Área: Mediterráneo y Mundo ÁrabeARI 136/2011Fecha: 14/10/20112
pendiente aún hoy en día de resolución. Tanto en las normas aprobadas como en losvacíos legales abandonados se albergan las claves del nuevo juego electoral tunecino.Dichas claves se exponen a continuación.
Objetivo y filosofía del proceso electoral
El fin último de la convocatoria electoral del próximo 23 de octubre no es componer unaAsamblea Constituyente. Ésta es tan sólo un instrumento con el que conseguir dosobjetivos ulteriores: (1) la nominación inmediata de un presidente y de un gobiernointerino con avales políticos suficientes para encauzar e impulsar el proceso reformista; y(2) la construcción de un consenso político y social sobre el modelo constitucional deorganización y distribución del poder político al que el nuevo régimen debe aspirar.La lógica del nuevo juego electoral quedó clara ya en marzo: las elecciones a laAsamblea Constituyente debían celebrarse, pero no de cualquier modo ni con cualquierresultado. Éstas tenían que ser expresión de ruptura con el régimen de Ben Ali, fuente denueva legitimidad y canal de representación de diferentes intereses políticos. Para quelas elecciones simbolizaran el punto de ruptura parecía ineludible adoptar dos medidaspreventivas: bloquear a los partidarios del régimen
benalista
y dificultar la reorganizaciónde los mismos en una nueva fuerza política con acceso a la Asamblea Constituyente.En segundo lugar, para que la Asamblea electa gozara de legitimidad resultabaindispensable propiciar una alta tasa de participación electoral, especialmente entre los jóvenes y entre los ciudadanos de las regiones más desfavorecidas, críticas con elgobierno interino y demandantes de cambios tangibles e inmediatos. Lograr dichamovilización política requería generar una opinión pública favorable sobre la oportunidad,la limpieza y la transcendencia de las elecciones.Finalmente, para dotar a la Asamblea con una elevada capacidad representativa, laselecciones debían trasladar a la composición de la misma las preferencias políticas tantode los sectores mayoritarios como minoritarios de la ciudadanía. Lograr tal pluralismoexigía contar con mecanismos favorecedores de la diversificación y el equilibrio defuerzas políticas presentes en la Asamblea. La AI plasmó este triple razonamiento en eldiseño de los principales componentes del juego electoral: el número y tipo de jugadores,el arbitraje, el tablero de juego, las reglas a seguir y la penalización del juego sucio.
Arbitraje
La AI y el gobierno de Mebazaa coincidieron desde un principio en estimar la oportunidadde atribuir la función de gestión y vigilancia del proceso electoral a una nueva instanciadesvinculada de la administración del Estado. De ahí la prontitud del decreto presidencialde creación de la Instancia Superior Independiente para las Elecciones (ISIE). Susmiembros asumían la delicada tarea de garantizar
el carácter democrático, plural ytransparente de la celebración de las elecciones constituyentes. El 18 de mayo elSindicato de Magistrados, el Colegio de Abogados y la AI dieron por zanjada lacomposición de la ISIE. Sus 16 integrantes cumplían un estricto conjunto de condiciones:tener calidad de elector, experiencia en materia electoral, competencia, imparcialidad,independencia e integridad, dedicación exclusiva, no haber asumido responsabilidadalguna en el seno del partido de Ben Ali ni tener implicación en el llamamiento a larenovación de su candidatura presidencial para los comicios de 2014. Seguidamente, laISIE nombró una delegación en cada circunscripción electoral para verse asistida en susfunciones. Los 14 miembros de cada una de estas delegaciones cumplían los mismosrequisitos establecidos para los integrantes de la ISIE central.
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