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Microeconomía
"Microeconomía Intermedia" de Hal Varian, Barcelona, Antoni
Bosch Editor, 1998.
1. Preferencias, Utilidad y Demanda (Varian capítulo 1 - 6, 14 - 15)
1.1 El mercado (Varian cap. 1)

En este primer tema se dará una introducción al funcionamiento de los mercados y de cómo se construyen las funciones de demanda y oferta. En principio hay tres conceptos importantes de definir que son: variable exógenas y endógenas y el concepto

de equilibrio. Para entender los dos primeros se puede usar el ejemplo de la demanda de

helados: la demanda de helados dependerá de su precio de venta y de la temperatura del día, si hace calor la demanda aumenta para el mismo precio. La temperatura del día es una variable exógena al sistema porque no puede modificarse (está dada por factores ajenos al sistema) mientras que el precio es endógeno porque está dado por factores inherentes al modelo. Por otra parte un sistema está en equilibrio cuando sus variables no cambian, ya sea precio o cantidades.

Estos conceptos son útiles al momento de definir las funciones de demanda y de oferta. La función de demanda expresa la cantidad total de bienes demandados a cada uno de los precios. Si uno ordena a los consumidores en orden de disponibilidad a pagar decreciente obtendrá una curva quebrada de demanda. La disponibilidad a pagar por una unidad del bien se denomina precio de reserva y representa el precio máximo que el consumidor está dispuesto a pagar por una unidad de bien (ver figura 1.1 pág. 4). La curva de oferta por otro lado representa el precio mínimo que los productores están dispuestos a recibir por una unidad del bien que venden. En el caso particular del ejemplo del libro, la curva de oferta es una recta vertical porque la cantidad disponible de departamentos es fija (en el corto plazo) pero se verá más adelante que el precio mínimo que está dispuesto a recibir un productor para producir una unidad adicional del bien coincide con el costo marginal (la curva de oferta coincide con la de costo marginal). El precio de equilibrio del mercado se obtiene confrontado las dos curvas, ¿porqué? Porque no podría ser de otra forma, si el precio fuera superior la oferta de departamentos sería superior a la demanda y el precio tendería a caer hasta el equilibrio, si fuera inferior (control de alquileres p. ej.) habría racionamiento y mercado negro.

Otro punto importante a destacar es la diferencia entre movimientos a lo largo de las curvas (de oferta o demanda) y un corrimiento de dichas curvas. Volviendo al ejemplo de la demanda de helado, un cambio en el precio de helado genera una aumento de la cantidad demandada (movimiento sobre la curva) mientras que un aumento de la temperatura del día genera un corrimiento de la curva de demanda hacia fuera demandando más helado para cada precio. En el caso de la oferta es similar, un aumento de cualquier factor exógeno genera un corrimiento de la curva de oferta hacia la derecha (una reducción del costo de producción p. ej.) mientras que una variación del precio genera un movimiento sobre la curva.

Otro concepto muy importante de comprender es el de eficiencia en el sentido de Pareto o eficiencia asignativa. Se dice que una asignación (forma de asignar los bienes a cada uno de los demandantes) es eficiente en el sentido de Pareto si no hay otra asignación que deje a todo el mundo igual y mejore el bienestar de al menos una persona. Este concepto está íntimamente ligado al de equilibrio, si no hay forma de mejorar el bienestar de al menos una persona sin reducir el de los demás, la asignación es eficiente y el sistema está en equilibrio ya que nadie tiene incentivo a cambiar de asignación.

Analicemos ahora diversas formas de asignar bienes en una economía y veamos cuales son eficientes en el sentido de Pareto, es decir cuáles llevan al sistema al equilibrio. El primer caso es el de la competencia perfecta entre compradores y vendedores (cada departamento propiedad de un dueño y cada demandante demanda un solo departamento). En este caso es claro que el resultado sería que todos los demandantes pagarían el mismo precio por los bienes ¿Porqué? Porque de lo contrario habría arbitraje entre compradores, vendedores y revendedores hasta alcanzar el precio de equilibrio. El segundo caso es el de un monopolista discriminador: este vende bienes (o departamentos) en orden decreciente de precios de reserva. Empieza subastando el primer departamento y se lo vende al que más dinero ofrece por él, sigue con el segundo departamento y se lo vende al que tiene segundo precio de reserva más alto y así sucesivamente hasta agotar el stock. En este modelo cada demandante paga el precio máximo que está dispuesto a pagar por el bien. En el caso de un monopolista que no pudiese cobrar diferentes precios sino uno solo a todo el mundo, se puede demostrar que el precio que elegiría este monopolista es superior al que prevalece en el caso de competencia perfecta (ver figura 1.7 pág. 13). La explicación de esto es que para vender una unidad más del bien (y como la curva de demanda tiene pendiente negativa)

debe bajar el precio de todas las unidades (ya que no puede discriminar) lo que reduce
sus ingresos.

En cuanto a la eficiencia de los tres tipos de asignaciones se puede demostrar que las dos primeras son eficientes y la última no lo es. La explicación es sencilla y es la siguiente. En el caso de competencia perfecta, y por definición, no es posible que haya otra transacción entre compradores y vendedores que mejore como mínimo el bienestar de un agente ya que de lo contrario la solución anterior no sería un equilibrio. En este caso la cantidad de bienes transada en el mercado es la máxima posible. En el caso del monopolio discriminador también es un equilibrio ya que la cantidad de bienes coincide con la de la competencia perfecta. Ahora en este caso hay que hacer una salvedad, si en el caso del monopolio discriminador se permitiese la reventa entre compradores se llegaría a la solución de competencia perfecta y toda la ganancia de bienestar iría a los consumidores. Para que el monopolista pueda discriminar es necesario que alguien (el gobierno?) impida la reventa entre consumidores. Nótese que ambas asignaciones son eficientes en el sentido de Pareto: en ninguno de los dos casos es posible mejorar el bienestar de alguien sin reducir el de otro. En la competencia perfecta una reducción en el precio beneficiaría a los consumidores pero perjudicaría al productor, en el monopolio discriminador permitir la reventa mejoraría a los consumidores pero perjudicaría al monopolista dueño de los departamentos.

El último caso es el del monopolista no discriminador. En este caso el monopolista cobra un solo precio a todos los inquilinos pero como ya se dijo el precio óptimo es superior al de equilibrio y la cantidad transada inferior. En este caso es posible obtener asignaciones que mejores el bienestar de tanto los consumidores como del monopolista y esto se hace permitiéndole discriminar al monopolista. Si se le permite a este cobrarle un precio inferior pero solo al que alquile un departamento adicional (manteniendo el precio alto para los demás que están alquilando) se aumenta la ganancia del monopolista y a la vez se le permite a otro consumidor alquilar una departamento que antes no lo podía hacer porque el precio de mercado era superior a su precio de reserva.

Para concluir este capítulo los conceptos más importantes son: funciones de demanda y oferta, movimientos a lo largo de las curvas (por variación de variable endógena) y movimientos de la curva (por variación en variable exógena). El concepto de eficiencia en el sentido de la Pareto y de equilibrio que son conceptos íntimamente ligados.

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