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TEXTO
23
LAS
MUJERES
y
LA
BUROCRACIA
EN
LAS
SEMIPROFESIONES*
por
RICHARD
L.
SIMPSON
y
IDA
HARPER
SIMPSON
Los
autores
caracleriZa/l a
los semipro{esiollales,
{rerlle a
los profesionales
eH
semi-do
estricto,
por su
carellcia
de
atl/OIlOl1lía,
su
énfasis
eH
la
jerarquíayla
gradación
de
la
resp011sabilidad, el carácter más limitado
de
sus conocimientos, su escasa
resiste/leía
al control burocnítico y
otros aspectos
asociados.
Su
hipótesis
es
queestas
caraelen'sticas plledefl explicarse, ell grml
medida,
por
la
composición
predo-minantemente femel1ina de estos colectivos, que implica tal1lo una
mayor
disposi-
ciÓIl
de
sus
miembros
a aceptar el
cOIltrol ajellO,
la
disciplil1ll,
la
subordil1acióIl
del
trabajo a las respol1sabilidades
domésticas,
etc.,
C0l110
tilla
/Ilenor
propensión
del
público
a recollocerles
autoridad
y
cOl1cederles atllOllOl1lía, El
análisis
se celltra elltres sel1lipro{esiOl/es:
el
magisterio,
el
trabajo
social
y
la
eu{erlllería, atll1que,
dada
lagran IOl1gitud del a/1ículo origitlal, se
ha
eli1l1i11ado
para esta recopilacióIl
el
trata~
mielllo
específico de las
dos últimas,
Las organizaciones selniprofesionales son nlás burocráticas que las profe
sionales.
En
vez del
control
ejercido
por
los
grupos autónomos de
colegas
queseencuentran en
el
despacho
de
abogados
o
en
la universidad,
en
los servicios
de enfermería,
las escuelas, las bibliotecas
y
los
centros de trabajo
social
sepone de manifiesto
un
modelo
de
control predominantemente burocrático.'Cabría sostener que
una
razón
de este
modelo
es el
predominio de muje-
res
en
las
semiprofesiones.
En
1960, las
mujeresconstituían
el 98
%
de todas
las
enfermeras
de
Estados
Unidos, el 96
%
de
las
maestras
de
primaria
y
de
las
bibliotecarias
y
un
64
%
de los
trabajadores
sociales.
Sóloen
la
escuelasecun-daria, entre las principales
oficios semiprofesionales,
había menos mujeres
(47
%)
que
hombres.'
Después
de
una
breve
indicación de algunas de
las
*
En
A.
Etzioni (ed.),
The
Sel1li~proressiolls
amitheir
orgmlizatíOlI. Teachers, Illlrses,
socialworkers.
NY,
Free, 1969. Traducción realizada por Ana María Rubio
Diez.
L Véase el análisis comparativo en Amitai Etzioni,
Mode11l
Orgalliwtiol'ls.
Englcwood
Clíffs,
N.
J"
Prentice-Hall, 1964, pp. 75-93.
2,
Sobre
la
distinción entre estlucturas de control burocrático
y
colegiadas y sobre el control
pOl'
colegas
como
una característica esencial del profesionalismo, véase Max
Weber,
«Bureaucra
cyIJ.
en
From
Max Weber: Essays
¡,1
Sociology,
ed. y tlnns, H. H. Gerth
y
C.
Wdght MilIs, Nueva
York,
Oxford,
U.P"
1946, pp. 236-239;
A.
M,
Henderson y TaIcott Parsons, eds. y tIans.,
Max
Weber:TheTheoly
o{
Social
ami
ECOIlOl1lic
Orgallizatiol1,
Nueva
York,
Oxford
U.P.,
1947, p. 402, Y Parsons,dntroductionll, pp. 58-60; Eugene Litwak, «Models
of
Burcaucracy That Permit ConflictlJ, en
Americal1
JOlmwl o{Sociology,
67,1961,
pp. 177-184; WiIliam
A.
Kornhausel~
Scielllists hl
bulus-
l/y:
C01lllict
a/ld
AccoIll11lodatio/l,
Berkeley
y
Los Angeles,
U.
of
California, 1962, p. 13.3. Calculado de datos del censo de población de Estados Unidos de 1960. Final ReportPC(2)-7E,
Characteristics
of
Prolessiollal 'Workers,
tabla
1.
