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Introducción
simbólico y lo cultural. Sin lugar a dudas, estopermite comprender el papel pivotal que hantenido estos dominios del saber en el desarrollo dela investigación sobre imaginarios. No obstante, almismo tiempo, es necesario reconocer que preci-samente la Antropología aporta otro tipo de lastrea los estudios de los imaginarios urbanos: es unade las disciplinas contemporáneas que llega mástardíamente al estudio de la ciudad y en algunasocasiones parecería que aún la asolan dos conoci-dos riesgos cuando de estudiar la ciudad se trata.El primero es pensar la ciudad aespacialmente y,el segundo, es incluir el espacio pero reducido a laperspectiva de la localización. El reconocimientode estos riesgos no niega que actualmente existanantropologías urbanas muy reconocidas que hansorteados ambos riesgos exitosamente.Si la ciudad ha sido vista –sobre todo, desde losestudios urbanos- como el mundo de los sólidos,el espacio no escapa a ello, más bien es el núcleode esa perspectiva. La reducción del espacio ala materialidad ha sido una de las uentes de lareducción de la ciudad a lo material. Por ellomismo, el estudio de los imaginarios respecto alespacio urbano lleva consigo los mismos desaíosy dicultades. Evidentemente, este sesgo no per-mite negar toda la extensa tradición intelectualsobre el estudio del espacio y la espacialidadentendidos como experiencia, como vivencia,como representación, como percepción, es decircomo realidades no tangibles. Como expresión delparentesco ancestral entre los imaginarios y el es-pacio, se pueden retomar las palabras de FranciscaMárquez, cuando –pararaseando a Manuel Baeza(2000)- nos advierte que los imaginarios socialesson aquella manera compartida de representar elespacio y el tiempo.Como una derivación de lo anterior –vale de-cir de las ortalezas y debilidades que los estudiosculturales y los estudios urbanos le heredan a losestudios sobre los imaginarios urbanos- encontra-mos que otra perspectiva disciplinaria tiene posi-bilidades ecundas para triangular estas herencias:la Geograía –o mejor aun, cierta Geograía Hu-mana- parece orecer una puerta particularmenterelevante por hallarse a medio camino de todoslos puntos señalados: en esta disciplina existeuna uerte tradición de estudio de la ciudad y lourbano con todo el peso de la materialidad queello implica (Lindón, Hiernaux & Aguilar, 2006). Al mismo tiempo, en esta disciplina tambiénse ha desarrollado una tradición de estudio delespacio como mundo de los sólidos y de
los nosólidos
(espacio vivido, percibido, representado,experimentado, lugar…), ya que precisamenteen torno al espacio y la espacialidad se ha idoconormando contemporáneamente el objeto deestudio de la disciplina. Por último, cabe recordarque también existe, si no una tradición extensa, almenos muchos planteamientos emergentes en lasúltimas tres décadas en torno a lo simbólico y loexperiencial en relación con el espacio.La visualización de esta puerta no implicaque haremos una lectura del tema a través de laGeograía Humana, sino que le daremos una de lasvoces disciplinarias en el tema. No obstante, comose constata en los trabajos incluidos en este númerode
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cuyos autores tienen adscripción a estadisciplina (Daniel Hiernaux, Alicia Lindón y AlainMusset), tanto la argumentación teórica como elanálisis de los casos, no se construye desde unasola tradición disciplinaria, sino más bien desdeun punto de vista disciplinario que integra aportesde otras disciplinas. Precisamente por la alta deuna tradición de Geograía Humana en el tema,los autores que analizan los imaginarios desde estadisciplina se abren a los aportes de los otros camposdel conocimiento para traducirlos a su lectura deltema. La otra voz de acento disciplinario que seha incluido en este conjunto de trabajos, como nopodía ser de otro modo, es la que se dene desdela Antropología. En este caso articula los aportesde Néstor García Canclini, Mónica Lacarrieu y Francisca Márquez.Los imaginarios expresan –para contextos so-ciales particulares- supuestos que no se cuestionan,lo que se supone que existe, aquellos aspectos, e-nómenos y características que se asumen por partede los sujetos como
naturales
, porque han sidointegrados, entrelazados, en el sentido común. Poreso, como señala Francisca Márquez más adelante,los imaginarios urbanos son matrices de sentido.Los imaginarios son colectivos -son sociales,son compartidos socialmente-, lo que no deberíaasumirse como un carácter universal. Pueden estar
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