Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
14Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Ingold_haciendo Cultura y Tejiendo El Mundo

Ingold_haciendo Cultura y Tejiendo El Mundo

Ratings: (0)|Views: 174 |Likes:
Published by laguens

More info:

Categories:Types, Research
Published by: laguens on Oct 23, 2011
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

08/11/2013

pdf

text

original

 
HACIENDO CULTURA Y TEJIENDO EL MUNDOTim Ingold
[Making Culture and Weaving the World, en:
Matter, Materiality and Modern World,
P. M. Graves-Brown, ed. Routledge, Londres, pp. 50-71, 2000. Traducción: Andrés Laguens, 2009]
Artefactos y organismos
En su libro,
El azar y la necesidad 
(1972), el distinguido bioquímico Jacques Monod parte dedeterminar lo distintivo de los seres vivientes por medio del contraste con otra clase de cosas – aparentemente también dotadas con propiedades de forma y función – conocidascomúnmente como artefactos. Monod nos invita a imaginarnos como habitantes inteligentesde otro planeta, interesados en hallar si hay alguna evidencia de actividades que produzcanartefactos en la Tierra. Planeamos enviar una nave espacial a la Tierra, equipada con unacomputadora programada para distinguir, sobre la base de un espectro de datos de entrada,entre objetos que son artefactos y objetos que no lo son. ¿Cómo debería ser escrito esteprograma?Quizás la máquina debería tener instrucciones para buscar regularidades de formas, talescomo varias clases de simetrías una repetición rítmica de elementos estructurales. Debido aque éstas son propiedades muy generales de la materia a nivel molecular, tendría queconcentrarse en los rasgos macroscópicos de los objetos que encontrase. Aun así, sin embargo,las cosas que potencialmente podría registrar como “artefactos” podrían incluir la Calzada delos Gigantes, las alas de una mariposa, casi cualquier clase de concha marina, un panal deabejas, la cabeza de un girasol y una cantidad de otros objetos que – con la posible excepcióndel panal – normalmente no consideraríamos artificiales para nada. Por otro lado, la máquinano consideraría las sábanas arrugadas de una cama de la cual nos hayamos recién levantadodespués de una noche de sueño difícil, y ¡aún podría ubicar el hacer la cama de todas lasmañanas en casa en la misma categoría de producción de artefactos como la de hacer camasque corresponde a una fábrica de muebles!Puede ser que el problema surja debido a que la en la programación de nuestra computadorapara atender solamente a las propiedades formales, estructurales, de los objetos hayamosignorado el rasgo más sobresaliente de los artefactos: que ellos han sido diseñados para unpropósito. Supongamos, entonces, que corregimos esta deficiencia instruyendo a la máquinapara que atienda a la ejecución de cosas, esto es, a su capacidad de funcionar de modosparticulares para los cuales parecen peculiarmente adaptados más que contingentementeaptos (ver Preston, Capítulo 2). Una piedra que aparece naturalmente de tamaño y formaapropiados, en ausencia de algo mejor, puede ser útil para martillar clavos en la madera, peroel martillo de carpintero ha sido diseñado específicamente para esa tarea, y como tal calificaríacomo un artefacto mientras que la piedra no. Como señala Monod (1972:21), sin embargo, lapropiedad del diseño funcional no es única de los artefactos sino que también es compartidapor todas las cosas vivientes. Los paralelos con respecto a esto entre la ingeniería humana y laadaptación orgánica son una legión: las alas de los aviones y los pájaros, la disposiciónhelicoide de las fibras en una cuerda y de los músculos de un pez, la combinación del arco y lasuspensión en la construcción de un puente y en el esqueleto de un brontosaurio
1
. Nuestracomputadora, registrando estos paralelos como equivalentes, fallaría totalmente endiscriminar entre artefactos y formas de vida.
1
Estos ejemplos son tomados de French (1988: 32-36, 117-118, 161), quien brinda muchos más. Vertambién Steadman (1979, Capítulo 2).
 
