L
A CAÍDA DEL RELICARIO Y OTROS POEMAS
A
DRIÁN
S
OTO
8
A
RGOS
A este ramo de flores le surge su luz blanquísima, como de pétalos nuevos; le crece lasombra hasta el centro del tallo, cual si fuera revelándose ante sus ancestros, que lasdejaron solas en el bosque, sin más que medio pan para aguardar toda la floresta.Y estas flores se duelen del pecho virgen que acarician, con su óctuple mirada del deseo,con sus cuellos erguidos ante el aire, y su mosto creciente, como regurgitándoles desdedentro, en el hocico espumeante de los caballos; del zapato enlutado por los
cordones… del
náufrago que regresa a casa y encuentra a su mujer tal como la abandonó, yo no quería,
pero sí…, pero sí…, y es que más allá del puente me ha llamado desde la raíz del horizontey no supe qué responderle sino la mirada… Y estas flores sólo s
aben penderse de su ropacomo un banco de peces diminutos, se nublan de tantas caricias, pálidos, como si no lo
creyeran…, y ya no entienden las muy tontitas, por qué se duelen tan felices del pecho
virgen que acarician.
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