Estas cifms se refieren a mujeres de lafuerza laboml experimentada. Los porcentajes de mujeres entre las realmente empleadas en elmomento del censo serían ligemmente menores, pero todavía muy por encima de
la
mitad de lostrabajadores
en
todas esas ocupaciones excepto en
la
enseñanza secundada.
 
350
SOCIOLOGÍA
DE
LA
EDUCACIÓN
características que distinguen a las organizaciones sClniprofesionalcs delas profesionales, sugeriremos algunas razones para estas diferencias e inten
taremos
demostrar
cómo
las
concentraciones
de
mujeres en
las
semiprofesio-nes
las intensifican.
En
comparación con
los
empleados
profesionales, los
semiprofesionalescarecen de autonomía:
se les dice lo
que tienen que hacer
y
cómo tienen quehacerlo. Se
les
pide más responsabilidades sobre su rendimiento: los emplea-dosdeben
dar
cuenta
a
sus superiores
y
laorganización
(o,
en
el
caso
de
lasenfermeras,
el
sector semiprofesional
de la
organización)debe
rendir
cuentas
a
una
autoridad externa, como
a
un
consejo
no profesional
(o,
en
el
caso
de las
enfermeras,
a los
médicos).
Los
semiprofesionales están sometidos
a
numero-
sas
reglas
que gobiernanno
sólo
sus
tareas laborales centrales,sino
también
detalles externos de la conducta en
el trabajo.
Además,
en
las organizaciones semiprofesionales se
pone
un gran
énfasis
en
el
rango jerárquico condiferencias
de
responsabilidades
por
nivel.
Esfundamentalmente en
los niveles inferiores
dondeseproducenlas actividadesencaminadas directamente
a
conseguir
elobjetivo de
la organización.
Confor
me se
asciende
en
la escala jerárquica, las tareas administrativas tienden a
sustituir
a las
semiprofesionales.
4
Esta
situacióncontrastade
manera
notable
con
la
existente
en
las
organizaciones
profesionales,
donde profesores distin-
guidos continúan
su
investigaciónymédicos eminentes
siguen
tratando a
sus
pacientes.
Uno de los
resultados de esto
es que,
entre
los
semi profesionales, larealización
de las
tareasprincipales pierde
prestigio,
mientras que
las activi
dades de supervisión
y
administrativas concernientes
al
mantenimiento
y
rep-resentación de la organización se convierten en
las
más recompensadas. Unsistema de recompensa semejantefomentaque se ponga
el
énfasisen lasreglas
y
la responsabilidad jerárquica: reduce la inclinación
del
empleadohacialaautonomía.Las
fuerzas
que crean estas características
de las
organizaciones semipro-
fesionales
surgen
del
menor
conocimiento
y
formación en
los
semiprofesiona-
les
que en
los
profesionales.' Estastres
fuerzas
puedenidentificarsecomoausencia
de
mandato, necesidad
de
controlburocrático
y
débilorientación
hacia
la autonomía.
El profesional
reivindica
un
mandatoque defina su trabajo
y
la
conducta
de los
otroshacia
él.
6
El
público
le
garantiza esta pretensiónenreconocimien-to
de
su conocimiento superior
y de
la
relevancia del
mismo
para tomar
decisiones sobre
el
trabajo.
El
público no
reconoce
dicho
mandato
a los
semi-
profesionales, porque
no
cree que tengan motivo justo para reclamar
un cono-
cimiento
esotérico especializado. A
esto
se
debeque
los
consejosde ciudada-
nos
profanos
en educación
controlen las escuelas públicas
de una
manera
en
que no se controlan
los
hospitales
públicos, y
situaciones análogas prevalecen
4. William
J.
Goode analiza sucintamente este fenómeno en las bibliotecas en uThe Librarian: From Occupation to Profcssion?» en
Sevel1
Questiolls
abol/t
lhe Pro{esSi0l1
o{
LibrariQ/Iship,
Philip H. Ennis y Howard
W.
Winger, eds., Chicago,
U.
of
Chicago, 1962, pp. 16-17.
Se
encuentratambién
en
otras organizaciones serniprofesionales.
5.
Etzioni,
op.
cit.,
pp. 87-89.
Para
una discusión relacionada, véase Goode,
op. cit.,
pp.
lO,
13-17.6. Everett
C.
Hughes,
Mell
a/ld
Their
Work,
Nueva
York,
Free Press, 1958,
p.
78.
