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Mérida es una ciudad surgida, como otras muchas en la antigüedad, entre dos ríos: el Guadiana y uno desus afluentes, el Albarregas (llamados respectivamente
Anas y Barraeca
en tiempos de los romanos). Superarestos ríos y evitar sus crecidas fueron los primeros retos que afrontaron los ingenieros romanos al plantearel urbanismo de la ciudad naciente. Los puentes hicieron de esta ciudad un paso obligado de mercancías yun lugar prioritario en la estrategia de cualquier ejército que quisiera controlar el oeste peninsular.Desde su fundación como Colonia, hecho que sucede el 25 a. C., y a lo largo de sus dos primeros siglosde existencia, quienes diseñaron el urbanismo emeritense, quienes embellecieron la ciudad, pretendieronreproducir la grandiosidad de Roma en un lugar remoto del Imperio para, de esta forma, acercar el modo devida romano a pueblos que lo desconocían.En el 15 a. C. Augusta Emerita es designada como capital de una nueva y extensa provincia, La Lusitania.Se convierte en una ciudad cosmopolita, a la que llegan ciudadanos procedentes, no sólo del resto de Hispania,si no de multitud de provincias del Imperio. En ella se funden costumbres y maneras de pensar autóctonas conlas romanas además de aquellas otras, más exoticas, procedentes del Medio Oriente o de Egipto. Dentro de esaamalgama de culturas cohesionadas por la romanidad surgen aquí el judaísmo y el cristianismo.Cuando el Imperio de Occidente se encuentra al borde del colapso, Mérida se alza como capital de todaHispania, desde donde era gobernada por un vicario acompañado por una corte de funcionarios.Posteriormente, ya bajo administración visigoda, serán los obispos de la Iglesia Emeritense los encargadosde mantener el prestigio de la ciudad, prestigio que se mantendría incluso durante buena parte del EmiratoOmeya.La ciudad, por su trayectoria en la Antigüedad e inicios de la Edad Media, es en sí un museo arqueológico,si bien los museos y colecciones arqueológicas existentes y, de manera especial, el Museo Nacional de ArteRomano, nos acercan de forma clara y precisa a la vida cotidiana de otras Méridas ya extintas.Mérida, en definitiva, facilita que nos aproximemos a más de ocho siglos de la historia, vieja historia,de España.José Luis Mosquera MüllerCronista Oficial de la Ciudad de Mérida
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