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Teorias Antropologicas de La Religion

Teorias Antropologicas de La Religion

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 Reseña
La razón hechizada.Teorías antropológicasde la religión*
 RESEÑADO POR CARLOS GARMA NAVARRO**
*Manuela Cann Delgado,
 La razón hechizada.
 
Teorías antropológicas de la religión,
Editorial Ariel, Madrid, 2001, 262 pp.**Departamento de Antropología, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa.
 Al comienzo del nuevo milenio la religión ha vuelto a ser un tema im-portante. Basta con una mirada hacia las noticias internacionales y locales publicadas en periódicos y revistas para darse cuenta de la gran cantidad de aspectos relacio-nados con lo religioso que llamanla atención de la sociedad contem-poránea: fundamentalismo inte-grista y violencia, intolerancia hacia minorías, concentraciones masivasde creyentes ante líderes carismá-ticos, uso tendencioso de los sím- bolos sagrados para propósitos pococlaros, violaciones de derechoshumanos del clero hacia los fieles,etcétera. Reconozco que esta lista enfatiza los aspectos más estriden-tes de la imagen pública respecto a las agrupaciones religiosas, en lu-gar de señalar el trabajo cotidianode los creyentes y sus iglesias queno suelen generar interés entre losmedios de comunicación. Para mu-chas personas, la relación con lo sa-grado y lo trascendental ha recupe-rado una parte de su atención, sino de más tiempo y dedicación ensu vida. Sin embargo, lo que sí es
claro es la necesidad de que las cien-
cias sociales aborden el fenómenogeneralizado en la actualidad delretorno de los dioses (parafrasean-do así el título de una obra conocida de Gilles Kepel:
 La revancha de Dios
).Dentro de las ciencias sociales,la antropología es una disciplina privilegiada para abordar la rela-ción de la humanidad con lo sa-grado. El estudio de la religión ha sido una parte indispensable de la antropología desde sus inicios comodisciplina académica. Fueron losantropólogos quienes trataron de
entender a partir del trabajo de cam-
po la manera como los pueblos no-occidentales interactuaban. Antes de internarnos directa-mente en el contenido del libro,es menester señalar que Manuela Cantón, actualmente profesora enla Universidad de Sevilla, en Espa-ña, llevó a cabo una investigacióndestacada sobre la difusión delprotestantismo en Guatemala, queculminó en un excelente libro,
 Bau-tizados por fuego
publicado en el vecino país del sur, y que hoy día investiga sobre la conversión alpentecostalismo en los gitanos de Andalucía (Cantón, 1998 y 2001).El primer capítulo del texto quenos ocupa se llama “Pensar la reli-gión: notas introductorias”. Sometea discusión algunas cuestiones in-teresantes que actualmente sondiscutidas en nuestra disciplina.Por ejemplo, ¿cómo se puede definirla religión?, polémica donde losantropólogos tienen mucho que de-cir, dado que conocen de primera mano la gran diversidad de creen-cias sobre lo sagrado y lo trascen-dental que tiene la humanidad.También destaca la relación entreel investigador y su pertenencia oafiliación religiosa, donde la sepa-ración entre el etnólogo y su sujetode estudio es vista con cierta sospe-cha porque se teme injustamenteque el antropólogo termine creyen-do en la religión que estudia. Si bien esto ha sucedido con determi-nadas personas (el caso más cono-cido es la conversión de Roger Bas-tide al candomblé brasileño), no eslo usual. Muchos antropólogos noson tan siquiera creyentes, por locomún son ateos o agnósticos. La autora expone la interacción entrela sociología de la religión y la an-tropología. En nuestro país esta relación es menor en virtud de quela sociología de la religión aún está en sus inicios por razones que hediscutido en otro artículo (Garma,1997). Como capítulo introducto-rio, este apartado podría ser unpoco denso para los no iniciados.Creo que hace falta alguna referen-cia a la polémica recurrente entreantropólogos y misioneros sobre eldestino de los pueblos indígenas y autóctonos en los que ambos seencuentran, que no ha dejado detener repercusiones en la actuali-dad. Hay que señalar que todavía existen antropólogos que son sacer-dotes o ministros de culto y queesto puede conllevar muchas impli-caciones (ver Garma, 1997 y Salo-mone, 1997).El siguiente capítulo es “Cons-truyendo la religión como objeto de
 