LOS ACTORES IMPLICADOS
351
con
respecto a otras clases
de
organizaciones semiprofesionales.
De
igual
forma,
los directores administrativos
de las
organizaciones semiprofesionalesejercencontrolburocrático sobre sus subordinados;
en
parte,
porque
ellos
mismos no reconocen en sus subordinados
el tipo de
reconocimiento que
les
eximiría
de
dicho control
y,
en parte, porque, en tanto que directores adminis-
trativos,
son
s
estrictamente responsables
frente
al público que
los
directo-
res
de las organizaciones
profesionales. El
control sobre
el
trabajo de lossemiprofesionales
es posible
porque carecen
del
arma
(el
conocimiento)
con
el
cual
los
profesionales resisten
el
control.Cierto grado
de
control burocrático sobre
los
semiprofesionales
puedeser
necesario,ademásde
posible. Allí
donde
el
conocimiento especializado espequeño,
el
compromiso intrínseco con
las
tareas
es
probablemente bajo. Eltipo
de
ideología corporativa
y de
orientaciones
de
referencia respecto
al
grupode colegas que
se
construyen sobre
el
conocimiento especializado
y elfuerte
compromiso
de
trabajoen
las
profesionesno se desarrolla fácilmente
cuando
faltan esos
requisitos previos. Los
grupos de referencia de
colegas
creados entre
los
profesionales establecen patrones de trabajo, refuerzan
las
nom1as
y
recompensan
el
buen
rendimiento
a través del
sistema
de
prestigio
del colega.
Por
tanto,
se coloca
una
fuente
principal
de
aprobacionesprofesio-nales fuera de cualquier organización concreta, en la
comunidad
profesional.
En
la
comunidad
profesional es
el
rendimiento, no la posición organizativa,
lo
queproporciona
las
principales recompensas.
Al
carecer
de
dicha orientaciónextraorganizativa,
es
probable quc
los
semiprofesionales
deriven
sus principa-
les
recompensas
de
la posición organizativa,no
del
rendimiento.
Al
tener
menos motivación intrínseca
de
rendimiento que
los
profesionales,
quizá
pre-
cisen una vigilancia burocrática más convencional.
Además, los semiprofesionales
no parecen muyinclinados
a exigir
autono-a
o a resistirse al
controlburocrático.
El motivo
que impulsa
a los profesio
nales a buscar autonomía es el fuerte compromiso intrínseco
con
la especiali
zación
del
conocimiento
y las habilidades,
junto
con la confianza en
su
capaci-dad
para
ejercer
esas habilidades. Los profesionales
sienten que conocen
la
lnejor manera
de
hacer las cosas
y,
por consiguiente.
nose
les debería decir qué
hacec
Los
semiprofesionales están menos
ligados al
principio de
autonomía
y
tienen menos confianza en su capacidad
para
exigirla o
usarla.
Al
carecer
defuertes
orientaciones
del
grupo
de referencia
hacia
los colegas,
esmenos pro-bable que
los profesionales
consideren
al
grupo
generalizado de colegas
como
una
fuente
denormas
y,
por
consiguiente,
sprobablequeseanpropensos
a
aceptar
un
superior administrativo como dicha
fuente. La
misma ausencia deorientaciones
del
grupo
de referencia de los colegas
limita la solidaridad moralorientada
a
la tarea que podría
unir
a los
semiprofesionales oponiéndose
al
control desde
an-iba.
Sin
un
sistema
de prestigio
bien desarrollado, edificadoen
tomo
al
rendimiento
de las tareas,
conceden
el prestigio
sobre
la
base de
una
posición
oficial y
sesometen
a
sus
superiores oficiales.
7. Para una discusión de las profesiones corno comunidades véase William
J.
Goode,«Cornrnunity within a Cornmunity: The Professionsll, en
American Sociological Review,
22, 1957,
pp.
194-200.
 
352
SOCIOLOGíA DE
LA
EDUCACIÓN
La
composición predominantementefemenina
de las
semiprofesiones
po
tencia todas estas
fuerzas
en
favor del
control burocrático sobre
las
organiza-cionesen
las
que trabajan.
El público es
menos propenso
a
garantizarautono-
a
a las
mujeres que
a los
hombres.
El vínculo
principal
de
la
mujer
es el
quela une
al
papel
familiar;
por
tanto,
las
mujeresestán comprometidas
de
unamanera
menos intrínseca con
el
trabajo que
los
hombres
y
es menos probablequemantengan
un
elevado nivel
de trabajo
especializado.
