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Abandono el juego pues repudio las reglas.Sobre la mirada vacíade la oculta víboraespero la formulaque me liberede su veneno.Repetiré mis errores pues acaban en placeres,la ciudad que sucumbees un tremendo acierto.Miserables envidiasrodean el aire de nuestras bocas,mientras la mierdase convierte en dulces palabras.Los senos y el vello perfuma el campo de los ensueños.Mi alegría es removida por el juego de las lombricesque revitalizan estos jardines marchitos.Soy mi propio mito
y arderé en mi propio inerno.
Venus desde el cielonace de una almeja,estando junto a mi amanteel mar es un laberinto desértico.Recuerdo el urinarioabandonado sobre los cementeriosde los profetas.Acércate sutilmentey mírame cuando meo.
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