H
ACIENDO CULTURA Y TEJIENDO
 
T
IM
I
NGOLD
/2
Existe una sola solución al problema, concluye Monod. Instruir a la computadora para quebusque no sólo los objetos terminados sino todos los procesos por los cuales llegan a existir: sugénesis y construcción. Notaría así de una vez que de los objetos dotados con forma y funciónhay una clase para la cual estas propiedades resultan de la aplicación a sus materialesconstituyentes de fuerzas
externas
a los objetos en sí mismos, y otra clase cuyas propiedadesno deben nada a la acción de fuerzas externas y sí todo a las interacciones “morfogenéticas”que son
internas
a los objetos en cuestión. La primera clase, entonces, abarca a los artefactos,mientras que la segunda abarca a los organismos vivientes (Monod 1972:21). Los primeros son“hechos” por alguna agencia que reside fuera de ellos, los últimos sólo “crecen”, enteramentepor su propia voluntad.Ahora supongamos que hemos programado exitosamente nuestra computadora para atendera las irregularidades formales, la ejecución funcional y la morfogénesis. En medio de muchaexcitación y anticipación popular, la nave con la computadora a bordo estar a punto de serdespachada a la Tierra. Antes de tomar la historia de lo que encuentra allí, permítaseme unapausa para considerar precisamente lo que está implicado en los artefactos por sucaracterización como cosas que son hechas más que cosas que crecen.
Haciendo y creciendo
Ante todo, se supone una distinción entre forma y sustancia, la que es entre lasespecificaciones de diseño del objeto y las materias primas de las cuales está compuesto. En elcaso de cosas vivientes, se supone que la información que especifica el diseño de unorganismo es portada en los materiales hereditarios, los genes, y así que cada nuevo ciclo devida se inaugura con la inyección de esta especificación en un medio físico. Pero con losartefactos, esta relación entre forma y sustancia está invertida. La forma es aplicada desde elexterior, antes que desplegada desde dentro. La misma distinción entre un con y un sin de lascosas, sin embargo, implica la existencia de una
superficie
, donde la sustancia sólida seencuentra con el espacio de acción de aquellas fuerzas que inciden sobre ella.El sentido común, en términos prácticos, del muy difícil imaginar. Muchos de nuestrosartefactos más familiares son (o eran, antes de los días de los materiales sintéticos) hechos dematerias más o menos sólida como piedra, metal, madera o arcilla. La propia utilidad de estosobjetos depende de ser relativamente resistentes a la deformación. Nosotros mismos, sinembargo habitamos un medio gaseoso – el aire – el cual, sin tal resistencia no sólo permite unacompleta libertad de movimientos, sino que transmite tanto la luz como el sonido. Muy lejosdel hecho obvio que necesitamos el aire para respirar, y por ende simplemente para estarvivos, las posibilidades del movimiento y percepción (visual y auditiva) que brinda el aire soncruciales para cualquier actividad de producción de artefactos. Existe entonces una muy claradistinción entre el medio gaseoso que nos rodea y los objetos sólidos que atestan nuestroambiente; además los patrones de luz reflejada de las superficies de estos objetos nos permiteverlos por lo que son (Gibson 1979:16-22).Estas consideraciones prácticas, sin embargo, se confunden fácilmente en nuestropensamiento con especulaciones tipo más metafísico. Para mostrar porque esto es así,permítaseme retornar al caso del panal de abejas cuyo status como un artefacto – comoseñalé arriba – es algo equívoco. Con seguridad, los panales no crecen. En medida que resultande la aplicación de una fuerza exterior-sobre la materia prima, el panal aparecería tan “hechopor abejas” como la casa humana es “hecha por hombres”. ¿O lo es? Reflexionando sobre lacuestión, y el poder verlo a un Karl Marx llegó famosamente a la conclusión que “lo que desdeel principio distingue al arquitecto más incompetente de l mejor de las abejas es que el
 
