Medellín,18 de septiembre de 2011
Una herida escondidaLa violencia en Colombia a los ojos de un extranjero
Por Carlos Egio. Periodista.A lo largo de este año viviendo en Colombia he descrito todos mis viajes y misimpresiones sobre este país en un blog
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. Sin embargo, aunque el miedo de una formao de otra ha sido en muchas ocasiones una sensación familiar no quería reflejarlaporque pensaba que ya muchos escribían sobre eso, que había que mostrar otra carade esta tierra… y es cierto, esa otra cara existe y pide a gritos ser mostrada. Y tambiéncreo que es sano sacarla a la luz. Esta sociedad tantas veces estigmatizada también semerece un reconocimiento que le permita empezar a sentirse segura de sí misma.A pesar de lo dicho, ahora que queda poco para que regrese de mi larga estancia meparece igual de necesario escribir sobre las sensaciones vividas en relación con la lacradel miedo. No quiero tanto abordar los orígenes de la violencia, sobre los que se haescrito mucho y sobre los que se puede leer en medios alternativos, como sobre lamanera en que se percibe en la vida cotidiana. Al fin y al cabo es lo que mejor puedodescribir no siendo un experto en las dinámicas sociales de este país que ya es parte demi vida.Sé que el hecho de que aborde esta realidad puede ser mal visto por mucha de lagente que conozco, que considerará una pena que la descripción de sucesos terriblesensombrezca lo hermoso de esta tierra pero aún más terrible es que esos sucesostengan lugar y que gente inocente pierda su libertad, sus pocas posesiones e incluso suvida y la de sus seres más queridos por la codicia, la intransigencia o el mero abuso depoder.Es casi imposible transmitir a alguien que no viva o que no haya vivido en este país laesquizofrenia de su cotidianidad. Para la clase media y alta la vida transcurreaparentemente tranquila entre el trabajo, el hogar y el centro comercial. Por lo generalparece de mala educación hablar de los problemas que sufren otros ciudadanos, de losproblemas que afectan en este momento a personas con las que se cruzan en susviajes a las zonas rurales o en las pocas ocasiones en que se atreven a pisar el centrode sus ciudades. Como un mantra ante eso siempre se repiten y repiten al visitanteque no sé en qué extraña encuesta Colombia resultó ser el país más feliz del mundo… ya uno no le resulta raro si la muestra pertenecía a estas clases. Sencillamente muchosno quieren saber, quizá porque el dolor es demasiado grande.Esto queda reflejado en los noticiarios. Unos pocos minutos de informaciónperiodística matizada y sin contexto son seguidos de largas secciones dedicadas a lafarándula, la moda, la salud y las telenovelas.
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