la derrota de 1996 se debi´
o a dos cosas: primero, a la actitud de los comunistas, que se aliaron con la derecha para derrotarle; y segundo, a haber permitido que campara a sus anchas la prensa libre, lo que llamaron((el sindicato del crimen)).
Hoy buscan no volver a cometer los mismos errores que Gonz´alez. Lo primero que hizo Zapatero en 2004 fue atraer al redil a la extrema izquierda, convirtiendo a IU en una excrecencia de s´ı mismo. Luego, intentaron que una parte de la derecha se hiciera c´
on a su proyecto pol´ıtico a cambio de unas migajas de poder. El ejemplo m´as claro es el((caso Gallard´on)).
a en condiciones de ganar las elecciones. Pero este partido no ha sido el ´
unico que ha impedido el proyecto de ZP. Junto a ´el, ha habido otros tres caballos que han tirado del carro de la derecha: algunos medios de comunicaci´on, la derecha cat´
olica y las v´ıctimas del terrorismo. Y estos constituyen para el PSOE un error que quiere subsanar.
an dispuestos a cometer el mismo error que en 1996; la incipiente sociedad ci- vil liberal-conservadora, con sus medios de comu- nicaci´
on, organizaciones, think-tanks, asociacio- nes y fundaciones, va a estar despu´es de marzo en el punto de mira de Zapatero. Va a ir a por todos ellos de manera poco disimulada, por consi- derarlos el eslab´
on m´as d´ebil de la derecha. Para esto necesitar´a dos cosas; por un lado, leyes y, por otro, jueces dispuestos a aplicarlas. Si gana las elecciones, se lanzar´
an con el control del Consejo General del Poder Judicial, que es algo que el PP ha podido impedir hasta ahora, pero que no podr´a evitar por m´as tiempo si el PSOE gana las elecciones. Ello les permitir´a controlar a su vez los futuros nombramientos para los tribunales m´as importantes. Ser´
a elaborar una especie de ley de defensa de la democracia que permita dar el tercer paso, que los jueces amigos sancionen y definitiva- mente silencien aquellas voces que no compartan el pensamiento ´
a el principio del fin del pluralismo actual, en nombre de la paz, la convivencia y la moderaci´
un ingenuo respecto a este pro- yecto, m´as vale que espabile cuanto antes. Esto es lo que se prepara despu´es del nueve de marzo si Zapatero sigue en La Moncloa: la caza judicial sistem´
elecciones no son tanto unas elecciones donde se enfrentan el PSOE y el PP, sino unas en las que se elige entre uniformidad y libertad. Por eso son tan importantes, y por eso es tan importante ser conscientes de lo que estar´
un, s´ı es justa. Pero no es igual para todos, ni uniforme, ni previsible, y si identificamos justicia con igualdad -como est´
on. Cada vez m´as, un problema de correcci´on pol´ıtica en la educaci´
nanza, que retrata mucho m´as las miserias de los docentes que la supuesta, y para nada demostrada, cortedad de esta generaci´
No son cortos, pero nosotros, con nuestros com- plejos docentes, hacemos mucho para que lo pa- rezcan. Quiz´
narles a ser hombres y mujeres libres. Con un par de ejemplos me van ustedes a entender enseguida.
nol -nuestra lengua y literatura- con cualquier recorte de prensa, desde Leonardo Boff a Jon Sobrino, desde Pablo Mu˜
naki Gabilon- do. Personas que van a salir del sistema educativo sin haber le´ıdo a Quevedo, sin saber qui´en fue Graci´an o sin haber o´ıdo mencionar al Arcipreste de Hita dedican a˜
olo a trav´es de los versos del pobre Luis Cernuda. Los castramos antes de que salgan al mundo y se˜
un algunos un pecado mortal (laico) contra la convivencia docente. Nos quejamos de sus faltas de ortograf´ıa cuando ya est´
an en edad de tallarse, y despu´es de haberlas tolerado durante catorce a˜
olica se dedican a todo menos al contenido marcado por los obispos. Mucho bue- nismo y mucho esc´
olico dispuesto a que sus hijos, visto lo visto, cursen cualquier alternativa no confesional o la Educaci´
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