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 Alicia Lindón
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La ciudad y la vida urbana a través de losimaginarios urbanos
E
l interés creciente por abordar la realidadsocial desde las dimensiones simbólicas,culturales, no tangibles, parece un sellocaracterístico de las ciencias sociales en las últimasdos décadas. Esto es parte de un
giro
subjetivistaque se viene desarrollando en las ciencias sociales,y que en América Latina ya tiene casi dos décadas,aunque en la última ha tomado mayor impulso.Este devenir ha generado numerosos desembarcos.Uno de ellos es el de los imaginarios sociales,temática que en buena medida –y a través delos estudios culturales- ue aterrizando en lanoción de
imaginarios urbanos
. Tal vez seríamás preciso plantear que los estudios culturales(en sentido amplio), de tanto analizar lo culturalen circunstancias
localizadas
en las ciudades, seueron encontrando con la ciudad misma comocristalización de la cultura.Los estudios urbanos también han ido realizan-do ese giro hacia los imaginarios urbanos. En estecaso conviene recordar que los estudios urbanosconstituyen un campo marcado durante largosaños –sobre todo en América Latina- por enoquesque han dado preeminencia a las componentesmateriales en términos del espacio construido y también a lo socio-económico y lo socio-políticodesde la perspectiva del territorio. Sin embargo,y sobre todo a partir de los años noventa, se vaevidenciando que en ese devenir han quedadorelegadas del análisis, ciertas dimensiones que sonparte undante del enómeno urbano. En ese
ol- vido
precisamente se aloja la clave de buena partede todo lo que no logran descirar estas miradasacerca de la ciudad y la vida urbana. Básicamen-te, se trata de las componentes socio-culturalesasociadas al espacio urbano. Esto –aunado a lainterdisciplinariedad y multidisciplinariedad quehan sido propias del campo- permitió ir cons-truyendo abordajes urbanos que incluyeran estasdimensiones socio-simbólicas, o bien miradas quearticularan lo socio-económico y material, con losocio-simbólico. En este camino, los imaginariosy la subjetividad social orecieron una posibilidadde renovación del campo de los estudios urbanos,en torno a los imaginarios urbanos. Aunque, setrata de un proceso aún en curso. Así, se ha dado una convergencia de estos doscampos del conocimiento -los estudios culturalesy los estudios urbanos- en torno a los imagina-rios urbanos. En esta convergencia, los estudiosculturales aportan una particular sensibilidadpara comprender las dimensiones simbólicas dela vida social, mientras que los estudios urbanosdisponen de un capital teórico notorio paraabordar la ciudad desde su materialidad y desdelo socio-económico. Los segundos con mayorapertura interdisciplinaria que los primeros. Losprimeros con mayor capacidad para observar lasespecicidades. También con tradiciones metodo-lógicas dierentes pero convergentes: los estudiosculturales con un gran apego a la etnograía y, poreso mismo, cuando llegan al estudio de la ciudadsuelen encontrar que el gran desaío está en laincorporación de los cuestionarios de encuesta y los agregados en general. En cambio, los estudiosurbanos por su uerte liación con los análisismacro y de agregados, actualmente encuentranque el gran desaío se halla en las metodologíascualitativas. En suma, la investigación sobreimaginarios urbanos se enriquece por el recursosimultáneo tanto a metodologías cuantitativascomo a las cualitativas. Numerosos autores hanreconocido esta posibilidad de complementariedadmetodológica para el estudio de los imaginariosurbanos. Por ejemplo, en las páginas de esta re-vista así lo reconoce explícitamente Néstor Gar-cía Canclini. De igual orma, el extenso trabajodirigido por Armando Silva apunta en el mismo
Revista
eure
(Vol. XXXIII, Nº 99), pp. 7-16. Santiago de Chile, agosto de 2007
Introducción
 
eure
 Alicia Lindón