H
ACIENDO CULTURA Y TEJIENDO
 
T
IM
I
NGOLD
/3
arquitecto ha construido una celda en su cabeza antes de que la construyera en cera”. En otraspalabras, el criterio por el cual la casa es totalmente artificial – y por comparación el panal deabejas sólo figurativamente – es que surge de una representación o de un “modelo mental”, elque ha sido moldeado en la imaginación del practicante antes de su ejecución en lo material.Podemos suponer que a las abejas, por contraste, les faltan los poderes de la imaginación yque no tienen más concepción de sus panales de la que tienen de sus propios cuerpos, ambosde los cuales son formados bajo control genético (Ingold 1983; cf. Marx 1930: 169-170).Aquí, la exterioridad de las fuerzas que moldean los artefactos se entiende en un sentido muydistinto, en términos no de la separación física del medio gaseoso y la sustancia sólida, sino dela separación
meta
física de mente y naturaleza (ver Williams y Costall, Capítulo 5). A diferenciade las formas de los animales y las plantas, establecidas a través del mecanismo evolutivo de laselección natural e instalado genéticamente en el corazón de los organismos en sí mismos (enlos núcleos de cada célula), las formas de los artefactos se supone que tienen su fuente dentrode la mente humana, como soluciones preconcebidas, intelectuales, a problemas de diseñoparticulares. Y mientras el crecimiento orgánico es visto como un proceso que sucede
dentro
 de la naturaleza, y que sirve para revelar su arquitectura incorporada, en la fabricación deartefactos la mente es entendida como ubicando sus formas ideales sobre la naturaleza. Sihacer [
make
] significa entonces la imposición de formas conceptuales sobre la materia inerte,luego la superficie del artefacto viene a representar mucho más que una interfase entre lasustancia sólida y el medio gaseoso; más bien se convierte en la misma superficie del mundomaterial de la naturaleza en la media que se confronta con la mente creativa humana.Esta es precisamente el tipo de visión que reside en el fondo de las mentes de los antropólogosy arqueólogos cuando hablan de los artefactos como ítems de la llamada “cultura material”. Loúltimo que quieren sugerir, al recurrir a esta frase, es que en el objeto manufacturado losdominios de la cultura y la materialidad de alguna forma de superponen o se mezclan. Nada desu composición sustantiva
 per se
califica a los artefactos para su inclusión dentro de la cultura.Los materiales de los cuales están hechos – madera, piedra, arcilla o lo que sea – están en todocaso generalmente disponibles en la naturaleza. Aún con los objetos manufacturados demateriales sintéticos de los cuales no existen contrapartes que aparezcan naturalmente, susstatus como ítems de cultura material de ningún modo es condicional sobre su composición“antinatural”. El juguete de un niño hecho de plástico no es más cultural, desde estaperspectiva, que su equivalente de madera. Es la forma del artefacto, no su sustancia, lo quees atribuido a la cultura. Esto es el por qué, en la extensa literatura antropológica yarqueológica sobre cultura material, se le presta tan poca atención a los materiales concretos ysus propiedades. El énfasis está casi enteramente en temas de significado y forma – esto es,sobre la cultura como
opuesta
a la materialidad. Entendida como un ámbito discurso,significado y valor que habita la conciencia colectiva, la cultura es concebida como para flotarsobre el mundo material pero sin penetrarlo. En esta visión, en síntesis, cultura y material
nose mezclan
; más bien, la cultura se envuelve alrededor del universo de las cosas materiales,modelando y transformando sus superficies externas sin siquiera penetrar su interioridad. Así,la superficie particular de cada artefacto participa en la superficie impenetrable de lamaterialidad en sí misma en la medida que es envuelta por la imaginación cultural (ver Figura3.1).
Al encontrarse con una canasta
La nave espacial, habiendo sido disparada desde su planeta hogar, ha llegado ahora a la Tierra.La máquina que incorpora nuestro sofisticado programa de detección de artefactos ruedasobre la superficie, y su computadora se pone a trabajar para procesar los datos sobre elprimer objeto que encuentra. De una sola vez es presa de una confusión total. No es que tenga

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->