Dado que
sus
moti-
vos laborales
son más
utilitarios
y
menos orientados
a la
tareade
lllanera
intrínseca que
los
esgrhnidos
por
los varones,
puede que precisen máscontrol.La competencia
de vínculos
s
fuertes
con sus papeles
familiares y
(comoveremossadelante)con sus
clientes
por
parte
de las
mujeres hace que seamenos probable, en comparación con
los varones,
que desarrollen orientacio-nes hacia
el
grupo
de referencia de colegas.
Por estas
razones, y
porque
a
me-nudo comparten
la norma
cultural
general de
que
las
mujeresdeberían some-
terse a los
hombres,
aquéllas
son más propensas que
estos
últimos
a
aceptar
los
controles burocráticos que se imponenen
las
organizaciones semiprofesiona-
les y es
menos probable quebusquen
un
estatus genuinamente
profesional.
En
el
resto
de
este capítulo examinaremos la literatura existente sobremujeres semiprofesionales
y
sus orientaciones hacia
el
trabajo,
y los
efectosde esas orientaciones sobre sus organizaciones laborales.
En
algunos casosdaremos tambiéndatos originales procedentes de
un
cuestionarioadministra-do
en
clase
en
1963a2.685
estudiantes
de
15
facultades,
con predominio
de
estudiantes
de
raza blanca
y de
universidades de Carolina
del Norte, y
de
un
cuestionario enviado
por
correo en
1962 a 7.501
profesores de escuelas públi-cas con predominio
de
la
raza blanca en
dos
estadosmeridionales.'
Elacceso
a
lassemiprofesiones
Un fuerte
entusiasmo
por
sus carreras no parece
ser
la característicatípicade
los
varones ni
de las
mujeresqueacceden
a las
semiprofesiones.
Lafácil
movilidadascendente
y,
para
las mujeres,
ladisponibilidad
de
un
refugio
8.
Ninguna muestra era aleatOlia, aunque las dos eran ampliamente representativas. Los
cu:stio~ari.os
se admi.nistraron a estudiantes de los cuatro cursos universitarios y de escuelasUnIVersItarias de Carolma del Norte que habían satisfecho nuestra solicitud de enviarnos sus últimoscatálogos. Se pidió a todos los profesores ayudantes enumerados en los catáloaos que administraranlos cuestionarios a estudiantes de sus clases de las nueve de la
mañana
de
;n
día determinado, sienseñaban a esa hora. Todos los estudiantes que asistían a las clases de la facultad que cooperaba
en
la
hora
indicada cumplimenk'1.ron los cuestionarios. No tenemos razón
para
sospechar que esteprocedimiento indujera un sesgo sistemático de los tipos de estudiantes seleccionados. Estamos
en
deuda
con SneU-Putney
por
explicar
un
procedimiento bastante similar que él y Russell Middleton
habían
utilizado
para
obtener
una
muestra
de
estudiantes de colegios universitarios. Los cuestionarios
para
los profesores fueron enviados a los profesores
para
que los distribuyeran, con sobres yafrnnqueados, a los profesores
en
sus escuelas, después de obtener
el
permiso y las listas de escuelasy profesores de los supervisores. Los sistemas escolares incluidos fueron seleccionados de
maneraque
representaran
un
espectro económico y geográfico amplio dentro de Carolina del Norte con
un
cierto sobremuestreo de los sistemas urbanos grandes y
la
adición de un gran sistema ciudadano de
otro
estado meridional.
El
porcentaje de respuestas entre los profesores de raza blanca fue del 49
%.
Se estudiaron profesores y estudiantes de escuelas universitarias de
ra2:..1.
blanca y negra,
pero
losdatos sobre estos últimos se
han
omitido
de
la presentación en este capítulo.
LOS ACTORES IMPLICADOS
353
transitorio antes
del
matrimonio no son
infTecuentes
entre
las
razones
para
dedicarse
a
estas
profesiones.
MOVILIDAD ASCENDENTE
La mayoría
de los
semi profesionales
han
ascendido
a
partir
de
orígenesfamiliares inferiores
a
su estatus
actual.
Masan informa que
el 62
%
de
los
varones
yel 49
%
de las
mujeres queempezaron
a
enseñar en
el
otoño de
1956
procedían de
familias de clase
obrera
o agricultores." Si
suponemos que
los
maestros cuyos padres eran
oficinistas,
marineros, trabajadores
en
fábricas o
granjeroshabíanascendido en
la escala social, el
61
%
de
esos
maestros
10
habíahecho.
