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SOCIOLOGíA DE
LA
EDUCACIÓN
La
composición predominantementefemenina
de las
semiprofesiones
po
tencia todas estas
fuerzas
en
favor del
control burocrático sobre
las
organiza-cionesen
las
que trabajan.
El público es
menos propenso
a
garantizarautono-
mía
a las
mujeres que
a los
hombres.
El vínculo
principal
de
la
mujer
es el
quela une
al
papel
familiar;
por
tanto,
las
mujeresestán comprometidas
de
unamanera
menos intrínseca con
el
trabajo que
los
hombres
y
es menos probablequemantengan
un
elevado nivel
de trabajo
especializado.
Dado que
sus
moti-
vos laborales
son más
utilitarios
y
menos orientados
a la
tareade
lllanera
intrínseca que
los
esgrhnidos
por
los varones,
puede que precisen máscontrol.La competencia
de vínculos
más
fuertes
con sus papeles
familiares y
(comoveremosmásadelante)con sus
clientes
por
parte
de las
mujeres hace que seamenos probable, en comparación con
los varones,
que desarrollen orientacio-nes hacia
el
grupo
de referencia de colegas.
Por estas
razones, y
porque
a
me-nudo comparten
la norma
cultural
general de
que
las
mujeresdeberían some-
terse a los
hombres,
aquéllas
son más propensas que
estos
últimos
a
aceptar
los
controles burocráticos que se imponenen
las
organizaciones semiprofesiona-
les y es
menos probable quebusquen
un
estatus genuinamente
profesional.
En
el
resto
de
este capítulo examinaremos la literatura existente sobremujeres semiprofesionales
y
sus orientaciones hacia
el
trabajo,
y los
efectosde esas orientaciones sobre sus organizaciones laborales.
En
algunos casosdaremos tambiéndatos originales procedentes de
un
cuestionarioadministra-do
en
clase
en
1963a2.685
estudiantes
de
15
facultades,
con predominio
de
estudiantes
de
raza blanca
y de
universidades de Carolina
del Norte, y
de
un
cuestionario enviado
por
correo en
1962 a 7.501
profesores de escuelas públi-cas con predominio
de
la
raza blanca en
dos
estadosmeridionales.'
Elacceso
a
lassemiprofesiones
Un fuerte
entusiasmo
por
sus carreras no parece
ser
la característicatípicade
los
varones ni
de las
mujeresqueacceden
a las
semiprofesiones.
Lafácil
movilidadascendente
y,
para
las mujeres,
ladisponibilidad
de
un
refugio
8.
Ninguna muestra era aleatOlia, aunque las dos eran ampliamente representativas. Los
cu:stio~ari.os
se admi.nistraron a estudiantes de los cuatro cursos universitarios y de escuelasUnIVersItarias de Carolma del Norte que habían satisfecho nuestra solicitud de enviarnos sus últimoscatálogos. Se pidió a todos los profesores ayudantes enumerados en los catáloaos que administraranlos cuestionarios a estudiantes de sus clases de las nueve de la
mañana
de
;n
día determinado, sienseñaban a esa hora. Todos los estudiantes que asistían a las clases de la facultad que cooperaba
en
la
hora
indicada cumplimenk'1.ron los cuestionarios. No tenemos razón
para
sospechar que esteprocedimiento indujera un sesgo sistemático de los tipos de estudiantes seleccionados. Estamos
en
deuda
con SneU-Putney
por
explicar
un
procedimiento bastante similar que él y Russell Middleton
habían
utilizado
para
obtener
una
muestra
de
estudiantes de colegios universitarios. Los cuestionarios
para
los profesores fueron enviados a los profesores
para
que los distribuyeran, con sobres yafrnnqueados, a los profesores
en
sus escuelas, después de obtener
el
permiso y las listas de escuelasy profesores de los supervisores. Los sistemas escolares incluidos fueron seleccionados de
maneraque
representaran
un
espectro económico y geográfico amplio dentro de Carolina del Norte con
un
cierto sobremuestreo de los sistemas urbanos grandes y
la
adición de un gran sistema ciudadano de
otro
estado meridional.
El
porcentaje de respuestas entre los profesores de raza blanca fue del 49
%.
Se estudiaron profesores y estudiantes de escuelas universitarias de
ra2:..1.
blanca y negra,
pero
losdatos sobre estos últimos se
han
omitido
de
la presentación en este capítulo.
LOS ACTORES IMPLICADOS
353
transitorio antes
del
matrimonio no son
infTecuentes
entre
las
razones
para
dedicarse
a
estas
profesiones.
MOVILIDAD ASCENDENTE
La mayoría
de los
semi profesionales
han
ascendido
a
partir
de
orígenesfamiliares inferiores
a
su estatus
actual.
