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INDIGNESE !
Escrito de Stéphane Hessel.
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INDIGNESE!Escrito de Stéphane Hessel.Stéphane Hessel (Berlín,Alemania, 20 de octubre de 1917) es un diplomático, escritor, y militante políticofrancés. Fue miembro de laresistencia francesadurante laSegunda Guerra Mundial, capturado y torturado por laGestapo,
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y recluso de los campos de concentración deBuchenwaldyDora-Mittelbau. Fue uno de los redactores de laDeclaración Universal de Derechos Humanosde1948. Al llegar a los 93 años de edad, se llega un poco a la última etapa de una vida. El final no estámuy lejano. Qué suerte poder aprovechar todavía este tiempo que queda para rememorar todoaquello que ha servido de base a mi compromiso político: los años de la resistencia y elprograma elaborado hace sesenta y seis años por el Consejo Nacional de la Resistencia!. Es aJean Moulin a quien debemos la reunión de todos los componentes de la Francia ocupada, losmovimientos, los partidos, los sindicatos, dentro de los marcos de ese Consejo, paraproclamar su adhesión a la Francia combatiente y al único jefe con el cual ella se reconocía: elGeneral de Gaulle. Desde Londres donde me había juntado con de Gaulle en Marzo de 1941,me enteraba que ese Consejo había establecido un programa que fue adoptado el 15 de marzode 1941 y que proponía para la Francia liberada un conjunto de principios y valores sobre loscuales habría de reposar la democracia moderna de nuestro país!Hoy día tenemos más necesidad que nunca de estos principios y valores. Nos incumbe atodos nosotros el deber de velar porque nuestra sociedad siga siendo una sociedad de la cualtodos podamos sentirnos orgullosos: no esta sociedad de los sin papeles, de las expulsiones,de la desconfianza respecto de los inmigrantes, no esta sociedad en la cual los derechos ybeneficios de la jubilación y de la Seguridad Social sean reducidos o suprimidos, no estasociedad en la cual todos los medios de comunicación estén en manos de los explotadores,cuestiones que hubiéramos rehusado caucionar si fuésemos verdaderos herederos delConsejo Nacional de la Resistencia.A partir de 1945, luego de un drama atroz, es a una ambiciosa resurrección a la que se libranlas fuerzas presentes en el seno del Consejo Nacional de la Resistencia. Recordémoslo, esentonces que se crea la Seguridad Social como la Resistencia lo deseaba, como su programalo estipulaba, «un plan completo de Seguridad Social destinado a asegurar a todos losciudadanos, medios de subsistencia en todos los casos en los cuales ellos fueren incapacesde procurárselo gracias al trabajo» «una jubilación que permitiese a los trabajadores viejosterminar dignamente sus días». Las fuentes de energía, la electricidad, el gas y el carbón, losgrandes bancos fueron nacionalizados. Es lo que ese programa preconizaba en todas susletras, «el retorno a la Nación de los grandes medios de producción monopolizados, fruto deltrabajo común, de las fuentes de energía, de la riqueza del subsuelo, de las compañías deseguro y los grandes bancos» « la instauración de una verdadera democracia económica ysocial, implicando la evicción de las grandes feudalidades económicas y financieras de ladirección de la economía»El interés general debe primar sobre el interés particular, la repartición justa de la riquezacreada por el mundo del trabajo debe primar sobre el poder del dinero. La Resistenciapropone una organización racional de la economía asegurando la subordinación de losintereses particulares al interés general y liberada de la dictadura profesional instaurada a la
 
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imagen de los Estados fascistas» y el Gobierno provisorio de la Republica, asumió esteprincipio.Una autentica democracia requiere de una prensa independiente; la Resistencia lo sabe, loexige, defendiendo «la libertad de la prensa, su honor y su independencia respecto al Estado,del poder del dinero y de las influencias extranjeras» Es todavía lo que establecían lasOrdenanzas sobre la prensa, desde 1944. Es precisamente esto lo que hoy por hoy está enpeligro.La Resistencia reclamaba «la posibilidad efectiva para todos los niños franceses de beneficiarde la instrucción más desarrollada», sin discriminación y sin embargo las reformas propuestasen 2008 son contrarias a ese postulado. Jóvenes profesores cuya acción yo sostengo y quehan llegado incluso a rechazar su aplicación, han sido sancionados con la amputación de sussueldos a manera de castigo. Porque se indignaron y desobedecieron, juzgando esasreformas demasiado alejadas del ideal de la escuela republicana, demasiado al servicio de unasociedad en la que prima el dinero y no desarrolla suficientemente el espíritu creativo y crítico.Es todo el conjunto de fundamentos de las conquistas sociales de la Resistencia que hoy endía están siendo cuestionadas.El motivo de la resistencia es la indignación.Se atreven a decirnos que el Estado no dispone hoy de los medios suficientes para asumir elcosto de esas medidas ciudadanas. Pero, como puede faltar hoy el dinero para mantener yprolongar esas conquistas en circunstancias que la producción de riquezas ha aumentadoconsiderablemente desde la Liberación, período en la cual la Europa estaba en ruinas? Si noes porque el poder del dinero que tanto combatió la Resistencia, nunca ha sido más grande,insolente y egoísta con sus propios servidores hasta en las más altas esferas del Estado. Elsistema bancario que fue privatizado se muestra con prioridad preocupado de sus dividendos,y de los