O
En
varios
estudiossesugiere que
un
porcentajetodavía
s
elevado de enfermeras asciende socialmente."
El
origen
social
de
los
maes-
tros y las
enfermeras
es
inferior que
el
correspondiente
a los
estudiantes
de
medicina,
los
miembros
de las facultades de ciencias sociales, los
abogadosindependientes
o los
estudiantes
de
odontología."
Los
bibliotecarios
y los
trabajadores
sociales
parecen proceder de
oríge
nes
algo
superiores que
los
maestros
o las
enfermeras.
Los
padres
del 55
%
de
una
muestranacional
de
bibliotecariosestudiada
por
Bryan pertenecían
a
ocupacionesprofesionales,empresariales
o directivas.
3
Dos tercios
de
los
trabajadores
sociales de Dell'oil
estudiados
por
Polansky, Bowen,
Gordon
y
Nathan teníanesas ocupaciones, pero
la
muestra
se
confinó
a
una
elite
profe-sionalmente
activa.
14
White encontró antecedentes sustancialmente lnenoresqueen la
muestra
de
Polansky entre
los
estudiantes
de
trabajo
social
de laUniversidad Western
Reserve a
principios de
los
años cincuenta,
15
y
Lebeaux
9.
Wanl S. Masan,
The Begillllillg Teacher: StatllS
Qlld
Caree,. Orientatiolls,
OE-23009,Circular
N."
644, Washington, U.S. Govt. Printing africe, 1961, p. 13. Los antecedentes de losprofesores de elemental
y
secundaria
difieren
muy
poco. Véase también WilIiam Wattenberg,
el
al.,
(ISocial Origins
of
Teachersn, en
Tlze
Teacher's Role in
A111erica/l
Sacie/y,
ed. Lindley J. Stiles,Nueva York, Harper, 1957, pp. 13-16; y National
Education
Association,
Tite
Slallls
of
Ihe Ameri-
can Public-School Teaclwr,
Washington,
NEA,
1957, p. 9.10. Masan,
op. cit.,
p.
12.
11. Matvin Bressler y WilIiam
M.
Kephart,
Career Dyllll11lics,
Harrisburg, PennsylvaniaNurses' Association, 1955, p. 116;
lnvin
Deutschcr,
<lA
Survey
of
the Social
and
OccupationalCharacteristics
of
a Metropolitan Nurse Complemenh', Kansas City, Mo., Community Studies,lnc., 1956,
citado
en Everett
C.
Hughes, Helen MacGill Hughes e Irvin Deutscher,
Ttvellly
Thou
sa/ld Nllrses
Tell
Their
5tOly,
Philadelphia, Lippincott, 1958, p. 22; Harry
W.
Martin e
Ida
Harper
Simpson,
Patte11ls
o{
Psychiatric Nursillg; A
5111dy
o{
Psychiatlic Nursing
¡,l
Norl/¡ Carolina,
ChapelHill, Institute fol' Research in Social Science,
U.
of
North Carolina, 1956, p. 14.12. Masan.
ap. cit.,
p.
13.
muestra
estas comparaciones. Los datos
que
da
son
de Douglas
M.
More,
<lA
Note
on
Occupational Origins
of
Hea1th Service Professions»,
en
America/l Sociological Review,
25, 1960, p. 404; Paul
F.
Lazarsfeld y Wagner Thielens, Jr.,
Tlle
Acadel1lic
Miml,
Nueva York, Free Press, 1958, p. 401;
Stuart
Adams, «Regional Differences in Vertical Mobility ina High-Status Occupation», en
American Sociological
Review,
15,
1950, p. 231; Y Bressler yKephart,
op.
cit.,
p. 116.13. Alice
1.
Bryan.
Tlze
Pllblic Librarían,
Nueva York, Columbia U.P
.
1952. p. 34.14.
Nonnan
Polansky, WiIliam Bowen, Lucille Gordon, y Conrad Nathan, uSocial Workersin Society»,
en
JOllmal
o{
Social
Worl"
34, 1953, pp. 74-80.15. R. Clyde White, «Social Workers in Society: Sorne
Further
EvidencclI,
en
JOlmzal
o{
Social Work,
34, 1953,
pp.
161-164.
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