Masan informa que
el 62
%
de
los
varones
yel 49
%
de las
mujeres queempezaron
a
enseñar en
el
otoño de
1956
procedían de
familias de clase
obrera
o agricultores." Si
suponemos que
los
maestros cuyos padres eran
oficinistas,
marineros, trabajadores
en
fábricas o
granjeroshabíanascendido en
la escala social, el
61
%
de
esos
maestros
10
habíahecho.
O
En
varios
estudiossesugiere que
un
porcentajetodavía
más
elevado de enfermeras asciende socialmente."
El
origen
social
de
los
maes-
tros y las
enfermeras
es
inferior que
el
correspondiente
a los
estudiantes
de
medicina,
los
miembros
de las facultades de ciencias sociales, los
abogadosindependientes
o los
estudiantes
de
odontología."
Los
bibliotecarios
y los
trabajadores
sociales
parecen proceder de
oríge
nes
algo
superiores que
los
maestros
o las
enfermeras.
Los
padres
del 55
%
de
una
muestranacional
de
bibliotecariosestudiada
por
Bryan pertenecían
a
ocupacionesprofesionales,empresariales
o directivas.
3
Dos tercios
de
los
trabajadores
sociales de Dell'oil
estudiados
por
Polansky, Bowen,
Gordon
y
Nathan teníanesas ocupaciones, pero
la
muestra
se
confinó
a
una
elite
profe-sionalmente
activa.
14
White encontró antecedentes sustancialmente lnenoresqueen la
muestra
de
Polansky entre
los
estudiantes
de
trabajo
social
de laUniversidad Western
Reserve a
principios de
los
años cincuenta,
15
y
Lebeaux
9.
Wanl S. Masan,
The Begillllillg Teacher: StatllS
Qlld
Caree,. Orientatiolls,
OE-23009,Circular
N."
644, Washington, U.S. Govt. Printing africe, 1961, p. 13. Los antecedentes de losprofesores de elemental
y
secundaria
difieren
muy
poco. Véase también WilIiam Wattenberg,
el
al.,
(ISocial Origins
of
Teachersn, en
Tlze
Teacher's Role in
A111erica/l
Sacie/y,
ed. Lindley J. Stiles,Nueva York, Harper, 1957, pp. 13-16; y National
Education
Association,
Tite
Slallls
of
Ihe Ameri-
can Public-School Teaclwr,
Washington,
NEA,
1957, p. 9.10. Masan,
op. cit.,
p.
12.
11. Matvin Bressler y WilIiam
M.
Kephart,
Career Dyllll11lics,
Harrisburg, PennsylvaniaNurses' Association, 1955, p. 116;
lnvin
Deutschcr,
<lA
Survey
of
the Social
and
OccupationalCharacteristics
of
a Metropolitan Nurse Complemenh', Kansas City, Mo., Community Studies,lnc., 1956,
citado
en Everett
C.
Hughes, Helen MacGill Hughes e Irvin Deutscher,
Ttvellly
Thou
sa/ld Nllrses
Tell
Their
5tOly,
Philadelphia, Lippincott, 1958, p. 22; Harry
W.
Martin e
Ida
Harper
Simpson,
Patte11ls
o{
Psychiatric Nursillg; A
5111dy
o{
Psychiatlic Nursing
¡,l
Norl/¡ Carolina,
ChapelHill, Institute fol' Research in Social Science,
U.
of
North Carolina, 1956, p. 14.12. Masan.
ap. cit.,
p.
13.
muestra
estas comparaciones. Los datos
que
da
son
de Douglas
M.
More,
<lA
Note
on
Occupational Origins
of
Hea1th Service Professions»,
en
America/l Sociological Review,
25, 1960, p. 404; Paul
F.
Lazarsfeld y Wagner Thielens, Jr.,
Tlle
Acadel1lic
Miml,
Nueva York, Free Press, 1958, p. 401;
Stuart
Adams, «Regional Differences in Vertical Mobility ina High-Status Occupation», en
American Sociological
Review,
15,
1950, p. 231; Y Bressler yKephart,
op.
cit.,
p. 116.13. Alice
1.
Bryan.
Tlze
Pllblic Librarían,
Nueva York, Columbia U.P
.
1952. p. 34.14.
Nonnan
Polansky, WiIliam Bowen, Lucille Gordon, y Conrad Nathan, uSocial Workersin Society»,
en
JOllmal
o{
Social
Worl"
34, 1953, pp. 74-80.15. R. Clyde White, «Social Workers in Society: Sorne
Further
EvidencclI,
en
JOlmzal
o{
Social Work,
34, 1953,
pp.
161-164.