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Partidos Politico 2.0: mandatos para la nueva acción política - Carmen Beatriz Fernandez

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07/21/2013

 
Partidos políticos 2.0:mandatos para la nueva acciónpolítica
Carmen Beatriz Fernández
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Urbanista (USB). Magíster en Administración de Empresas (IESA) y enCampañas Electorales (University of Florida). Desde 1997 dirige DataStra
-egia  cooina e poa poíico ibeoaeicano e-ecciones.ne. Jea e
campaña a niveles local y regional así como consultora en nuevas tecno
-
logías y estrategia general a nivel presidencial en más de treinta campa
-
ñas exitosas en diferentes países. Sus trabajos en “ciberpolítica” la hicie
-on eeceoa e Aisoe Exceence Awa 2010. Enseña makeing
Político en el IESA (Caracas), en la Academia OCPLA (Latinoamérica) y enla Universidad Camilo José Cela (Madrid). Coordina desde 2006 el estudio
Cibepoíica.
I. Introducción y Chile en 2009, un ejemploque explica algunas cosas
Es un cliché periodístico afrmar que Internet transormará la política.Se viene diciendo desde hace una década. La dierencia está en que ahora elmundo político comenzó a creérselo. Hace ya algunos años, una importan-te frma consultora
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identifcó una tendencia con implicaciones globales:un adulto típico veía el doble de V que su hijo adolescente, y éste a suvez pasaba seis veces más tiempo en la Red que el padre. Ese indicador, tansimple y a la vez tan poderoso, nos describe un patrón de consumo de lainormación que alterará drásticamente toda la comunicación que hastaahora habíamos conocido, con implicaciones muy claras en el mundo dela inormación, el mercadeo y la política.Ciertamente, los cambios son evidentes y parecería que las organizacio-nes no estuvieran teniendo el tiempo sufciente para atajarlos. Los ajustes
 
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Carmen Beatriz Fernández
estructurales de las organizaciones (tanto las políticas como las corporati-vas) parecen lerdos ante un mundo que cambia vertiginosamente. Se criti-can abiertamente las ormas clásicas de la representación política en toda laregión y en todo el mundo, pero las nuevas ormas que se asoman parecenespejismos. Cuando entramos en ellas y hurgamos un poco, por ejemploen el llamado “socialismo del siglo XXI” u otras soluciones cuasi-mágicas,nos damos cuenta de que no son verdaderas innovaciones sino arguciasque pretenden hacer
by passes 
institucionales bajo argumentos seductoresy que resultan acaso peores que las estructuras precedentes. Es una crisisderivada de la pérdida de la calidad en el ejercicio de las unciones bási-cas de los partidos políticos, la gestión de gobierno, la representación delos distintos intereses de la sociedad y el desarrollo de las virtudes cívicas. A esta complejidad estructural se le añade una abierta transparencia quedesnuda ante el elector muchos procesos internos que hasta ahora per-manecían velados y una mayor complejidad en el manejo de las nuevasherramientas comunicacionales.Durante las primarias demócratas por la nominación presidencial delaño 2008, un spot de Obama afrmaba: “Lo que ustedes verán en 2008 noserá lo que vieron en 1984”. El spot anticipaba mucho de lo que pasó enesa elección y lo que a partir de allí ocurriría en la ciberpolítica global.El comercial en cuestión sólo ue transmitido por Internet y le deman-daba al elector “votar dierente”, posicionando a su rival Hillary como tota-litaria y anticuada. Se calcula que más de cinco millones de personas vieronla cuña en la Red en su momento. ¿Cuántos dólares hubiera costado que lamisma cantidad de ciudadanos vieran el spot por V? Probablemente más delos que disponía en ese momento el comando de campaña de Obama paragastos publicitarios. Ese ue sólo el comienzo de una campaña que transor-maría el rol de Internet en las campañas políticas y el desplazamiento delcentro de poder mediático hacia las nuevas tecnologías. Curiosamente, estemismo spot también ue adaptado por el candidato Pedro Pablo Kuszinsky en la primera vuelta de la campaña presidencial peruana 2011, para ata-car al candidato oledo, en aquel momento líder de la contienda. ambiénKuszinsky tuvo un despertar en las redes sociales que impulsó enormementesu candidatura, con lo cual pasó de ser un candidato muy menor a ormarparte del “quíntuple empate” para la primera vuelta en sólo un mes.
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 A principios del año 2009, un joven político irrumpía en la hasta en-tonces estable dinámica política chilena. Contaba con una intención de
 
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Partidos políticos 2.0
voto de un dígito bajo. No se trataba propiamente de un
outsider 
, puesMarco Enríquez-Ominami poseía fno pedigrí político, pero era, en supropia defnición, un “díscolo” que se resistió a aceptar con resignación lasdecisiones a candidaturas de su partido. El sendero instrumental que adop-tó en su rebeldía ue el que le mostraba la ciberpolítica, y se lanzó comouna opción alternativa a la de su partido y la concertación. Esa decisiónprometía cambios, sobre todo en el país con mayores niveles de penetra-ción de Internet de América Latina.Un año después, el que parecía ser el sistema de partidos más sólido deLatinoamérica se tambaleó. Chile evaluaba muy seriamente la vigenciade la Concertación. ras 20 años de historia, la concertación chilena vi-vía la paradoja de combinar su peor momento político con unas óptimaspercepciones públicas de gestión. Marco obtuvo poco más de un 20% delvoto popular, sufciente para dar al traste con las aspiraciones presidencia-les de Frei.Pero la anécdota no queda aquí. ras la primera vuelta, Marco Enríquez-Ominami anunció su discreto apoyo a Frei, candidato de la concertaciónchilena, en una decisión coherente con su trayectoria política, mas no conel mensaje de su campaña. Como es natural, a algunos de sus partidariosgustó la decisión, molestando a otros. Y hasta allí todo relativamente nor-mal en un fn de campaña, en el que los ánimos suelen caldearse. Peroocurrió que el disgustado administrador de su perfl público en Facebook (el primero y original, que contaba con el tope de 5.000 amigos) siguió uncamino autónomo, cambiando la denominación del perfl original por lade “Marco Vendido Enríquez-Ominami”, al tiempo que sustituía la otodel ex candidato por una imagen de una mano que ávidamente recogíadinero de un grio.Evidentemente, Ominami no era el único díscolo de su equipo…recibió una cucharada de su propia medicina. Y las nuevas herramientasevidenciaron que además de ser instrumentos poderosos de comunicacióny articulación política, también acilitan que en una estructura política sequiebren las jerarquías y las decisiones no se respeten.Los partidos políticos latinoamericanos vienen perdiendo miembros,sus líderes pierden autoridad, se quiebran jerarquías, los partidos pierdenconexión, voluntades y compromisos. Pierden además capacidades de co-municación con los electores. ¿Quién podría sobrevivir en este entornotan vigorosamente cambiante? La respuesta es claramente darwinista: sólo

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