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Novedades Random House Mondadori México

Novedades Random House Mondadori México

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03/10/2013

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NE
Novedades Editoriales 
octubre 2011
10
LUMn infntiLMXi tUSQUtSMOnDDORiMOntnPLZ & JnÉSROC DitORiLROC bOLSiLLOROC JUniORROC JUvniLvÉRtiC
QUIÉREME SI TE ATREVES
La esperada seguda pare
Quiereme cinco minutos
.
PERTURBADO
tu pscoaalsa es el úco quelo sae odo de . Pero, ¿y shay algue más escuchado?
UN TIPO DE CUIDADO
Ocho relaos agudos, crueles,mplacales y lleos desorpresas hlaraes.
LAS REBELDES
Ua hsora llea pasó quearra la gesa reolucoaray el alma de dos mujeres quedejaro odo por reelarse.
RtÉbSCOCOLLinSCOnCtDbtDbOLSiLLOLCtfÁbUL tUSQUtSGRiJLbOGRiJLbO iLUStRDOSLUMn
 
2
   T   R   A   D   E
Octubre 2011 |
NE
Mónica Lavín
Es autora de
Nicolasa y los encajes
,
Ruby Tuesday no ha muerto
,
La isla blanca
,
La corredora de Cuemanco
,
El acionado a Schubert 
y
Hotel Limbo
. En Plaza y Janésse publicaron
Tonada de un viejo amor 
,
La línea de la carretera
,
Cambio de vías
 y
Uno no sabe
. Debolsillo publicó susnovelas
La más faulera
y
Café cortado
 (Premio Colima de Narrativa). Grijalbopublicó
Yo, la peor 
, novela dedicada aSor Juana, (Premio Iberoamericano deNovela Elena Poniatowska 2010) y también
Sor Juana en la cocina
. En 1996 recibióel Premio Nacional de Literatura GilbertoOwen, en 1997 el Premio del Club dePeriodistas y en 2009 el Premio Pantallade Cristal por coautoría del guión
Bajo la región más transparente
.
Las rebeldes
Mónica Lavín
GRIJALBO
Número de páginas: 392Encuadernación: Rústica
Novela histórica
Formato: 15 x 23 cm
Las rebeldes 
es la historia de dos mujeres y demuchas otras que participaron en la Revolu-ción mexicana. Siguiendo la historia de LeonorVillegas, quien fundara la Cruz Blanca Consti-tucionalista, y de Jenny Page, una joven quehuye de su casa para ser periodista y dar fedel conicto armado, Mónica Lavín nos relataesa otra historia de México, la que viven susmujeres con pasión y entrega.
Una novela histórica sobre dos mu- jeres heróicas y apasionadas defen-soras de sus ideas.
»
Llena de pasión,narra una parte de la gestarevolucionaria y el alma de dos mujeresque dejaron todo por encontrarsea sí mismas y rebelarsecontra su tiempo.
ISBN 978-607-310-623-8
9 7 8 6 0 7 3 1 0 6 2 3 8
 