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 La razón hechizada. Teorías antropológicas de la religión
conocimiento antropológico”. Aquíse consideran los orígenes del es-tudio científico de las religiones.Se destaca la participación en estecampo de los antropólogos evolu-cionistas Edward Tylor y Sir JamesFrazer, quienes son contextuadoscorrectamente por la autora. Luegose señala la influencia de otros au-tores no antropólogos como KarlMarx y Max Weber. Lamentable-mente, el apartado sobre el marxis-mo contiene algunas apreciacionesinexactas, debido a que se recurredemasiado a autores que escribensobre el marxismo, como el cono-cido sociólogo inglés Anthony Gi-ddens, en lugar de pasar a los es-critos originales del mismo Marx. Así, el concepto de alienación esextrapolado a la sociedad primitiva,como una expresión de la religiónnatural. En realidad, en el conocido
Capítulo sexto inédito
 La ideologíaalemana
, Karl Marx (con FredrickEngels, en la segunda obra) apunta que la sociedad primitiva está li-mitada por el bajo desarrollo de lasfuerzas productivas (o sea la or-ganización del trabajo). La religiónaquí es el resultado de la falsa con-ciencia, debido a que las condicio-nes materiales de subsistencia to-davía se encuentran en un gradomínimo sujeto a limitaciones de la naturaleza, por lo cual la produc-ción de las ideas está directamenteentrelazada con la actividad mate-rial de la subsistencia. La enajena-ción aparece hasta el surgimientode la sociedad de clases. Cabe se-ñalar que esto es más evidente para un antropólogo que estudió en Mé- xico durante los años setenta, de- bido a nuestro indoctrinamientoen el marxismo, cosa que para bieno mal no le sucedió a nuestra dis-ciplina en la Península Ibérica (asun-to que bien vale otra reflexión).El capítulo “Los hechos religio-sos como hechos sociales” presenta un resumen excelente de la antro-pología de la religión después de la obra de Emile Durkheim. Cantónofrece aquí un modelo de clasifica-ción de autores que puede ser muy útil tanto para profesores como para alumnos de la materia. Se anota que el pensador francés mencio-nado es el fundador de las líneas básicas del análisis de este tema,tanto de la que enfatiza la funciónsocial como de aquella que indaga en los sistemas cognoscitivos. Sesintetizan los postulados básicosde
 Las formas elementales de lavida religiosa
, así como del ensayoclásico
Clasificaciones primitivas
,que el destacado sociólogo escribiócon su sobrino, el innovador etnó-logo Marcel Mauss. Sigue una dis-cusión interesante sobre las ideasde Lucien Levy Bruhl, un autorque frecuentemente es olvidado enlos cursos. Luego se establece la herencia de Durkheim a través dela antropología social británica, pormedio del modelo de generaciones.Primero se menciona a los funda-dores de esta corriente, BronislauMalinowski, A. R. Radcliffe Brown y Edward Evans Pritchard, quienesno obstante sus diferencias logranestablecer el estudio antropológicode la religión como una parte vi-tal de la disciplina. La segunda ge-neración renovaría el funciona-lismo con enfoques dinámicos queponen el acento en el ritual. Susmáximos exponentes sin duda sonMax Gluckman y Victor Turner. La tercera generación muestra la in-fluencia del estructuralismo y elinterés por los sistemas simbólicoscomo objeto de estudio. La autora ubica en este grupo a EdmundLeach, Mary Douglas y a Roy Rap-paport. En seguida, hay un debatesobre la obra de Claude Lévi-Strauss y su insistencia sobre elmito que relega el estudio del rito y la religión a un plano muy secun-dario. Será su connotado discípu-lo, Maurice Godelier, quien tratede crear una síntesis estructura-lista-marxista para estudiar la re-ligión. Con este etnólogo francés secierra el apartado.“Religión y experiencia: el bailede las esencias” es el título de otrocapítulo que se enfoca hacia el
 