sentido de articulación de estrategias cuantitativasy cualitativas. En última instancia, ambos campos–estudios culturales y estudios urbanos- asumenla certeza de que las ciudades latinoamericanasactuales se han tornado enómenos tan complejosy multiacéticos, que necesariamente requierende enoques que no operen desde la consabidareducción del enómeno en cuestión -lo urbano,en nuestro caso- para lograr tan solo una mínimainteligibilidad o lograr una explicación tan lejana alenómeno, que resulta diícil reconocerlo en ella.En este devenir, los imaginarios urbanos hanadquirido tanta centralidad que han llegado aconstituirse en una moda. Esta circunstancia –lamoda de los imaginarios urbanos–, al igual quese ha constatado en otros temas que han seguidocursos semejantes, parece resultar ambivalente ensus implicaciones. Por un lado, la moda –por sumismo carácter expansivo- contribuye al avancedel tema, en sus desaíos y horizontes. Pero, al mis-mo tiempo, también coadyuva a la considerableprousión de trabajos muy diversos que reclamanser parte del tema, aun cuando muestren unvínculo muy débil, cuando no invisible, con res-pecto al tema. Esto último tiene una implicacióndirecta: los imaginarios urbanos al mismo tiempoque se extienden, pierden ortaleza bajo el riesgode constituirse en una expresión paraguas debajode la cual cabe un espectro enorme de temáticasy abordajes, o como dice Daniel Hiernaux en sutexto: los imaginarios se constituyen en una suertede gran recipiente que le permite a todas las disci-plinas encontrar un punto del cual asirse. Así, se llega a una paradoja: a pesar de que losestudios sobre el tema son cada vez más numerosos,no se ha llegado a consensos respecto a cuestionestan básicas como puede ser: ¿a qué denominamosimaginarios urbanos? Estas observaciones no nie-gan el mérito que ha tenido dicha moda al abrirnuevos ángulos y enoques. En este sentido, lostrabajos aquí reunidos regresan en varias ocasionessobre tres conceptos que parecería contienen lasclaves teóricas para dilucidar la pregunta previa:imaginarios, imágenes y representaciones. En estesentido cabe subrayar que el texto aquí integradode Daniel Hiernaux, recupera la tradición deGilbert Durand, y desde allí plantea una ormade resolver un núcleo teórico importante para losimaginarios urbanos: las percepciones se transor-man en representaciones y éstas, por un procesosimbólico se constituyen en imaginarios.Si el interrogante acerca del concepto deimaginarios no resulta totalmente resuelto, unsegundo interrogante no menos relevante y rela-cionado con el anterior, es el reerido a la complejavecindad entre
imaginarios y subjetividades
.En este sentido, surge la siguiente pregunta: ¿elcampo de los imaginarios urbanos sólo incluyea aquellos estudios que lo declaran como tal demanera explícita?, o bien, ¿se puede concebir uncampo de los imaginarios urbanos en el que tengancabida los diversos abordajes sobre la subjetividadurbana? Evidentemente, la pregunta no tiene unaúnica respuesta, y a lo largo de la revista se podráconstatar que algunos autores optan por reducirel campo a la investigación que explícitamente seautoadscribe al paraguas de los imaginarios urba-nos. Por ejemplo, en su texto Daniel Hiernauxmuestra la necesidad de acotar la discusión teóricarespecto al concepto mismo de imaginarios, antesque desplegarla sobre el campo aun más ampliode la subjetividad, precisamente por la dicultadintrínseca que implicaría navegar en ese campo tanextenso. En este sentido, todo parece indicar quela relación entre la subjetividad y los imaginariosaún es una asignatura pendiente, al menos en loque respecta al tratamiento teórico explícito deesta vecindad. Así como cada uno de estos campos le aporta alestudio de los imaginarios urbanos sus ortalezas,de igual orma le transere sus debilidades. Losestudios urbanos se han dedicado sobre todo y por largos años, al
mundo de los sólidos
, pararecuperar la expresión de Henri Bergson. Mientrasque los imaginarios en sí representan el mundo delos no sólidos. Esto plantea una dicultad uertey de múltiples connotaciones desde la perspectivadel lastre que los estudios urbanos aportan a losimaginarios urbanos.Por otro lado, los estudios culturales, y enparticular la Antropología que los cobija, tienenun largo camino recorrido en el estudio de lo
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Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa, Ciu-dad de México. E-mail: alicia.lindon@gmail.com
 
eure
Introducción
