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Max Weber - La Objetividad Cognitiva de La Ciencia Social y de La Politica Social

Max Weber - La Objetividad Cognitiva de La Ciencia Social y de La Politica Social

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10/05/2011

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MAX WEBERLA OBJETIVIDAD COGNITIVA DE LA CIENCIA SOCIAL Y DE LA POLÍTICA SOCIAL
EN
M
AX
W
EBER
.
E
NSAYOS
 
SOBRE
 
METODOLOGÍA
 
SOCIOLÓGICA
 
Desde el comienzo, la revista concibió los objetos de que se ocupabacomo objetos
económico
-sociales. Poco sentido tendría que emprendiéramosaqdeterminaciones de conceptos y deslindamientos de ciencias; noobstante, debemos aclarar sucintamente qué significa ello.Que nuestra existencia sica, así como la satisfacción de nuestrasnecesidades más espirituales, choquen en todas partes con la limitacióncuantitativa y la insuficiencia cualitativa de los medios externos necesariospara tal fin, y que tal satisfacción requiera la previsión planificada y eltrabajo, al par que la lucha contra la naturaleza y la asociación con los otroshombres, de ahí —expresado del modo s imprecisoel hechofundamental al que se ligan todos los fenómenos que caracterizamos en elsentido más lato, como económico-sociales. El carácter <económico-social>de un fenómeno no es algo que este posea objetivamente. Antes bien, estácondicionado por la orientación de nuestro
interés
cognoscitivo, tal comoresulta de la significación cultural específica que en cada caso atribuimos alproceso correspondiente. Cada vez que un proceso de la vida cultural estáanclado, de manera directa o mediata, en aquel hecho fundamental, encuanto a aquellos aspectos de su especificidad en que para nosotros consistesu
significación
particular, entonces contiene un problema de ciencia social,o, en la medida en que ese sea el caso, puede al menos contenerlo;representa, pues, una tarea para una disciplina que se proponga elucidar elalcance de aquel hecho fundamental.Dentro de los problemas económico-sociales podemos distinguir, enprimer lugar, procesos y complejos de estos, normas, instituciones, etc., cuyasignificación cultural reside para nosotros esencialmente en su aspectoeconómico, y que —como los procesos de la vida bursátil y bancaria— en loesencial nos interesan solo desde
este
punto de vista. Esto ocurrirá comoregla general (aunque no exclusivamente) cuando se trate de institucionesque fueron creadas o que son utilizadas
conscientemente
con fineseconómicos. A tales objetos de nuestro conocer podemos denominarlosprocesos o instituciones <ecomicos>. A estos se aden otros —porejemplo, los procesos de la vida
religiosa
que no nos interesan (conseguridad al menos no en primer lugar) desde el punto de vista de susignificacn ecomica y en virtud de esta, pero que, en ciertascircunstancias, cobran significación en ese sentido porque producen
efectos
que sí nos interesan desde aquel punto de vista: los llamaremos fenómenos<económicamente pertinentes> en nuestro sentido, existen algunos cuyosefectos económicos carecen de interés o lo tienen muy escaso (por ejemplo,la orientacn del gusto arstico de una época), pero que en casosindividuales están
influidos
en mayor o menor grado, en ciertos aspectos
 