Adela con su belleza insolente; la tenientecoronel María de Jesús ocultando sussenos rosados; Aracelito preparando lahipodérmica; Aurelia consolando con unacanción; Lily entablillando una pierna;Jovita vendando una cabeza; Trini man-dando un telegrama; Antonia comprandolos uniformes; Leonor organizando la bri-gada. La banda tocando; el cabrito en elfuego; Eustasio apuntando con la cámara:“Dejen sus tareas, reúnanse aquí todas.Jenny, tú también”. Yo sonrojada. “Enfer-meras, muestren la banda en su brazo,sonrían. Ésta es la memoria de la CruzBlanca Constitucionalista.” Yo no aparez-co en ninguna de las fotos que LeonorVillegas de Magnón guardó. El que semueve no sale en la foto. La foto que tomóEustasio Montoya. Y yo salí huyendo.1. El encargo La culpa es de Richard Balm. Primero, por-que cuando nos casamos en 1915 arrastrómis ilusiones de joven veinteañera a los ri-gores invernales de Saint Paul, y me llevóa la ribera del Misisipi en lugar de la del ríoBravo, que antes mentábamos Grande, yen segundo lugar porque se le ocurrió ga-narme la partida y morirse antes. Soy JennyPage y nací en Laredo en 1896. Cuandome casé con Richard, 13 años mayor queyo y amigo de mi primo Mike, papá respiróaliviado pues de haberme quedado enLaredo seguramente me hubiera casadocon alguien de sangre mexicana. Papávivía de ellos, de las fortunas de esos ga-naderos y comerciantes que abrían suscuentas en el banco que él administraba.Y aunque mamá era una Zavala, en otraspalabras, hija de una mexicana, le parecíande otro mundo con esas grandes comidasque hacían en los jardines de la casa, y esamanera de andar puente abajo, puente arri-ba como si no hubiera un río y dos países.“Son la misma cosa”, decía mi tía Lily queera amiga de mexicanos. Pero mi papáse obstinaba en su inglés donde no cabíamás que un ocasional “Buenas tardes”. Enel banco se hacía ayudar por Alberto Narroque hablaba los dos idiomas y le traducía.Si los clientes de papá eran mexicanos ensu mayoría, nadie entendía que celara supedigrí de imperio.—“Nosotros también fuimos imperio,Mister Page”— le decía Alberto cuando ibaa casa a comer.En esas idas a comer y con ese humory soltura que le ganaban amigos, a papá lefue pareciendo incómodo tenerlo tan cercade su hija Jenny. Más tarde supo sacarprovecho de esa incomodidad y allí em-pezó el problema.—Jenny la preguntona. Viera usted, quie-re ser periodista. Escribir en el
Laredo News
.Y Alberto, animoso:—Qué bueno, una mujer inquieta. Noestán los tiempos para encerrarse en casa.Mi padre viudo, con una segunda es-posa que se decía francesa y con una solahija, se aterró. Quería alejarme de Albertopero no por eso iba a permitir que me fuerade enfermera con la tía Lily a la Revolución.Fue en el verano de 1914 en la casa deMike en Saint Paul que conocí a Richard.Limonada tras limonada diluí el polvo quedejaban el tren y los caballos, el hedor delas heridas, el mal aliento de los enfermos,la manera en que extendían su mano su-plicando alivio o acariciando una pierna, lavoz de algún herido. Limonada tras limona-da me fui fijando en ese chico de pelooscuro, que aunque era mucho mayor seportaba como un niño, orgulloso de nadaren las frías aguas de Pig’s Eye Lake. No mecasé con él por complacer a papá, perotenía cansancio de metralla y sangre, ydesilusión. Cuando se acabó el verano,Mike me confesó en una carta que habíadejado a Richard preguntando todo eltiempo cuándo volvía la prima mexicana.En Laredo yo era gringa, como medecían los guardias cuando cruzaba alotro lado para visitar a mi abuela; en SaintPaul yo era mexicana. No lo había pensado,tardé en reconocerlo: ser de la frontera te-jana, de esa villa partida en dos por un ríoera una condición distinta. Otilia preparabamachaca lo mismo que pastel de carne.Había dulce de membrillo igual que
 Angel cake
. La música country era lo mismo enespañol que en inglés. Y las fiestas del ca-sino en Nuevo Laredo eran tan adornadascomo las que hacíamos en el Royal Theater.Me casé con Richard un año después y alsiguiente año papá y Veronique festejaronsu propia boda que había ocurrido en ce-remonia legal pero sin banquete algunosaños antes. Con ello se me quitó el apurode su soledad. Acostumbraban visitarmeen
Thanksgiving
o en Navidad, porque yono había vuelto a Laredo.Desde que papá murió, Veronique sereplegó a una de las habitaciones, el cuar-to de costura. No volvió a la planta alta yno quiso salir más a la calle. Dejó de acudirlos martes al club de música y literaturade Eva Austin, donde se sentía cómoda ymenos provinciana, aunque nunca revelóde qué parte de Francia provenía. Papáimaginaba un pueblo donde en vez de be-ber cerveza como nosotros bebían vino.Soy Jenny Page, viuda de Richard Balmy tengo 59 años. He vuelto a Laredo porqueno tengo hijos, ni padres y dejé pendienteuna vida. 
&
Primeras páginas
»
Las rebeldes
Mónica Lavín
3
NE
| Octubre 2011

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