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SombraS en laS microfinanzaS
José Ángel Moreno, Economistas sin Fronteras y UNED
PRESENTACIÓN
La celebración de la V Cumbre del Microcrédito(Valladolid, 14-17 de noviembre de 2011) brinda un buen pretexto para reexionar sobre la actividad micronanciera.Una actividad que surge en la década de 1970 con la pretensión de ayudar a personas pobres del mundo pobre (excluidas de la banca convencional) a mejorar paulatinamente sus condiciones de vida a través del accesoa productos nancieros especícos y en muy pequeñacuantía: fundamentalmente, pequeños créditos destinados aactividades productivas (microcréditos).Inicialmente de la mano de organizaciones sin ánimo de benecio y pronto con un notable apoyo de organismos públicos nacionales y, sobre todo, de la cooperacióninternacional, el crecimiento de las micronanzas ha sidoespectacular: de una situación prácticamente testimonial ensus comienzos ha pasado a atender a decenas de millonesde clientes (llegando incluso a sectores desfavorecidosde países ricos), en el marco de una impresionantetransformación, que las ha convertido en una industriacrecientemente compleja, con productos y servicioscada vez más diversicados y en la que operan -directao indirectamente- gran cantidad de agentes: ONG,cooperativas, entidades micronancieras con estatuto bancario, bancos y cajas de ahorros convencionales,agencias de desarrollo nacionales, de otros países ymultilaterales, redes de entidades micronancieras, fondosde inversión, entidades de capital riesgo, empresas deseguros, rmas consultoras, agencias de evaluación ycalicación… No es extraño, por eso, que se hable de esta evolucióncomo de un éxito rotundo: no sólo por las cifras de clientesconseguidas, sino también porque muchas entidadeshan demostrado indudable capacidad de gestión y desostenibilidad y, sobre todo, porque parece que han sidorealmente útiles para ayudar a sus clientes a mejorar susituación, para promover el emprendimiento e incluso para dignicar la condición de la mujer (aunque, como serecuerda en este Dossier, son efectos que distan de estar todavía sucientemente contrastados). Ha generado ademásun descubrimiento revolucionario para el sector nanciero:que los pobres pueden ser muy buenos clientes de lasentidades nancieras. Frecuentemente, mejores que losclientes con mayores ingresos: devuelven más puntualmentey mejor sus créditos, soportando condiciones de precios y plazos más exigentes.En denitiva, un sector todavía en proceso deconsolidación y de maduración, pero que ha experimentadouna expansión intensa y que incluso, en opinión de muchos,ha impulsado una nueva forma de entender la luchacontra la pobreza y el fomento del desarrollo: una vía deintervención basada en el mercado, en la sostenibilidad yen la capacidad de gestión, huyendo de las aproximaciones basadas en la donación y en los recursos públicos. Comomuchos expertos la denominan, una auténtica “revoluciónmicronanciera”.Pero siempre la realidad es más compleja de lo que parece.También en este caso. Algunas noticias difundidas a lo largode este año sobre los dramáticos efectos de una presuntadureza excesiva de ciertas entidades frente a deudoresmorosos en India y toda la polémica generada en torno aGrameen Bank lo han puesto de actualidad. A examinar algunos aspectos de ese lado oscuro (inevitable en toda
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