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Detrás de la bella palabra movi-miento, que nos induce a pensar enalgo dinámico, con cambios perma-nentes en los que se avizoran másascensos que descensos, y en el prota-gonismo popular, se ocultan muchos y diversos actores, que la doctrinapopulista pretende homogeneizar:tirios y troyanos, santos y pecadores, burgueses y proletarios.El 22 de noviembre de 2010, conmotivo de un acto presidencial en lafábrica Renault el filósofo Rubén Driretoma un viejo trabajo suyo sobre lospartidos y los movimientos. Refirién-dose al kirchnerismo, como el “nuevomovimiento nacional” nos dice:“Ese movimiento que Néstor poníaen marcha es el que Cristina retoma.Muestra clara de ello es el primer actopúblico que realiza tras la muerte de suesposo, pues se dirige directamente a losobreros de la fábrica Renault. El líder yel pueblo en relación directa y dialogalpor sobre las instituciones, característicafundamental de los movimientos”.Dri ubica “astutamente” como he-cho re-fundacional del kirchnerismo aun sector de la clase obrera industrial.Nos preguntamos nosotros, ¿estabaallí la Presidenta para proponer elcontrol obrero de la producción deautomóviles o para relanzar a la in-dustria automotriz como punta delanza de su modelo agro industrialexportador? En cambio el autor de lanota se pregunta: “¿Qué son, pues losmovimientos?”. Argumentando que:“Los movimientos están consti-tuidos por vastos sectores socialespopulares que constituyen lo queen nuestra práctica política hemosdenominado siempre como campopopular. Hablamos de sectores popu-lares más bien que de clases socialesporque en las sociedades en las quese conforman los movimientos po-pulares no se dan, entre los diversosgrupos sociales, los contornos nítidosque son propios de las clases sociales”.Con esta afirmación podemoscoincidir en buena medida aunqueno completamente. Ella tiene validezpara varias sociedades latinoamerica-nas pero, si hay una en particular quedista de tener esas características, tantohistóricamente como en la actualidad,es la argentina. En nuestro país el capi-talismo se desarrolló tempranamentedelimitando bastante claramente a la burguesía y al proletariado, como semuestra en el mencionado acto enRenault, sus nítidos contornos con loscapitalistas en los estrados y los traba- jadores en el llano. Aunque no alcanzóel nivel de un país altamente desarro-llado, merced al carácter parasitario desu clase dirigente
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.Pero el análisis no debe limitarse ala estructura económico social sino te-ner en cuanta además otros factores.
LA EXPERIENCIA HISTÓRICA 
Los argentinos, al hablar de mo-vimiento, inmediatamente hacemosreferencia al peronismo y, sugeridopor la construcción teórica de muchosintelectuales de esta corriente política,al yrigoyenismo. Por su parte, la histo-ria de nuestra América nos remite al APRA
 
peruano fundado en 1924 por Víctor Haya De la Torre con quien lospadres del marxismo latinoamericanopolemizaron duramente. El “Arpa” lellamó el joven revolucionario cubano Julio Antonio Mella y lo caracterizócomo un “frente único en favor de la burguesía”. En tanto que Mariáteguiescribía en Punto de vista antiimpe-rialista: “Del APRA, concebida ini-cialmente como frente único, comoalianza popular, como bloque de lasclases oprimidas, se pasa al APRAdefinida como el Kuo Min Tang 
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latinoamericano”. Es decir, criticabala conversión del frente único en unmovimiento poli clasista. Tambiénel varguismo en Brasil y el PRI
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enMéxico -surgido éste más que de laRevolución Mexicana, de su derrota-pueden ser incluidos dentro de losmovimientos populares de AméricaLatina pero, invariablemente, todostuvieron y/o tienen su dirección enla clase capitalista. En una posiciónintermedia, pero sólo en sus orígenes,podemos incluir al MNR 
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de Boliviaque tomó el poder mediante una in-surrección que provocó pero que nodirigió. En sus primeros gobiernos seapoyó en los cuadros del trotskistaPOR, pero que terminó como el
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La actualidad política, con el encumbramiento del kirchnerismo y la derrota de Proyecto Sur,ha puesto en debate, dentro de la militancia popular, el papel de los movimientos.
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En nuestro paísel capitalismose desarrollódelimitandobastante claramentea la burguesía yal proletariado...
 