simbólico y lo cultural. Sin lugar a dudas, estopermite comprender el papel pivotal que hantenido estos dominios del saber en el desarrollo dela investigación sobre imaginarios. No obstante, almismo tiempo, es necesario reconocer que preci-samente la Antropología aporta otro tipo de lastrea los estudios de los imaginarios urbanos: es unade las disciplinas contemporáneas que llega mástardíamente al estudio de la ciudad y en algunasocasiones parecería que aún la asolan dos conoci-dos riesgos cuando de estudiar la ciudad se trata.El primero es pensar la ciudad aespacialmente y,el segundo, es incluir el espacio pero reducido a laperspectiva de la localización. El reconocimientode estos riesgos no niega que actualmente existanantropologías urbanas muy reconocidas que hansorteados ambos riesgos exitosamente.Si la ciudad ha sido vista –sobre todo, desde losestudios urbanos- como el mundo de los sólidos,el espacio no escapa a ello, más bien es el núcleode esa perspectiva. La reducción del espacio ala materialidad ha sido una de las uentes de lareducción de la ciudad a lo material. Por ellomismo, el estudio de los imaginarios respecto alespacio urbano lleva consigo los mismos desaíosy dicultades. Evidentemente, este sesgo no per-mite negar toda la extensa tradición intelectualsobre el estudio del espacio y la espacialidadentendidos como experiencia, como vivencia,como representación, como percepción, es decircomo realidades no tangibles. Como expresión delparentesco ancestral entre los imaginarios y el es-pacio, se pueden retomar las palabras de FranciscaMárquez, cuando –pararaseando a Manuel Baeza(2000)- nos advierte que los imaginarios socialesson aquella manera compartida de representar elespacio y el tiempo.Como una derivación de lo anterior –vale de-cir de las ortalezas y debilidades que los estudiosculturales y los estudios urbanos le heredan a losestudios sobre los imaginarios urbanos- encontra-mos que otra perspectiva disciplinaria tiene posi-bilidades ecundas para triangular estas herencias:la Geograía –o mejor aun, cierta Geograía Hu-mana- parece orecer una puerta particularmenterelevante por hallarse a medio camino de todoslos puntos señalados: en esta disciplina existeuna uerte tradición de estudio de la ciudad y lourbano con todo el peso de la materialidad queello implica (Lindón, Hiernaux & Aguilar, 2006). Al mismo tiempo, en esta disciplina tambiénse ha desarrollado una tradición de estudio delespacio como mundo de los sólidos y de
los nosólidos
(espacio vivido, percibido, representado,experimentado, lugar…), ya que precisamenteen torno al espacio y la espacialidad se ha idoconormando contemporáneamente el objeto deestudio de la disciplina. Por último, cabe recordarque también existe, si no una tradición extensa, almenos muchos planteamientos emergentes en lasúltimas tres décadas en torno a lo simbólico y loexperiencial en relación con el espacio.La visualización de esta puerta no implicaque haremos una lectura del tema a través de laGeograía Humana, sino que le daremos una de lasvoces disciplinarias en el tema. No obstante, comose constata en los trabajos incluidos en este númerode
EURE 
cuyos autores tienen adscripción a estadisciplina (Daniel Hiernaux, Alicia Lindón y AlainMusset), tanto la argumentación teórica como elanálisis de los casos, no se construye desde unasola tradición disciplinaria, sino más bien desdeun punto de vista disciplinario que integra aportesde otras disciplinas. Precisamente por la alta deuna tradición de Geograía Humana en el tema,los autores que analizan los imaginarios desde estadisciplina se abren a los aportes de los otros camposdel conocimiento para traducirlos a su lectura deltema. La otra voz de acento disciplinario que seha incluido en este conjunto de trabajos, como nopodía ser de otro modo, es la que se dene desdela Antropología. En este caso articula los aportesde Néstor García Canclini, Mónica Lacarrieu y Francisca Márquez.Los imaginarios expresan –para contextos so-ciales particulares- supuestos que no se cuestionan,lo que se supone que existe, aquellos aspectos, e-nómenos y características que se asumen por partede los sujetos como
naturales
, porque han sidointegrados, entrelazados, en el sentido común. Poreso, como señala Francisca Márquez más adelante,los imaginarios urbanos son matrices de sentido.Los imaginarios son colectivos -son sociales,son compartidos socialmente-, lo que no deberíaasumirse como un carácter universal. Pueden estar
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