significativos de su especificidad, por motivos económicos (en el ejemplomencionado, digamos por la organización social del público interesado en elarte). Los llamaremos fenómenos
<económicamente condicionados>
. Elcomplejo de relaciones humanas, de normas y de vinculacionesdeterminadas normativamente, al que denominamos <Estado> es, porejemplo, un fenómeno <económico> con respecto a sus finanzas; en lamedida en que opera la vida legislativa u otra sobre la vida económica (eincluso allí donde rige de manera consciente su comportamiento segúnpuntos de vista por entero distintos que el económico) es <económicamentepertinente>; por último, en cuanto su comportamiento y sus características,también respecto de relaciones no <económicas>, están codeterminados pormotivos económicos, está <económicamente condicionado>. Compréndesede suyo, de acuerdo con lo dicho, que por un lado las fronteras de losfemenos <ecomicos> son imprecisas y no susceptibles de tidadelimitación, y que, por el otro, los aspectos <económicos> de un fenómeno,como es natural, en modo alguno están
solo
<económicamentecondicionados> ni son
solo
<ecomicamente operantes>, y que, engeneral, un fenómeno tiene la cualidad de <económico> solo en la medida ypor el tiempo en que nuestro
interés
se dirija de manera exclusiva a la
significación
que posee respecto de la lucha por la existencia material.Nuestra revista, como lo ha hecho la ciencia económico-social a partirde Marx y Roscher, se ha ocupado no solo de los fenómenos económicos,sino también de los <económicamente condicionados>. El ámbito de talesobjetos se extiende naturalmente —de manera fluctuante, de acuerdo con laorientación de nuestro interés en cada caso— a la totalidad de los procesosculturales. Motivos propiamente económicos —o sea aquellos que en suespecificidad para nosotros significativa tienen sus raíces en el hechofundamental que hemos mencionado— operan siempre que la satisfacción deuna necesidad, por más inmaterial que esta sea, se liga al empleo de mediosexternos
escasos.
El peso de estos, por lo tanto, no solo ha codeterminado ymodificado en todas partes la forma de la satisfacción, sino también elcontenido de las necesidades culturales, aun las de naturaleza más íntima. Lainfluencia indirecta de las relaciones sociales, instituciones y agrupamientoshumanos sometidos a la presión de intereses <materiales> se extiende (amenudo sin que se tenga conciencia de ello) a todos los ámbitos de lacultura, sin excepción, incluídos los más delicados matices de la experienciareligiosa o estética. Los procesos de la vida cotidiana, lo mismo que losacontecimientos <históricos> de la alta política y los fenómenos colectivos yde masas, así como las acciones <singulares> de los estadistas o lasrealizaciones literarias y arsticas individuales, están co-influidos poraquellos intereses: están <económicamente condicionados>. Por otra parte,la totalidad de los femenos y condiciones de vida de una culturahisricamente dada opera sobre la configuración de las necesidadesmateriales, el modo de satisfacerlas, la formación de grupos de interésmaterial y los tipos de sus instrumentos de poder, y con ello sobre el cursodel <desarrollo económico>. Tal totalidad se vuelve, pues,<económicamente pertinente>. En cuanto nuestra ciencia, en el regresocausal, impute a los fenómenos culturales
económicos
causas individuales —sean o no de carácter económico—, procura un conocimiento <histórico>. En
 
cuanto persiga un elemento específico de los fenómenos culturales, a saber,el económico, en su significación cultural, a través de las más diversasconexiones de la cultura, procura una
interpretación
histórica desde un puntode vista específico, y ofrece un cuadro parcial, una contribución preliminarpara el pleno conocimiento histórico de la cultura.Si bien no en todos los casos en que entran en juego momentoseconómico-sociales, como consecuencias o causas, existe un
 problema
económico-social —pues este se presenta sólo cuando la significación detales momentos es
 problemática
y el único modo de determinarla conprecisión es el empleo de los métodos de la ciencia económico-social—, conello se establece el ámbito de labor, prácticamente inabarcable, del modo deconsideración económico-social.En virtud de una ponderada autolimitación, nuestra revista harenunciado a considerar toda una serie de campos especiales muyimportantes de nuestra disciplina, por ejemplo, la economía descriptiva, lahistoria económica en sentido estricto y la estadística. Del mismo modo, hadejado en manos de otras publicaciones el tratamiento de las cuestiones detécnica financiera y de los problemas económico-técnicos de formación delmercado y de los precios en la moderna economía de intercambio. Su ámbitode labor estuvo constituído por ciertas constelaciones y conflictos deintereses, considerados en su significación actual y en su desarrollo histórico,que brotan del papel dominante que en la economía de los modernos paísescivilizados desempeña el capital ávido de valorizarse. No se ha limitado enconsecuencia, a aquellos problemas prácticos y de desarrolo históricoincluidos en la expresión <cuestión social> en sentido estricto, esto es, lasrelaciones de las modernas clases trabajadoras con el orden social vigente.Es cierto que la profundización científica del interés que por esta cuestiónespecial se difundió en Alemania a partir de la década de 1880 tuvo que seruna de sus tareas esenciales. Sin embargo, en la medida, en que eltratamiento práctico de las relaciones obreras fue convirtiéndose en objetopermanente de la actividad legislativa y del debate público, el centro degravedad de la labor científica debió desplazarse hacia la determinación delas conexiones más universales en que se insertaban tales problemas, y, porlo tanto, debió desembocar en el análisis de
todos
los problemas culturalesengendrados por el carácter específico de las bases económicas de nuestracultura, problemas que, en consecuencia, son específicamente modernos. Porello la revista comenzó muy pronto a tratar también desde los puntos devista histórico, estadístico y teórico las más diversas condiciones de vida, enparte <ecomicamente pertinentes> y en parte <ecomicamentecondicionadas>, de las restantes grandes clases de las naciones civilizadasmodernas, así como sus relaciones recíprocas. No haremos ahora otra cosaque extraer las consecuencias de este comportamiento si designamos comoámbito propio de labor de nuestra revista la investigación científica de la
significacn cultural general de la estructura económico-social de lacomunidad humana
y sus formas históricas de organización. Esto y nada másquisimos significar cuando llamamos a nuestra Revista
 Archiv Sozialwissenschaft.
La expresión debe abarcar aquí el estudio tanto teóricocomo histórico de los mismos problemas cuya solución práctica es objeto dela <política social> en el sentido más lato del vocablo. Con ello hacemos uso

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