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A propósito de un nuevo humanismo

A propósito de un nuevo humanismo

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10/12/2011

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A propósito de un nuevo humanismo.
SALVADOR PÁNIKERPublicado en EL País (18 de junio de 2007)En 1959, C. P. Snow dictó en Cambridge una famosa conferencia titulada
Las dos culturas y la revolucióncientífica
, deplorando la escisión académica y profesional entre el ramo de las ciencias y el de las letras. En1991, el agente literario John Brockman popularizó el concepto de la tercera cultura, para referirse a laentrada en escena de los científicos-escritores. Nacería así un nuevo humanismo. Un nuevo humanismoque ya no sería tanto el humanismo clásico cuanto una nueva hibridación entre ciencias y letras.En lo que concierne a la filosofía, este nuevo humanismo debería estar atento no sólo a la ciencia, sino almayor número posible de corrientes de pensamiento vivo. Ello es que la filosofía no debe estar encerradaen un departamento académico profesional, sino ejercerse en un cruce interdisciplinario y en "conversación"-como dijera el recientemente desaparecido Richard Rorty- con todas las demás ciencias. La filosofía tieneque trazar mapas de la realidad. El filósofo es, en palabras de Platón, "el que tiene la visión de conjunto(
synoptikós
) ", es decir, el que organiza lo más relevante de la "información almacenada" (cultura) y esbozanuevas cosmovisiones (provisionales; pero coherentes). Por otra parte, la inicial intuición de los filósofos"analíticos" -que fueron los primeros en señalar la importancia de evitar las trampas que nos tiende el len-guaje- no debe echarse en saco roto.Pienso, así, que un nuevo humanismo debería asumir ciertas reformas lingüísticas. Recordemos, por ejemplo, lo mucho que nos sigue condicionando todavía el viejo constructo aristotélico hecho de sujeto,verbo y predicado, que es también el modelo cartesiano de cognición sujeto-objeto. Esta convención esresponsable -como ya denunciaran tanto Buda como David Hume- de incurrir en la falacia de creer que haymente cuando lo único seguro es que hay actos mentales.Lo que ocurre es que en el género filosófico las palabras tienen que transmitir conceptos, y por ahícaben pocas florituras. En filosofía es muy difícil salirse de un determinado modelo gramatical. MartinHeidegger ya explicó que tuvo que renunciar a escribir la segunda parte de
El ser y el tiempo
por lainadecuación del lenguaje de la metafísica que siempre identifica el ser con el ente, olvidando la diferenciaontológica. Hoy, cuando la filosofía tiende a confundirse con la literatura, ¿qué otros recursos caben?Gregory Bateson solía decir que hay que acostumbrarse a una nueva forma de pensar que substituya losobjetos por relaciones. Pero substituir los objetos por relaciones es contar historias. De modo que GregoryBateson nos estaba invitando a contar historias.En todo caso, si bien se ha producido el "giro lingüístico", nuestros hábitos sintácticos han cambiadopoco. Y ya digo que se comprende. El ya citado Heidegger, en su segunda época, reivindicó la poesía-cuyo ejemplo supremo sería Hölderlin- como modelo de lenguaje no objetivante, no reducido a simpleinstrumento de información. Sólo que Heidegger llegó a embriagarse tanto de "oscuridad poética" quedifícilmente se le podía seguir. En cuanto a los lenguajes formales usados por las ciencias duras, sucedeque al final sólo son accesibles a un grupo reducidísimo de especialistas. Así, pongo por caso, todavía lasgentes ilustradas pudieron digerir en su día la teoría de la gravitación de Newton, e incluso la de larelatividad de Einstein (aunque ésta ya menos, la constancia de la velocidad de la luz es estrictamentecontraintuitiva); pero ¿quién es capaz de seguir la endiablada complejidad matemática de la teoría de lassupercuerdas?Y, con todo, hay ahí un camino a mi juicio irreversible. Pues, al margen del lenguaje que uno utilice,ha sonado la hora de liberarse de la tiranía de la intuición, el sentido común y otros embelecos parecidos.Por otra parte, ¿por qué la realidad habría de ser completamente inteligible? De entrada, el teorema deGödel impugna la noción misma de una teoría completa de la natura: cualquier sistema de axiomas mode-radamente complejo plantea preguntas que los axiomas no pueden responder. De otro lado,
 
la Teoría de laEvolución confirma nuestra oscuridad. Nada nos obliga a pensar que el mundo ha de ser completamente in-teligible. Al menos para nosotros, simios pensantes. Al menos en relación a lo que nosotros, simiospensantes, entendemos por inteligibilidad.En resolución. Un nuevo humanismo debería comenzar por una cura de modestia, y quizá abjurandodel mismo y arrogante concepto de humanismo, el que coloca al animal humano como centro y referencia

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