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 Reseña
estudio de la religión destacandolos aspectos de la emoción, concierta orientación hacia la sicología.Sobresalen en esta sección los au-tores norteamericanos, y en par-ticular dos discípulos de FranzBoas: Robert Lowie y Paul Radin,quienes aplicaron elementos de la sicología a la antropología de la re-ligión. Ambos estaban influidos porlas ideas del filósofo germano Wil-heim Dilthey sobre la comprensión y la visión del mundo. Hay una ar-gumentación interesante sobreMax Weber y la ética protestante.Mención especial merece la discu-sión sobre el sicólogo y filósofo delpragmatismo norteamericano Wi-lliam James, un autor injustamen-te ignorado por muchos investi-gadores latinoamericanos actuales.Sus aportes fueron consideradosen su época tan importantes comolos de Durkheim y Weber, y como taldeberían ser evaluados. Este exce-lente apartado termina con una revisión breve de la obra de CliffordGeertz y sus alumnos, quienes seencuentran vinculados a esta orien-tación teórica, pero llevándola a posiciones más radicales.El capítulo siguiente es “Reli-gión, racionalidad y juegos del len-guaje” y muestra la interacciónentre las polémicas sobre las for-mas de la racionalidad con la antro-pología de la religión. El análisis dela obra clásica de Edward EvansPritchard,
 Brujería, magia y orácu-los entre los Azande
será el puntode partida de una discusión fecun-da sobre el relativismo cultural, la construcción de mundos simbó-licos y la existencia de distintasmodalidades de la racionalidad. Seda un fructífero intercambio acadé-mico donde se delibera, desde dis-tintas posiciones, la naturaleza delo que se considera la razón huma-na. Las intervenciones incluyen a filósofos, como Ludwig Wittgens-tein y Peter Winch, y antropólogos,como Robin Horton, I. C. Jarvie y Ernest Gellner. Este apartado esuna introducción excelente a una temática difícil, dado que resume bien las posiciones centrales de una discusión pertinente.El interesante capítulo titulado“Secularización, mundo global y renacimientos comunitarios” cierra el libro abordando temas que impli-can la situación de las sociedadescontemporáneas. Cantón señala las críticas que se han hecho recien-temente a los postulados de la teo-ría de la secularización. La desa-parición de las concepciones y prác-ticas relacionadas con lo sagradoque predecía la teoría general de la secularización no se ha dado. Ensu lugar, se discute ahora el resur-gimiento de la religión. Si bien, nodeja de ser cierto que muchas insti-tuciones hierocráticas o iglesiasencuentran dificultades para adap-tarse a la modernidad, el pluralis-mo de la oferta espiritual ha crecidocontinuamente, sobre todo en lasexpresiones minoritarias autóno-mas que anteriormente eran consi-deradas heréticas o sectarias. La autora utiliza el ejemplo de la emer-gencia de nuevos movimientos re-ligiosos dentro de culturas muy distintas para probar la gran diver-sidad que caracteriza hoy día lasrelaciones humanas con lo sagra-do. Son cada vez menos las socie-dades donde subsiste un monopo-lio religioso de institución única que dé sentido a las nociones de losagrado y lo trascendental. El plu-ralismo religioso se va imponiendocomo la norma. Para entender estefenómeno, la antropóloga española recurre a cuatro autores con apor-taciones muy diversas que son im-portantes para el desarrollo del estu-
dio científico de los credos y creyentes
contemporáneos. Estos son: PeterBerger y Thomas Luckman, con la construcción social de la realidad,Pierre Bourdieu y la noción delcampo religioso, así como Erving Goffman y los procesos de estigma-tización de la identidad. Es inte-resante notar que los cuatro son so-ció
logos, pero mantuvieron una re-lación
cercana con la disciplina antropológica.Termina el libro con una refle- xión breve sobre la adaptación dela religión a las nuevas condicio-nes de la modernidad tardía o pos-modernidad mediante la reapropia-ción de temas locales o regionalespara mejor afrontar situaciones queha impuesto la globalidad. Estudiaruna religiosidad minoritaria o par-ticular ya se puede lograr desdemuchos espacios distintos, sin ne-cesidad de viajar a lugares lejanoso exóticos. La diversidad religiosa se da en cualquier ciudad grandedel mundo. Hoy, toda manifesta-ción de lo sagrado debe adaptarsea las formalidades de un mercadoreligioso donde las institucionestienen que competir entre ellas alofrecer sus productos simbólicos a una clientela variada y exigenteque puede escoger libremente suafiliación al credo que desee o quemás le convenza. Este apartado in-cluye parte del proyecto de investi-gación de la autora. Para muchoslectores, el “
 Post-scriptum
”, juntocon el capítulo final, serán las par-tes más valiosas, quizás las mejo-res, de un libro de por sí sobresa-liente.El texto forma parte de la colec-ción Ariel Antropología, dirigida acertadamente por el etnólogocatalán Joan Prat, y contiene variostítulos notables que lamentable-mente no se pueden conseguir enlas librerías de Latinoamérica. Nun-ca he visto en nuestro país un ejem-plar en venta del libro reseñado. Esevidente el desdén que la distribui-dora internacional de Ariel, que esEditorial Planeta, muestra hacia aquellas obras que no son
best-sellers
literarios. Sin duda, la antro-pología tiene tantos lectores en Mé- xico como en España, por lo cuales incomprensible y deplorable el

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