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 Julio, consciente de esta limitación y de su carácter poli clasista, abordóla tarea de unificar las tres vertientesrevolucionarias en un partido regidopor el centralismo democrático. Estaconcepción metodológica ha tenidouna aplicación muy negativa en elPCUS
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y los partidos inspirados en élpero, su contenido democrático nose desdibujó completamente en laRevolución Cubana, por lo que en laactualidad la futura Conferencia delPC
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de este país tiene como objetivofundamental discutir la separacióndel Partido y del Estado. Tomando elprimero la educación ideológica desu pueblo y el segundo afirmándosecomo administrador de los bienesmateriales de todos los cubanos.En los años 70 no fue el movimien-to peronista el que llevó adelante lalucha revolucionaria sino un movi-miento popular revolucionario que nollegó a estructurarse como un frente,en el que participaban por igual parti-dos y agrupaciones políticas marxistas y peronistas. Y fue así porque no APRA peruano, con una posiciónpolítica pro imperialista.Distinto es el caso del Movimiento26 de Julio en Cuba, y de las organiza-ciones que se fundaron por el ejemplode la Revolución Cubana, donde FidelCastro no surgió de la estructura delaparato del Estado como Perón o Var-gas, sino que se convirtió en líder desu pueblo a partir de la lucha irregular,primero en las ciudades y luego en lasmontañas, y como Jefe de una verda-dera y profunda revolución terminóde consolidarse como líder del pueblocubano y de la lucha revolucionaria en América Latina.En cambio, el peronismo nacióde arriba para abajo motorizadopor un Coronel del Ejército -uno delos aparatos coercitivos del estadocapitalista- verdadero líder del golpemilitar del 4 de junio de 1943 que lollevó a ocupar los cargos de Secretariode Trabajo, Secretario de Defensa yVicepresidente de la Nación.Este es otro de los rasgos con-sustanciales de los movimientos, suestructura verticalista. Las inicia-tivas van de arriba hacia abajo. “Ellíder interpretando al pueblo” perola mera figura del líder no es de suexclusividad, ya que se presenta enlos más disímiles casos, desde el so-cialismo hasta el fascismo pasandopor la democracia liberal. Por ser asíno se lo puede tomar, sin más, comoun atributo positivo. Por el contrario,la experiencia ha demostrado ser unacaracterística más bien negativa delos movimientos, sino se construyencanales democráticos de participaciónde las bases. El Movimiento 26 deestaba limitado por la ideología dela conciliación de clases sino que seluchaba por el socialismo.La segunda parte del falseamientode esta historia dice: “los desapareci-dos compañeros peronistas”, comohemos escuchado en más de unamovilización. Además de falaz es sec-taria ya que deja afuera a alrededor de la mitad de los caídos en combate,muertos y desaparecidos. Sólo con-tando los del PRT8, el ERP9 y la JG10suman el 20 % (hemos publicado unalista con sus nombres y las fechas decaída o desaparición) y no es desatina-do suponer un número similar en elresto de la izquierda.
LA DEMOCRACIA Y LA PARTICIPACIÓN DE LAS BASES
La hegemonía neoliberal puso demoda la palabra participativo. Palabraque nosotros manejamos con ciertareticencia ya que ha sido usada por losdirigentes de fuerzas políticas pro capi-talistas como una forma de encubrir elverticalismo. Por esta razón nos gustamás hablar de democracia directa, aso-ciada históricamente con las corrientessocialistas y revolucionarias.Por nuestra experiencia, somospartidarios de construir partidos y frentes porque tanto unos comootros presuponen un programa (nose limitan a la voluntad del líder) yun mecanismo democrático para la
En los años 70 no fue el movimientoperonista el que llevó adelante la lucharevolucionaria sino un movimiento popularrevolucionario que no llegó a estructu-rarse como un frente... Y fue así porqueno estaba limitado por la ideología dela conciliación de clases sino que seluchaba por el socialismo.Por nuestra experiencia, somos partidariosde construir partidos y frentes porque tan-to unos como otros presuponen un programa(no se limitan a la voluntad del líder) yun mecanismo democrático para la resoluciónde su política. En la actualidad el prota-gonismo de las bases es lo fundamental, porello, la tarea más revolucionaria, junto aldebate de ideas, es la construcción de or-ganismos de participación popular.

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