altos salarios de sus dirigentes y no del interés general. La desigualdad de ingresosentre los más pobres y los más ricos nunca fue tan importante y la carrera a por el dineronunca ha sido más estimulada.El motivo de base de la Resistencia fue la indignación.Nosotros los veteranos de los movimientos de resistencia y de las fuerzas combatientes de laFrancia Libre hacemos un llamado a las nuevas generaciones de mantener viva y transmitir laherencia e ideales de la Resistencia. Nosotros les decimos, asuman esta tarea, indígnense!Los responsables políticos, económicos e intelectuales y el conjunto de la sociedad no debenrenunciar, ni dejarse impresionar por la actual dictadura internacional de los mercadosfinancieros que amenazan la paz y la democracia.Yo les deseo a todos, a cada uno de ustedes, de tener su motivo de indignación. Porque elloes precioso, porque cuando algo lo indigna a usted de la manera en que yo me indigné con elnazismo, uno se transforma en un militante fuerte y comprometido. Uno se incorpora a lacorriente de la historia para que esa gran corriente de la historia prosiga su marcha gracias acada uno de nosotros. Y esa corriente avanza hacia más de justicia, más libertad, pero enningún caso esa libertad descontrolada del zorro en el gallinero.Esos derechos, a partir de los cuales la Declaración Universal redactó su programa en 1948,son universales. Si usted encuentra alguien que no se beneficie de ellos, compadézcase yayúdele a conquistarlos.Dos visiones de la historia
 
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Cuando yo intento comprender que fue lo que dio origen al fascismo y que hizo que fuéramosinvadidos por él y por Vichy, me digo que los detentores de la riqueza con su egoísmo,tuvieron terriblemente miedo a la revolución bolchevique. Y se dejaron guiar por sus temores.Pero si hoy como en aquel entonces una minoría activa se yergue, ello bastará, porque yatendremos el fermento para que la masa se levante. Es sin lugar a dudas verdad que laexperiencia de un viejo como yo, nacido en 1917 se diferencia de la experiencia de los jóvenesde hoy. Yo pido siempre a los profesores de las escuelas la posibilidad de intervenir ante susalumnos, y les digo: ustedes no tienen las mismas razones evidentes para asumir uncompromiso militante. Para nosotros resistir consistía en no aceptar la ocupación alemana yla derrota. Ello era relativamente simple. Tan simple como aquello que continuó, ladescolonización. Y luego la guerra de Argelia. Era preciso que Argelia llegase a serindependiente, eso era evidente. En cuanto a Stalin, todos sin excepción aplaudimos lavictoria del Ejército rojo contra los nazis, en 1943. Pero ya cuando habíamos tomadoconocimiento de los grandes procesos estalinistas de 1935 e incluso si teníamos quemantener el oído abierto hacia el comunismo para contrabalancear al capitalismo americano,la necesidad de oponerse a esta forma insoportable de totalitarismo también se nos impusocomo una evidencia. Mi larga vida me ha dado una sucesión de razones para indignarme.Esas razones nacieron, menos de la emoción que de la voluntad de asumir un compromiso. Eljoven egresado de la Escuela Normal, que yo fui estaba mucho más influenciado por Sartre,condiscípulo mayor que yo, de aquella misma escuela. «La nausea», «El muro», a excepciónde «El Ser y la nada» fueron muy importantes en la formación de mi pensamiento. Sartre nosenseñó a decirnos «Ustedes son responsables en tanto que individuos» Era un mensajelibertario. La responsabilidad de un hombre que no puede someterse ni a un poder ni a unDios. Al contrario hay que comprometerse en nombre de la responsabilidad que es la nuestraen tanto que persona humana. Cuando ingresé a la Escuela Normal de la calle de Ulm en Parisen 1939, lo hice como ferviente discípulo del filósofo Hegel y seguía la cátedra de MauriceMerleau-Ponty. Su enseñanza exploraba la experiencia concreta, aquella del cuerpo y susrelaciones con los sentidos, gran singular frente al plural de los sentidos. Pero mi optimismonatural que siempre me lleva a creer que todo lo que anhelo puede ser posible me inclinó másbien hacia Hegel. El Hegelísmo interpreta la larga historia de la humanidad como provista deun sentido, que es la libertad del hombre progresando etapa tras etapa.La historia está hecha de choques sucesivos, teniendo en cuenta sus desafíos, la historia delas sociedades progresa, y al final, cuando el hombre ha alcanzado su plena libertad, nosencontramos con el Estado democrático en su forma ideal.Existe por supuesto otra concepción diferente de la historia. Los progresos hechos por lalibertad, la competición, la carrera al «cada vez más», eso puede ser vivido como un huracándestructor. Es así como se la representaba un amigo de mi padre, el hombre que compartiócon él la tarea de traducir al alemán el libro titulado «A la Recherche du temps perdu» «Enbúsqueda del tiempo perdido» de Marcel Proust. Es el filósofo alemán Walter Benjamín.Quien extrajo un mensaje pesimista de un cuadro del pintor suizo Paul Klee, titulado l’Angelusnovus, en el cuál la figura del ángel abre los brazos como para acoger o rechazar unatempestad que él identifica como el progreso. Para Benjamín, que se suicida en Septiembre de1940 para escapar del nazismo, el sentido de la historia, es la marcha irresistible de unacatástrofe a otra.La indiferencia: la peor de las actitudesEs verdad que las razones de indignarse pueden parecer hoy menos netas o el mundodemasiado complejo. Quien manda, quien decide? No siempre es fácil distinguir entre todaslas corrientes que nos gobiernan.
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