XXX Domingo T. O. (A)1
Domingo XXX del tiempo ordinario (ciclo A)
La pregunta que le hacen hoy al Señor en el evangelio tiene plenosentido dentro del judaísmo, donde hay 613 preceptos -entre mandatos yprohibiciones- que constituyen la
Torah
, La Ley de Dios, que el judío piadosotiene que cumplir. ¿Cuál es el más importante de todos estos preceptos, aquelen cuya observancia está Dios más interesado, aquel que, en cierto modo, nosda la clave de todos los demás?La respuesta del Señor empieza con una palabra:
amarás
. Con ello yase nos está diciendo que la clave de todos los preceptos es el amor. Amor esuna palabra que nosotros asociamos inmediatamente al sentimiento, a laafectividad. Sin embargo conviene recordar que, el amor, en la Biblia, designa,ante todo, una
decisión
de vincularse a alguien, a quien se le conceden, poresa vinculación, unos derechos sobre uno mismo, y a los
actos concretos
quealimentan esa decisión: amar es hacer
alianza
con aquel a quien se ama. Yhacer alianza significa unir mi destino al destino del otro y saber que, a partirdel momento en que he sellado una alianza, yo puedo contar siempre con esapersona, para caminar hacia mi destino, como ella puede contar conmigo.El Señor nos recuerda que Dios
ha hecho alianza con nosotros
y que lafidelidad de Dios a esa alianza es tan grande que la única actitud correcta porparte nuestra es la de amarle con todo tu corazón, con toda tu alma, con todotu ser. Efectivamente, la fidelidad de Dios a la alianza que ha hecho connosotros es tan grande que llegará hasta la Cruz, hasta la entrega de su propioHijo en la Cruz. Nadie nos ha amado tanto como Él, y por eso Él merece elamor total (con todo tu) que Cristo nos recuerda.Pero ¿cómo podemos amar a Dios? ¿Qué le podemos dar nosotrosque Él no posea ya de antemano? El reconocimiento de su presencia, de sucompañía, de su acompañamiento en nuestro caminar. Lo que le podemos dara Dios es vivir nuestra vida sin dudar nunca de que él camina con nosotros, deque Él está siempre cerca de nosotros y de que nos está siempre amando.Vivir nuestra vida sabiéndonos acompañados por Él, aunque nuestra vida seaun infierno. Amar al Señor es decirle Tú no tienes culpa de nada, Tú no medebes nada y darle gracias por su compañía.
Leave a Comment