INTRODUCCION
¿Que soy para ti maestro?... ¡El alumno que me enseña! - Respondió elmaestro convencido
de que el aprendizaje es el arte de enseñar… Parece una
paradoja cimentada en el principio de la igualdad, pero en realidad es unaverdad consolidada en el diario aprendizaje de un buen maestro.Pudiésemos decir, sin temor a equivocarnos, que ser maestro es una
vocación de servicio cuyo aprendizaje nos permite enseñar… pero vamos a
entendernos. Nuestro padre es un maestro mientras aprende a ser padre y seeduca para educar. Nuestro maestro de escuela o nuestro profesor desecundaria son eternos maestros d
el aprendizaje… ya lo ven, en cada caso
hay un aprendizaje para enseñar.En cada uno de nosotros hay un maestro potencial cuando aprendemoscon razonamiento sobre la necesidad de enseñar lo que aprendimos. En cadauno de nosotros existe un maestro que da enseñanza diaria en nuestro interior;que nos dice lo bueno y lo malo de nuestras acciones para poder corregir yperfeccionar, a la cual le damos el nombre de conciencia.Ahora bien no debemos hacer de estas reflexiones una paradoja devida, sino una disertación diaria de conciencia que nos muestre con frecuenciael maestro que vive dentro de nosotros y que nos permite el régimen deconducta y la aprobación interior de lo que hacemos. Somos potencialmentemaestros de nuestro aprendizaje.El maestro es una figura de la enseñanza inmortalizada en la mente delaprendizaje, el que nos enseña aprendiendo que la igualdad es la meta de laperfección en el ser humano cuando podamos aprender que la humildad es enrealidad la satisfacción del buen maestro.Maestro, ¿cree usted que yo soy su maestro?... usted es mi maestroporque es el receptor de mi enseñanza y en usted aprendo como debo
enseñarle para que sea usted maestro… bueno no entiendo muy bien, perousted es mi maestro para que yo sea un buen maestro… ¡Gr
acias maestro!